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Impacto energético de la guerra en Oriente Próximo: 27.000 millones en 60 días y la apuesta por electrificar Europa

Von der Leyen asegura que 60 días de conflicto han pasado factura a la UE y que la respuesta pasa por reducir la dependencia de combustibles fósiles y movilizar recursos propios

Impacto energético de la guerra en Oriente Próximo: 27.000 millones en 60 días y la apuesta por electrificar Europa

El 29/04/2026 la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expuso ante el pleno del Parlamento Europeo la magnitud del impacto económico derivado de la guerra en Oriente Próximo. Según los cálculos del Ejecutivo comunitario, en apenas sesenta días el alza de los precios del petróleo y del gas ha supuesto una carga adicional de 27.000 millones de euros para la UE, lo que equivale a casi 500 millones diarios.

En su intervención subrayó que este coste se ha registrado «sin una sola molécula adicional de energía», una frase que utilizó para enfatizar la vulnerabilidad asociada a la importación de combustibles fósiles.

La intervención de von der Leyen combinó diagnóstico y propuestas: además de insistir en la urgencia de alcanzar un alto el fuego duradero en la región y en restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, defendió una estrategia europea basada en la electrificación y en el impulso de la producción de energía limpia.

La presidenta puso como ejemplo a países con matrices menos dependientes del gas, afirmando que quienes cuentan con mayor peso de energías bajas en carbono sufren menos la volatilidad internacional.

Por qué el conflicto encarece la factura europea

El aumento del coste de importación de combustibles se explica por la tensión sobre rutas marítimas, primas de riesgo en el mercado energético y el encarecimiento del gas natural que alimenta centrales y procesos industriales. La Comisión ha cuantificado el efecto directo en 27.000 millones en dos meses, cifra que resume perjuicios en términos de importaciones y mayores costes para empresas y hogares. En palabras de von der Leyen, esta dinámica demuestra que Europa no puede seguir dependiendo en exceso de suministros importados y que una política energética orientada a la resiliencia es también una política de seguridad económica.

La electrificación como respuesta estratégica

Para mitigar riesgos y reducir la exposición a precios internacionales, la presidenta propuso acelerar la electrificación de sectores clave: transporte, industria y calefacción. Von der Leyen recordó que todavía hay margen en el presupuesto comunitario actual, con aproximadamente 95.000 millones de euros disponibles que podrían orientarse al despliegue de infraestructura limpia y a apoyar la transición de empresas y consumidores. Esta apuesta busca, según ella, no solo la competitividad y la asequibilidad, sino también la independencia energética del bloque.

Ejemplos de resiliencia: el caso de Suecia

Durante su discurso se citó a Suecia como ejemplo: un país cuyo sistema eléctrico se basa en gran medida en renovables y energía nuclear, por lo que su factura crece mucho menos ante subidas del gas. Este ejemplo pretende ilustrar cómo un mix energético diversificado atenúa los choques externos. Von der Leyen resaltó que invertir en capacidad renovable, almacenamiento y redes inteligentes reduce la transmisión de precios internacionales a la economía real y protege el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Presupuesto, recursos propios y retos a medio plazo

La presidenta también abordó el horizonte financiero: a partir de 2028 la UE deberá empezar a reembolsar los fondos Next Generation mientras incrementa inversiones en competitividad, defensa y seguridad, sin sacrificar políticas como la PAC o la cohesión. Por eso defendió un paquete de recursos propios que sea diversificado y vinculado a políticas europeas, capaz de generar ingresos estables. En su visión, solo así se podrá alinear la ambición política con la capacidad de gasto y afrontar tanto la transición energética como los desafíos geopolíticos.

Claves para el futuro

La intervención insistió en tres prioridades: lograr un fin duradero del conflicto para garantizar la seguridad marítima, acelerar la electrificación para reducir la dependencia de combustibles fósiles y asegurar nuevas fuentes de financiación comunitaria que sustenten las inversiones necesarias. Al mismo tiempo, von der Leyen señaló que cualquier solución diplomática deberá incluir aspectos relativos al programa nuclear y de misiles de Irán, integrando seguridad, economía y energía en una sola agenda europea.


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Sarah Finance

Pasó años frente a pantallas con gráficos que se movían mientras el resto del mundo dormía. Conoce la adrenalina de un trade correcto y el frío de uno equivocado. Hoy analiza los mercados sin los conflictos de interés de quienes venden productos financieros.