Interior publica una convocatoria para consejeros y agregados en embajadas con complementos importantes y objeciones internas sobre la transparencia del proceso

El Ministerio del Interior ha puesto en marcha una oferta de plazas para mandos de la Policía Nacional en numerosas embajadas y consulados, incluidos destinos que hoy resultan especialmente relevantes en el tablero internacional. La convocatoria suma vacantes tanto para Consejero de Interior como para Agregado de Interior, puestos que, por su naturaleza, combinan funciones de cooperación en materia de seguridad con una alta visibilidad institucional.
Fuentes internas consultadas describen estos destinos como altamente codiciados por las retribuciones y por la oportunidad de carrera que suponen, pero también recuerdan que la selección se efectúa mediante un sistema de amplia discrecionalidad.
Más allá del valor estratégico de algunos de los destinos ofertados, la oferta ha reavivado el debate en el seno del cuerpo sobre la gestión de los nombramientos.
Los implicados subrayan que, aunque existan requisitos formales para concurrir, la decisión final depende de instancias que ejercen una enorme influencia en la elección. En paralelo, otras voces dentro de la institución ponen el foco en episodios previos que han generado malestar y que, según señalan, ilustran las limitaciones de un procedimiento que mezcla mérito, conveniencias internas y criterios no siempre transparentes.
Destinos, funciones y retribuciones
La convocatoria incluye puestos en legaciones como Tel Aviv, Doha (Qatar), Islamabad, Nairobi, así como sedes en América y Europa como Buenos Aires, Río de Janeiro, La Habana, Santo Domingo o Berna. Esos destinos se reparten entre plazas de Consejero de Interior —dirigidas a comisarios— y de Agregado de Interior —para inspectores jefes— y combinan la representación exterior con labores de cooperación en materia de terrorismo, inteligencia y seguridad ciudadana. En cuanto a las retribuciones, los complementos específicos son el principal atractivo: distintas fuentes mencionan cifras que van desde los 15.000 hasta los 29.000 euros mensuales, con ejemplos concretos de 28.932,96 euros en algunos destinos y de 11.410,92 euros en otros puestos destacados.
El proceso de elección y las objeciones
La adjudicación se realiza por el mecanismo conocido como libre designación, un procedimiento que otorga amplia potestad a la administración. Aquí conviene precisar que el término libre designación se usa para definir un sistema en el que la autoridad responsable toma la decisión final sin concurso público competitivo; esa condición es la que provoca las críticas internas sobre falta de criterios claros. Sindicatos y voces en el cuerpo reclaman más transparencia y estándares públicos que aclaren cómo se jerarquizan méritos, experiencia en seguridad internacional o idiomas frente a otras variables de decisión.
Casos que alimentan la desconfianza
El descontento no surge en el vacío: en los últimos años han salido a la luz episodios que, según fuentes internas, han erosionado la confianza en la División de Cooperación Internacional. Se recuerdan situaciones como la repatriación de un mando destinado a la India por denuncias internas, así como atribuciones polémicas de destino a cargos con elevado acceso a la decisión. La comisaria principal a cargo de la división, que supervisa la tramitación, ha sido citada en críticas por parte de representantes sindicales que consideran que en ocasiones se premia más la proximidad que los méritos objetivos.
Requisitos, plazos y consecuencias para la imagen institucional
Formalmente, la normativa exige estar en servicio activo, contar con un mínimo de antigüedad en el cuerpo y acreditar conocimientos lingüísticos adecuados; además, el periodo mínimo en destino suele fijarse en dos años y el máximo en cinco. El plazo para presentar candidaturas se abre por días hábiles y, tras el cierre, la resolución puede demorarse varios meses, lo que añade incertidumbre. Dentro de la Policía se describe la ambivalencia de estos destinos: para algunos son un premio laboral —un auténtico «retiro dorado»— y para otros un mecanismo para reubicar personal conflictivo. En cualquier caso, la gestión de estas plazas condiciona la percepción pública sobre la meritocracia y la capacidad del Estado para administrar puestos estratégicos sin favoritismos.
Retos para el Ministerio
Ante la combinación de alto valor económico y sensibilidad geopolítica, el desafío para el Ministerio del Interior es demostrar que prima la selección por perfil técnico y experiencia en seguridad internacional. Mientras tanto, entre los mandos persiste el escepticismo sobre si las legaciones seguirán siendo el «premio gordo» reservado a pocos o si se avanzará hacia procesos más transparentes que refuercen la confianza interna y la imagen pública de la institución.
