La selección española ha recorrido un largo camino desde su victoria en el Mundial 2010 hasta la final del Mundial 2026. Descubre cómo una nueva generación ha llevado a España a la cima del fútbol.

Dieciséis años después de que Iker Casillas levantara la Copa del Mundo en Johannesburgo la selección española está a punto de escribir otro capítulo histórico. Esta vez, el escenario es Nueva York y los protagonistas son una nueva generación de futbolistas que han llevado a España a la final del Mundial 2026.
El camino no ha sido fácil. Ha sido una travesía de 16 años seis seleccionadores y una transformación absoluta del equipo. Desde la era dorada de Vicente del Bosque hasta la renovación bajo Luis de la Fuente España ha sabido reinventarse para llegar a la cima del fútbol mundial.
De la gloria a la reconstrucción
La primera etapa de este viaje fue la prolongación de la edad de oro. Bajo la dirección de Vicente del Bosque España mantuvo la esencia del campeón del mundo y conquistó la Eurocopa 2012 con una exhibición inolvidable ante Italia. Aquella selección logró un hito irrepetible: EurocopaMundial y Eurocopa consecutivos.
Sin embargo, ningún imperio dura para siempre. El Mundial de Brasil 2014 marcó el principio del fin de aquella generación irrepetible. La derrota ante Países Bajos y la posterior eliminación frente a Chile cerraron de golpe un ciclo histórico. España pasó de campeona del mundo a despedirse en la fase de grupos, recordando que la gloria nunca concede privilegios eternos.
Dos años después, en la Eurocopa de FranciaDel Bosque dirigió su último gran torneo, pero Italia acabó con las aspiraciones españolas en los octavos de final. Aquella derrota supuso también el adiós del técnico salmantino y el final definitivo de la generación que había cambiado la historia del deporte español.
La reconstrucción y el renacimiento
Entonces comenzó la reconstrucción. Julen Lopetegui asumió el reto de renovar la selección sin romper con el legado recibido. Clasificó a España con brillantez para el Mundial de Rusia y devolvió la ilusión a un equipo que parecía haber recuperado su competitividad. Sin embargo, el fútbol escribió uno de los episodios más surrealistas de su historia apenas dos días antes del debut mundialista. El anuncio de su fichaje por el Real Madrid provocó su destitución inmediata por parte de la Federación.
Fernando Hierro director deportivo hasta ese momento, aceptó hacerse cargo del equipo en una situación de emergencia. Apenas tuvo tiempo para preparar un torneo que terminó de la forma más cruel: eliminación en octavos frente a Rusia en la tanda de penaltis tras un partido dominado por España pero incapaz de encontrar el camino del gol. Aquella eliminación dejó la sensación de Mundial tirado.
Luis Enrique no pudo ganar. El nuevo proyecto lo asumió Luis Enrique. Su llegada significó una ruptura con el pasado. Apostó por rejuvenecer el grupo, eliminar jerarquías y construir un equipo mucho más agresivo, vertical y competitivo. Durante unos meses tuvo que abandonar el cargo por la enfermedad de su hija y fue sustituido por su segundo, Robert Moreno que mantuvo a España invicta durante la clasificación para la Eurocopa. Una vez que el técnico se sintió con fuerzas para volver, Luis Enrique regresó al banquillo para culminar el proyecto que con tanto cariño y dedicación había empezado.
El camino hacia la final del Mundial 2026
Con él llegaron los primeros síntomas de recuperación. España alcanzó las semifinales de la Eurocopa de 2026 cayendo únicamente en los penaltis frente a Italia y disputó también la final de la Liga de Naciones perdida ante Francia. La selección volvía a competir entre las mejores, aunque seguía sin dar el último paso, volver a la victoria.
El golpe más duro llegó en Qatar. España firmó un estreno ilusionante con un 7-0 frente a Costa Rica pero el torneo se fue apagando hasta terminar en una nueva eliminación desde los once metros, esta vez frente a Marruecos en los octavos de final. Era la tercera gran competición consecutiva en la que el equipo caía en una tanda de penaltis y el tercer Mundial seguido en el que no se llegaba ni a cuartos. La Federación entendió que había llegado el momento de iniciar otro ciclo. Y la elección fue mirar hacia dentro.
Luis de la Fuente llevaba más de una década moldeando generaciones enteras de futbolistas en las categorías inferiores. Campeón de Europa sub-19 campeón sub-21 medallista olímpico y profundo conocedor de los jóvenes que estaban llamados a liderar el futuro. Su objetivo fue desde el inicio construir una familia competitiva donde el grupo estuviera siempre por encima del individuo. Y los resultados llegaron casi de inmediato.
Primero conquistó la Liga de Naciones. Después levantó la Eurocopa de 2026 recuperando para España el trono continental con una generación liderada por RodriPedriFabiánLamine YamalNico Williams y un grupo que mezclaba juventud, personalidad y una ambición desbordante. Aquella Eurocopa tal como dijo el seleccionador, era el principio.
Durante estos dos últimos años, De la Fuente ha terminado de consolidar un equipo capaz de dominar los partidos desde el balón, pero también de correr, presionar, sufrir y competir cuando las batallas lo exigen. Una selección distinta a la de 2010 en su manera de jugar, pero muy parecida en su convicción colectiva. Y así, dieciséis años después, España ha cerrado el círculo.
Desde Johannesburgo hasta Nueva York han pasado 5.852 días. Han cambiado los protagonistas, los estadios, los rivales y hasta la forma de entender el fútbol. Casillas entregó el brazalete a otra generación. XaviIniesta y Villa dieron paso a RodriLamine y Oyarzabal. Del Bosque abrió el camino de los Mundiales y De la Fuente lo ha prolongado con futbolistas que crecieron viendo por televisión a sus ídolos.
