Lindsey Vonn volvió a casa tras un grave accidente en los Juegos y la pérdida de su perro Leo; su recuperación incluye múltiples cirugías y un duelo que coincide con la rehabilitación

La exesquiadora Lindsey Vonn, de 41 años, ha vivido días muy difíciles tras su caída en el descenso femenino durante los Juegos Olímpicos de invierno. El accidente, ocurrido el 8 de febrero de 2026 en la pista de Milan Cortina, provocó una fractura compleja de la tibia izquierda que requirió atención quirúrgica inmediata en Italia.
A la gravedad de la lesión se sumó una noticia personal dolorosa: la muerte de su perro Leo el 9 de febrero, apenas un día después del choque.
Vonn fue trasladada en helicóptero al hospital Ca’ Foncello en Treviso donde los médicos realizaron varias intervenciones.
Tras recibir tratamiento en Italia y someterse a cuatro operaciones, regresó a estados unidos para continuar su recuperación y afrontar cirugías adicionales que ya estaban previstas. En paralelo, la pérdida de Leo —que había superado un linfoma y luego fue diagnosticado con cáncer de pulmón— ha marcado un componente emocional intenso en su proceso de rehabilitación.
El accidente y las lesiones: contexto médico
La caída de Vonn se produjo en los segundos iniciales del descenso: al entrar demasiado pronto en una puerta, su brazo derecho y el bastón quedaron comprometidos y provocaron una caída violenta. Los especialistas diagnosticaron una fractura de tibia que, por su complejidad, ha requerido múltiples intervenciones. Además, nueve días antes, Vonn sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior (ACL) de la misma pierna en un entrenamiento en Suiza, lo que complicó su estado físico al llegar a los Juegos.
Tratamiento en Italia y traslado a Estados Unidos
Mientras estuvo ingresada en Treviso, los equipos médicos estabilizaron la fractura y realizaron varias cirugías para asegurar la recuperación inicial. Tras ser dada de alta del hospital italiano, Vonn viajó a Estados Unidos donde se espera que se realicen al menos una cirugía más para continuar con la reparación del hueso y la reconstrucción necesaria. La gravedad del daño y la historia previa de lesiones hacen prever un proceso de rehabilitación prolongado y supervisado por especialistas en traumatología y rehabilitación deportiva.
El duelo personal: la pérdida de Leo
En medio del tratamiento, la esquiadora recibió la noticia de la muerte de su perro Leo, que falleció el 9 de febrero tras una rápida descompensación causada por fallo cardiopulmonar derivado de un cáncer de pulmón. Vonn relató que, mientras ella permanecía en una cama de hospital en Europa, la condición de Leo empeoró y su familia tuvo que decirle adiós. El animal había sido un apoyo constante desde una lesión anterior importante y acompañó a la deportista durante años claves de su carrera.
Impacto emocional y afrontamiento
La deportista expresó en redes que atraviesa uno de los periodos más duros de su vida: el duelo por Leo se suma al estrés físico y psicológico de recuperarse de lesiones serias. En su mensaje destacó el consuelo de saber que su perro ya no sufre y que está junto a otros seres queridos que perdió con el paso del tiempo. Aun así, reconoció que procesar esta pérdida llevará tiempo y que afronta nuevas operaciones con la imagen de Leo en su mente.
Perspectivas de recuperación y próximos pasos
La trayectoria médica de Vonn implica aún más intervenciones quirúrgicas en Estados Unidos y un programa de rehabilitación intensiva que incluirá fisioterapia, control del dolor y un seguimiento multidisciplinario. Su historial —con múltiples lesiones y más de 80 victorias en la Copa del Mundo— demuestra resiliencia, pero los profesionales advierten que la recuperación después de lesiones combinadas en la misma pierna suele ser lenta y con metas graduales.
Desde el punto de vista deportivo y personal, Vonn ha mostrado determinación: agradeció al equipo médico italiano por la atención recibida y manifestó su intención de afrontar la rehabilitación con fortaleza. Mientras tanto, la comunidad deportiva y sus seguidores han enviado mensajes de apoyo tanto por su estado físico como por el reciente duelo, resaltando el equilibrio que necesita entre recuperación médica y bienestar emocional.
Las próximas semanas serán claves para su tratamiento quirúrgico adicional y para su proceso de adaptación emocional.
