Lionel Messi reconoce la dificultad que supone medirse a México y subraya cómo la localía en el Mundial 2026 puede complicar un cruce prematuro entre ambas selecciones

En la recta final de la preparación para la Copa Mundial de la FIFA, Lionel Messi ha mostrado públicamente su inquietud ante la posibilidad de medirse a México en una fase inicial del torneo. En una conversación íntima en el podcast Miro de Atrs con Nahuel Guzmán, el portero con el que compartió vestuario en Argentina, el capitán recordó el contexto emocional del cruce entre ambas selecciones en el Mundial de Qatar 2026 y explicó por qué un choque temprano en la edición que tendrá sedes en Estados Unidos, México y Canadá despierta especial preocupación.
El recuerdo de Qatar 2026 y la presión del momento
Messi rememoró el triunfo por 2-0 de Argentina sobre México en la fase de grupos de 2026, una victoria que en su opinión estuvo marcada por una carga psicológica fuera de lo común.
Según describió, el equipo entró al partido con una sensación evidente de temor por la posibilidad de una eliminación temprana, algo que transformó el encuentro en una prueba mental tanto como táctica. Ese episodio, explicó, es el ejemplo perfecto de cómo el contexto puede convertir a un duelo aparentemente favorable en una batalla compleja.
La trampa táctica que representa México
Messi destacó que, pese a los antecedentes históricos, México suele ser un rival capaz de incomodar a cualquier equipo. Subrayó la capacidad mexicana para imponer ritmos, mantener posesión y desordenar planes rivales, elementos que generan una presión añadida sobre plantillas acostumbradas a dominar. En su comentario aparece la idea de que la calidad técnica no basta: el control del partido y la gestión del nerviosismo son variables decisivas en cruces de alto riesgo.
La influencia de la localía en un Mundial compartido
El formato del Mundial 2026, organizado de forma conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, introduce un factor extra: la ventaja de jugar en casa. Messi apuntó que la presencia masiva de aficionados y el conocimiento del entorno pueden alterar el desarrollo de un encuentro y beneficiar a las selecciones anfitrionas. Por eso, agregó, la posibilidad de encontrarse con México en territorio norteamericano hace que un cruce temprano resulte aún más intimidante para la vigente campeona.
Expectativas y deseo de evitar un duelo precoz
Lejos de hablar con desdén, Messi mostró respeto por la trayectoria y la calidad de México y expresó el deseo de que ambos conjuntos no se crucen de inmediato. En su reflexión se percibe la intención de que el sorteo y el desarrollo del campeonato permitan a Argentina y a México avanzar en el cuadro antes de pensar en un enfrentamiento directo. Es una postura pragmática que combina respeto técnico con una lectura estratégica del torneo.
Respeto, estrategia y la defensa del título
Como capitán de la selección que conquistó el título en 2026, Messi enfatizó el equilibrio entre la admiración por el rival y la protección de las opciones propias. Reafirmó la dificultad que supone defender un título en un escenario tan mediático y competitivo, y la necesidad de calibrar riesgos en instancias iniciales. La advertencia implícita es clara: evitar sorpresas tempranas es tan importante como salir a imponer el juego propio.
La comunidad futbolística y los aficionados seguirán atentos mientras se acerca el certamen, pendientes de si el sorteo y el calendario respetarán el deseo de Messi o si, por el contrario, el azar volverá a tejer una confrontación que ambos bandos recuerdan con intensidad. En cualquier caso, las palabras del capitán subrayan dos ideas centrales: el respeto por México como rival de nivel y la relevancia de la localía en un Mundial que se jugará en tres países vecinos.
La tensión previa al torneo sirve como recordatorio de que, más allá de nombres y palmarés, existen factores externos —como el ambiente, la logística y la presión mediática— que moldean el rendimiento. Messi, con su experiencia, ha puesto sobre la mesa una lectura prudente: en competiciones donde cada detalle cuenta, evitar un enfrentamiento prematuro puede ser tan determinante como cualquier preparación física o táctica.
