El Gobierno recalca su postura de “no a la guerra”, condena la escalada y prepara medidas económicas y de protección para ciudadanos afectados

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció en La Moncloa para dejar clara la posición de España frente a la reciente escalada de hostilidades en Oriente Medio. En un mensaje dirigido a la ciudadanía, negó que España vaya a convertirse en cómplice de acciones que considera perjudiciales para la estabilidad global, incluso ante presiones o amenazas externas.
Durante su intervención el jefe del Ejecutivo combinó condena y prudencia: expresó solidaridad con las víctimas, advirtió sobre el riesgo de una guerra prolongada y afirmó que el Gobierno está estudiando medidas para mitigar los efectos económicos que puedan derivarse del conflicto.
Una postura clara: no a la guerra
Sánchez resumió la política del Ejecutivo en cuatro palabras: no a la guerra. Con esa frase recuperó un lema histórico y situó la respuesta española en la línea de rechazo a la violencia como herramienta de resolución de conflictos. Subrayó que España defenderá el derecho internacional y la protección de la población civil como principios no negociables.
Condena de los ataques y solidaridad con las víctimas
El presidente condenó los bombardeos que han afectado a varios países de la región y mencionó especialmente los daños en zonas civiles: hogares, escuelas y hospitales. Frente a esa realidad, reclamó que las potencias implicadas prioricen la vía diplomática y detengan las hostilidades antes de que la situación se deteriore aún más.
Lecciones del pasado y advertencia sobre consecuencias
Sánchez recordó la experiencia previa de la guerra de Irak como antecedente de por qué conviene evitar respuestas impulsivas. Según su relato, aquella intervención, presentada entonces como una operación para eliminar armas y extender la democracia, terminó por generar mayor inseguridad regional y global. Por eso pidió no repetir errores históricos y no sustituir el debate político por el recurso a la fuerza.
Impacto económico y social
Más allá de los costes humanos, el presidente alertó del impacto económico de la crisis: subidas en el precio del petróleo y del gas, volatilidad en los mercados y presiones sobre los hogares y las empresas. En consecuencia, anunció que el Gobierno está analizando «escenarios y posibles medidas» para proteger a hogares, trabajadores, empresas y autónomos, y para amortiguar las consecuencias inflacionarias y de suministro energético.
Relaciones internacionales y respuesta coordinada
Ante las presiones registradas en las últimas horas —incluida la amenaza de sanciones comerciales por parte de un actor internacional— Sánchez insistió en que España no cederá a la coacción cuando ello suponga respaldar decisiones que considera dañinas para la comunidad internacional. A la vez, destacó la importancia de actuar con aliados y comunicó que ya ha contactado con numerosos líderes europeos para preparar una reacción conjunta.
Exigencia de cese de hostilidades
El presidente defendió que la pertenencia de España a la Unión Europea y a la OTAN obliga a impulsar una salida diplomática y a exigir a las partes implicadas el cese inmediato de las hostilidades. Reclamó que nadie responda a una ilegalidad con otra, recordando que esa escalada de represalias ha sido el detonante de grandes catástrofes a lo largo de la historia.
Protección de ciudadanos y medidas prácticas
Sánchez confirmó que se han activado dispositivos para asistir a nacionales que se encontraban en la zona y para facilitar su retorno cuando sea posible, advirtiendo que las evacuaciones son operaciones complejas por la inseguridad del espacio aéreo regional. Asimismo, afirmó que las Fuerzas Armadas y el servicio exterior están trabajando coordinadamente para asegurar la protección de los españoles.
En materia económica, el Gobierno prepara instrumentos para atenuar el efecto de una escalada prolongada: ayudas focalizadas, medidas de apoyo para sectores vulnerables y monitorización constante de los mercados energéticos. Sánchez defendió que la prioridad de cualquier Ejecutivo debe ser mejorar la vida de la gente y no aprovechar la crisis para beneficiar a unos pocos.
Mensaje final: diplomacia y responsabilidad
El presidente cerró su alocución apelando al aprendizaje de la historia y a la responsabilidad de los líderes internacionales. Insistió en que la única salida sostenible pasa por la diplomacia y el diálogo, y que la comunidad internacional debe movilizarse para evitar que la región se hunda en un conflicto de consecuencias imprevisibles para millones de personas.
Con la frase no a la guerra como emblema, Sánchez planteó la estrategia del Gobierno: defensa del orden jurídico internacional, coordinación con aliados, protección de ciudadanos y preparación de medidas para paliar el impacto económico de la crisis.
