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El rey emérito vuelve a La Maestranza y es ovacionado en el Domingo de Resurrección

El regreso del rey emérito a La Maestranza provocó una calurosa ovación y varias dedicatorias de los toreros; estuvo acompañado por la infanta Elena y visitó Sevilla desde Abu Dabi

El rey emérito vuelve a La Maestranza y es ovacionado en el Domingo de Resurrección

La plaza de toros de Sevilla volvió a convertirse en escenario de atención pública cuando Juan Carlos I hizo acto de presencia durante una corrida que coincidió con el Domingo de Resurrección. Su llegada, en un viaje desde Abu Dabi, y su ubicación en el palco principal generaron expectación y una sonora ovación por parte del público asistente.

La jornada reunió a figuras destacadas del toreo y a miembros de la familia real, en una tarde que combinó tradición taurina y gestos dirigidos al emérito.

Más allá del momento emotivo, la visita tuvo componentes personales y protocolares: el rey emérito estuvo acompañado por su hija, la infanta Elena, e hizo uso del palco de la Real Maestranza de Caballería, institución de la que fue Hermano Mayor.

Los artistas del cartel —entre ellos la reaparición de Morante— dedicaron parte de su faena al monarca, lo que avivó la respuesta del tendido y subrayó la dimensión simbólica del encuentro.

Llegada y recepción en la ciudad

Según fuentes presentes, el desplazamiento desde el extranjero se produjo a bordo de un avión privado, y el emérito optó por alojarse en un hotel cercano al centro histórico de Sevilla antes de acudir a la corrida. A su paso por las calles próximas a la plaza fue recibido con vítores y cánticos de “¡viva el Rey!” y “¡viva España!”, expresiones que ilustraron el clima en torno a su vuelta temporal a España. La llegada al coso, en la tarde del festejo, culminó con una ovación que se prolongó en el momento en que ocupó su asiento en el palco.

La corrida: brindis y protagonistas

El cartel de la tarde reunió a nombres de peso del toreo: Morante de la Puebla, que reaparecía tras anunciar su retirada, el peruano Roca Rey y el sevillano David de Miranda. Los tres toreros realizaron brindis de sus primeras faenas al monarca, lo que motivó aplausos y reconocimiento por parte de los aficionados. En el caso de Morante, su vuelta al ruedo fue especialmente celebrada y su dedicación al emérito subrayó la relación entre la fiesta y ciertas referencias históricas y sociales de Sevilla.

Brindis y reacciones

Cada uno de los brindis fue interpretado como un gesto de respeto: el primer toro de Morante fue ofrecido al palco, igual que los primeros de Roca Rey y David de Miranda. La presencia de nietos del emérito en el tendido contribuyó al marco familiar de la tarde, mientras que autoridades y personalidades del mundo cultural y empresarial completaban el elenco de asistentes. El ambiente en el Paseo Colón y en las inmediaciones de la plaza reflejó la magnitud de la expectación por la cita taurina.

Situación personal y planes futuros

El regreso a Sevilla se produce tras un periodo de residencia en Abu Dabi, donde el emérito se instaló en 2026. No había vuelto a España desde noviembre, cuando asistió el 22 de ese mes a un almuerzo familiar en el Palacio de El Pardo con motivo del 50 aniversario de la restauración de la monarquía. Además, se esperaba su participación en una regata organizada por el Real Club Náutico de Sanxenxo en marzo, una visita que finalmente no se concretó por el inicio del conflicto en Oriente Medio, según fuentes cercanas.

Intenciones de retorno

En círculos próximos se comenta el deseo del emérito de volver de manera más estable a España “en cuanto pueda”, y no existe por ahora una fecha fija para su regreso definitivo. A pesar de su edad, cada vez más cercana a los 90, la idea de planificar una vuelta con carácter prolongado figura entre las aspiraciones de la familia y de la propia Casa Real. Mientras tanto, episodios como esta tarde en La Maestranza sirven para medir la recepción pública y el tono de su reintegración temporal a actos sociales y culturales en territorio nacional.

La jornada en Sevilla combinó, por tanto, elementos rituales del toreo, guiños personales hacia el emérito y señales sobre posibles próximos movimientos. La ovación en el coso no solo fue un reconocimiento puntual, sino también un indicador del papel simbólico que siguen ocupando algunas tradiciones públicas en momentos de transiciones personales y familiares.


Contacto:
Elena Marchetti

Ha cocinado para críticos que podían destruir un restaurante con una reseña. Luego decidió que contar historias de comida era más interesante que prepararla. Sus artículos saben a ingredientes reales: conoce la diferencia entre una pasta hecha a mano y una industrial porque las ha hecho ambas miles de veces.