La presidenta Claudia Sheinbaum acudirá a Barcelona el 18 de abril para una cumbre de líderes progresistas; el viaje se enmarca en el intento de normalizar las relaciones bilaterales con España

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció en su rueda de prensa matutina que viajará a Barcelona el 18 de abril para participar en una reunión de gobiernos progresistas. Según explicó la mandataria, la visita será breve —saldrán un día y regresarán al siguiente— con el objetivo de estar presentes en la cita del día 18.
Esta asistencia se suma a la lista de líderes que ya han confirmado su presencia y pone énfasis en la búsqueda de coordinación política entre administraciones de perfil similar.
Se trata de la primera visita de Sheinbaum a España desde que asumió la presidencia en octubre de 2026, y llega en un momento de notables gestos diplomáticos.
En los últimos meses ambas naciones han mostrado señales de distensión tras meses de tensión por la solicitud mexicana a la Corona española para ofrecer una disculpa por los agravios de la conquista. La presidenta ha aprovechado para recordar la historia compartida y subrayar la necesidad de un diálogo profundo y respetuoso.
El encuentro y sus protagonistas
La reunión en Barcelona estará encabezada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y contará con la presencia de los mandatarios de Colombia —Gustavo Petro—, de Brasil —Luiz Inácio Lula da Silva— y del presidente de Uruguay, Yamandú Orsi. Sheinbaum recordó que la iniciativa fue una idea original del expresidente de Chile, Gabriel Boric, y que la convocatoria apunta a fortalecer la cooperación entre gobiernos que comparten una agenda progresista. El formato busca ser tanto simbólico como operativo, con intercambios de prioridades políticas y estrategias conjuntas.
Agenda prevista
Aunque no se ha publicado un programa exhaustivo, la agenda anunciada por los organizadores incluye debates sobre políticas sociales, medioambientales y democráticas que den respuesta a la expansión de fuerzas conservadoras y de extrema derecha. El encuentro se enmarca además dentro de la convocatoria más amplia titulada Movilización Global Progresista, que tendrá actividades en Barcelona los días 17 y 18 de abril y que pretende articular propuestas alternativas en el plano internacional. La intención es que los acuerdos iniciales derivan en cooperación práctica entre los gobiernos asistentes.
Contexto y pasos en la relación bilateral
La decisión de acudir a Barcelona llega después de un periodo de tensiones entre México y España por la petición de reconocimiento de agravios históricos. El impulso para solicitar una disculpa oficial comenzó en 2019 durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador y ha marcado buena parte del debate diplomático. En 2026, la falta de respuesta de Madrid motivó que Sheinbaum no invitara al rey Felipe VI a su investidura, un gesto que desembocó en la ausencia de representantes españoles en el acto, hecho calificado como sin precedentes e interpretado como un punto bajo en las relaciones bilaterales.
Reconocimientos recientes y expectativas
En el último tramo se han producido señales de acercamiento: el rey Felipe VI reconoció en marzo el “mucho abuso” durante la conquista de América, y anteriormente el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, habló en octubre de 2026 del “dolor e injusticia” causados a los pueblos originarios mexicanos. Sheinbaum ha considerado estas palabras como un gesto de acercamiento, pero ha insistido en que “hay que seguir trabajando” para avanzar en el reconocimiento histórico. Además, la presidenta extendió una invitación al monarca para asistir al Mundial de fútbol que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá del 11 de junio al 19 de julio, esperando que esos gestos faciliten una relación más fluida.
Balance y expectativas
El viaje de Sheinbaum a Barcelona representa tanto una apuesta política como un intento por consolidar un deshielo diplomático que permita reanudar canales de diálogo entre México y España. Más allá de la fotografía con otros líderes, la visita busca traducir señales simbólicas en compromisos concretos y en caminos para abordar cuestiones históricas pendientes. En su discurso público, la presidenta ha reiterado la tradición mexicana de solidaridad con España durante la guerra civil y el exilio franquista, subrayando que el reconocimiento y la memoria pueden convivir con la cooperación contemporánea entre estados.
Qué seguirán observando los analistas
Los observadores internacionales prestarán atención a la capacidad de la cumbre para generar acuerdos tangibles y a cómo la presencia de figuras como Sánchez, Petro, Lula y Orsi influye en la percepción pública y diplomática. También será relevante verificar si la invitación al rey y otros gestos se traducen en encuentros bilaterales posteriores y en un avance real en el diálogo histórico y político entre México y España. La visita del 18 de abril será, por tanto, una prueba de fuego para las relaciones entre ambos países y para la proyección de una agenda progresista en el escenario internacional.
