Estados Unidos ganó 2-1 a Canadá en Milan-Cortina 2026; Knight marcó el empate y Keller anotó el gol dorado en tiempo extra, frente a espectadores como Tom Brady y Jason Kelce

En un encuentro que quedará grabado entre los momentos más vibrantes de la rivalidad en el hockey femenino, la selección de estados unidos se coronó campeona olímpica al derrotar por 2-1 a Canadá en los Juegos Olímpicos de Milan-Cortina 2026.
El partido, cargado de tensión y emoción, mantuvo en vilo a la grada hasta el último instante, donde figuras públicas como Tom Brady y Jason Kelce siguieron cada jugada desde las tribunas.
El duelo fue un compendio de estrategias defensivas y destellos individuales.
Desde el inicio ambos equipos se dedicaron a neutralizarse, y la contienda ganó intensidad con el correr de los minutos hasta desembocar en una resolución dramática en tiempo extra.
Desarrollo del partido: equilibrio y rupturas
El primer periodo terminó sin goles, con las porterías siendo bien custodiadas y escasas oportunidades claras. La calma de la parte inicial se rompió en el segundo periodo, cuando Canadá consiguió abrir el marcador apenas 54 segundos después del reinicio: Kristin O’Neill aprovechó una situación de juego con superioridad numérica invertida para anotar un tanto en contragolpe, un gol shorthanded que además puso fin a la imponente racha defensiva de Estados Unidos.
Esa secuencia interrumpió una cadena histórica: la portería estadounidense llevaba más de 352 minutos manteniendo el arco a cero durante el torneo, una cifra que habla de la solidez colectiva y la calidad de las guardametas, pero que quedó rota por la precisión y el oportunismo de O’Neill.
El papel de las arqueras
La actuación de Ann-Renée Desbiens, arquera de Canadá, fue sobresaliente a lo largo del encuentro. Sus paradas frustraron múltiples aproximaciones norteamericanas y prolongaron la incertidumbre hasta el tramo final del duelo. Su rendimiento fue clave para que el partido llegara igualado a los minutos decisivos.
La remontada del equipo estadounidense y el legado de Knight
Con el cronómetro avanzando y la presión en aumento, Estados Unidos apostó por arriesgar. En los instantes finales, con la portera retirada para añadir un atacante de campo, Hilary Knight aprovechó la superioridad numérica para igualar el marcador en el minuto 56. Ese gol no solo salvó a su selección, sino que también marcó un hito personal: Knight se consolidó como la máxima goleadora y la jugadora con más puntos en la historia olímpica del hockey de Estados Unidos, alcanzando 15 goles y 33 puntos en su carrera olímpica.
El tanto de Knight tuvo además una carga emocional y simbólica: llegó cuando todo parecía perdido y, posiblemente, en lo que puede ser su último periodo olímpico, lo que elevó el valor del empate a algo más que un simple gol.
Reacción y emociones en la banca
El empate desató la euforia en el banquillo estadounidense y tensó aún más el trámite del partido. La atmósfera en el pabellón cambió rápidamente, pasando de la preocupación a la esperanza renovada. Entre las reacciones en la grada se notó la presencia de celebridades que siguieron el partido con atención, subrayando la repercusión mediática y social del enfrentamiento.
Tiempo extra y la definición: Keller escribe la historia
Como en tres de los últimos cuatro torneos olímpicos, la final necesitó de tiempo extra para dirimirse. El alargue fue un compendio de tensión, juego físico y ocasiones que podrían haber cambiado la historia. En este contexto apareció Megan Keller, quien tomó el disco, generó espacio y lanzó una jugada que los comentaristas describieron como una «auténtica belleza» para batir la portera canadiense y establecer el 2-1 definitivo.
El gol de Keller provocó la explosión colectiva: compañeras y cuerpo técnico celebraron la conquista mientras la nueva generación de jugadoras celebraba el título número tres para Estados Unidos en la historia olímpica del hockey femenino.
Más allá del resultado, el partido simboliza la intensidad de una rivalidad que sigue empujando los límites del deporte y la visibilidad del hockey femenino. Entre recuerdos de gestas pasadas y la promesa de nuevas batallas, esta final en Milan-Cortina 2026 quedará como un testimonio del drama, la técnica y la determinación que definen el alto rendimiento en el deporte olímpico.
