Quevedo regresa con un tema festivo que mezcla ritmos latinos, expresiones isleñas y escenas de carnaval para convertirse en himno popular en las islas.

El artista canario Quevedo ha presentado su nuevo sencillo «Ni borracho», una pieza pensada como celebración de la canariedad y de las fiestas populares. El lanzamiento se produjo el 12 de febrero a las 23:00, acompañado por un videoclip que, según los primeros datos, superó las 381.000 visualizaciones en menos de veinticuatro horas.
Musicalmente, la canción se apoya en una melodía animada con ritmos latinos y arreglos pensados para el baile. En la letra asoman términos y referencias propias del archipiélago que refuerzan la identidad local y la idea de pertenencia que atraviesa el tema.
Una carta de amor a las islas
Desde el estribillo —donde se repite la idea de no marcharse con la frase «no me mudo ni borracho»— la canción es una declaración de apego. Quevedo contrapone experiencias vividas fuera con la sensación de que ninguna otra geografía sustituye la vida en las islas. El texto incorpora expresiones típicas como mogollones (fiestas multitudinarias), guachinches (tabernas tradicionales) y términos coloquiales como chacho o pibito, recursos que buscan preservar la jerga local y conectar emocionalmente con canarios residentes fuera del archipiélago.
Lugares y personajes en primer plano
El videoclip retrata rincones menos mediáticos de Canarias —como Agaete, La Graciosa o Candelaria— y reúne a figuras del panorama isleño: músicos, humoristas y miembros de agrupaciones locales. La presencia de artistas cercanos al intérprete, entre ellos integrantes de Efecto Pasillo y colaboradores habituales, contribuye a ese tono colectivo que atraviesa el proyecto.
Rodaje, simbología y ambiente carnavalero
El clip se grabó con discreción el 5 de febrero en el terrero de lucha de Las Crucitas, en Agüimes, un emplazamiento cargado de tradición. En las imágenes difundidas se aprecia un verdadero mogollón de comparsas, la Banda de Agaete tocando ante el público y escenas que remiten a la euforia de los desfiles callejeros. Ese espíritu festivo, muy asociado a los carnavales, ofrece la textura visual que acompaña al tema.
Del capricho a la posibilidad de himno
Según declaraciones del propio cantante, la canción no nació originalmente con la aspiración de convertirse en himno, pero fue tomando ese aire durante la composición. La pieza se concibió mientras se celebraba la cabalgata del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria el año anterior, y ese recuerdo permeó el resultado final. Quevedo expresa el deseo de que el tema acompañe a las celebraciones del archipiélago en adelante.
Contexto en la trayectoria reciente de quevedo
El estreno de «Ni borracho» llega tras una etapa de cambios creativos. El 29 de enero el artista reapareció con «Aquí tos somos costeros», un adelanto en el que ya se intuyen elementos del timple y referencias al ambiente playero y festivo de Gran Canaria. Pocos días después dejó mensajes en redes que anticipaban la orientación carnavalesca de su nueva etapa.
La carrera de Quevedo ha ido ganando proyección internacional en los últimos años: su aparición en remixes colectivos, la popular sesión con Bizarrap y el éxito masivo de trabajos anteriores consolidaron su posición. Hitos como llenar el Estadio Gran Canaria el 24 de mayo de 2026 o publicar el disco «Buenas noches» en noviembre de 2026 —con una recepción récord en streaming— ponen el contexto de un artista que ahora retorna a sus raíces con un proyecto coral.
Impacto inmediato y repercusión local
La respuesta inicial del público ha sido intensa: el videoclip y el contenido derivado han generado conversación en redes y entre medios locales. Elementos identificables —marcas insulares, prendas, simbolismos como el baifo o la presencia de agrupaciones tradicionales— refuerzan la intención de representar a las ocho islas en un mismo relato audiovisual.
Si el tema logra calar en la memoria colectiva de los carnavales, habrá cumplido su objetivo de unir celebración y memoria cultural.
