Florentino Pérez compareció en Valdebebas, negó que vaya a dimitir, convocó elecciones y lanzó un durísimo ataque contra periodistas y grupos que, según él, dañan al Real Madrid

El Real Madrid citó a los medios con carácter urgente tras la reunión de su junta directiva: un correo electrónico enviado a las 16:03 convocaba una comparecencia a las 18:00 en la Ciudad Deportiva de Valdebebas. La intervención del presidente, Florentino Pérez, fue inusual por su duración y tono, y llegó en un momento de evidente tensión: el club encadena dos temporadas sin títulos, ha pasado por tres entrenadores distintos —Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa— y afronta problemas abiertos en el propio estadio, como las limitaciones para conciertos y aparcamientos y el reciente anuncio de un cambio en el modelo de propiedad (la salida al mercado de un 10% de la entidad).
En la comparecencia, Pérez lanzó dos mensajes nítidos: no dimitiría y su junta directiva pedirá el inicio del proceso electoral para renovar cargos, convocando elecciones a las que, aseguró, se presentarán nuevamente. Con la voz entrecortada en algunos momentos, negó problemas de salud que se le habían atribuido y se mostró especialmente ofensivo contra lo que calificó de campañas destinadas a desprestigiarle.
También subrayó cifras millonarias sobre sus negocios para rebatir rumores y defendió que el Real Madrid pertenece a sus socios, a los que invocó como argumento central de su permanencia.
Estilo y dramatismo de la comparecencia
La intervención duró alrededor de 70 minutos y estuvo salpicada de gestos llamativos: retirada del micrófono, papeles reorganizados, interrupciones y alusiones personales. El tono osciló entre la reivindicación institucional y la arenga contra enemigos externos. Pérez dejó frases contundentes que se replicaron en redes y medios; llegó a afirmar, en un remate rotundo, «solo me iré a tiros», y repitió en varias ocasiones su rechazo a dimitir. Esa puesta en escena recordó a algunos asistentes a episodios pasados: en su primera etapa como presidente era más habitual atender a preguntas, mientras que en los últimos años las apariciones públicas han sido más esporádicas y con carácter excepcional.
Ataques a la prensa y a grupos organizados
Una parte central de su discurso fue el reproche directo a medios y profesionales. Señaló al grupo Vocento, al diario ABC y a publicaciones deportivas cerradas como Relevo, que atribuyó a maniobras de LaLiga para hostigar al club. Nombró con dureza a periodistas concretos, citó ejemplos de lo que considera «mal periodismo» y dijo haber dejado de suscribirse a títulos por discrepancias editoriales. Además, lanzó críticas contra grupos de aficionados radicales, las prácticas de revendedores y pequeños colectivos que, aseguró, buscan desestabilizar a la entidad; explicó que en su mandato se han expulsado a socios vinculados con esos comportamientos.
Objetivos concretos y medidas mencionadas
Durante la rueda de prensa se referenció la expulsión de alrededor de 1.600 socios por revendedores y conductas agresivas, y acusó a grupos como Ultras Sur de intentar dañar la imagen del club. También reclamó que los ataques personales contra su figura son parte de una campaña más amplia. Pérez insistió en que las filtraciones del vestuario son, a su juicio, más graves que los episodios aislados de conflicto entre jugadores y puso el foco en quien hace públicos esos choques, no solo en los protagonistas. Rechazó, asimismo, los silbidos a futbolistas como una falta de respeto comparable a ofender a un hijo.
Deporte, vestuario y la vía judicial
En lo deportivo, el presidente prefirió no entrar en análisis técnicos sobre la temporada, aunque sí abordó dos asuntos que condicionan la percepción pública: la pelea entre Tchouaméni y Valverde, que minimizó como episodios habituales entre jóvenes futbolistas, y la filtración de esos conflictos, que consideró mucho más nociva. Paralelamente, anunció que el club ha preparado un dossier que entregará a la UEFA por el llamado caso Negreira, una investigación que el presidente definió como el mayor escándalo de corrupción que ha conocido en el fútbol y cuyo seguimiento prometió hasta las últimas consecuencias.
Implicaciones inmediatas y rumbo electoral
Con la convocatoria del proceso electoral el horizonte se abre a una campaña interna que medirá la fortaleza del actual equipo directivo y la reacción de los socios. Las decisiones sobre la gestión del estadio —los conciertos, los aparcamientos— y la posible venta parcial de la propiedad serán asuntos clave en esa contienda. La comparecencia, entre reproches y promesas, dejó claro que la dirección del Real Madrid opta por confrontar las críticas desde la consolidación en lugar de abrir paso a la dimisión, y que las disputas con prensa, grupos de aficionados y otras instituciones marcarán los próximos episodios de la vida del club.

