Un acuerdo sin precedentes entre Estados Unidos y Venezuela promete duplicar las reservas petroleras estadounidenses y revitalizar la industria energética venezolana.

En un movimiento que ha captado la atención mundial, el presidente de estados unidos, Donald Trump y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez han anunciado un acuerdo histórico que otorga a EE.UU. el control mayoritario de 17 yacimientos petroleros y más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano.
Este pacto, calificado por Trump como «el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial«, representa aproximadamente el 21,5% de las reservas probadas de Venezuela, según datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA). Además, equivale al 141% de las reservas probadas de crudo y condensado de Estados Unidos, que ascendían a 46.000 millones de barriles al cierre de 2026.
Detalles del acuerdo y sus implicaciones
El acuerdo, negociado por el secretario de Estado, Marco Rubio el secretario de Guerra, Pete Hegseth y la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, junto con empresas privadas, promete más que duplicar las reservas petroleras de EE.UU. y reducir sustancialmente el precio de la gasolina para los estadounidenses.
«Esta transacción fortalecerá enormemente la relación, ya en expansión, entre Venezuela y Estados Unidos«, declaró Trump en su plataforma Truth Social. Por su parte, Rodríguez destacó que el pacto permitirá «incrementar considerablemente la producción de petróleo con la participación de operadores privados» y generar inversiones superiores a US$100.000 millones y tributos por más de US$209.000 millones para el Estado venezolano.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, presentó el acuerdo como «una gran victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano«. Rubio enfatizó que el acuerdo atraerá cerca de 100.000 millones de dólares en inversión privada respaldará miles de empleos bien remunerados e impulsará la reconstrucción de la economía de Venezuela.
Aunque el gobierno venezolano no ha confirmado públicamente el acuerdo ni se han publicado documentos con los términos del mismo, la noticia llega en un contexto de negociaciones entre Washington y Caracas sobre más de una decena de campos petroleros venezolanos. Según fuentes cercanas a las negociaciones, se estudia utilizar un modelo de arrendamiento seguido de licitaciones para adjudicar los yacimientos a productores estadounidenses.
Impacto en la industria petrolera
Venezuela, que posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, estimadas en unos 303.000 millones de barriles ha visto cómo su producción se desplomó en los últimos años debido a factores como la falta de inversión, el deterioro de las infraestructuras y sanciones internacionales. Con este acuerdo, se espera una recuperación parcial y un aumento sostenido en la producción de petróleo.
El sector requiere cuantiosas inversiones para modernizar pozos, oleoductos, refinerías y puertos. El acuerdo con EE.UU. podría ser un paso crucial para lograr este objetivo, revitalizando no solo la industria energética venezolana, sino también la economía del país.
Contexto político y económico
Desde la captura y el traslado del expresidente Nicolás Maduro a Estados Unidos en enero, Washington ha buscado asegurar un flujo estable de crudo venezolano hacia sus refinerías y fomentar la inversión de compañías estadounidenses en la industria petrolera del país sudamericano.
Las conversaciones de los últimos meses se han desarrollado dentro de un plan planteado por el secretario de Estado, Marco Rubio, con tres fases: estabilización, recuperación y transición política. Estados Unidos ha promovido reformas de las leyes petrolera y minera para favorecer la inversión privada, ha levantado algunas sanciones y ha explorado opciones para rehabilitar el sistema eléctrico.
Este acuerdo histórico no solo tiene el potencial de transformar la economía de ambos países, sino también de redefinir las relaciones bilaterales en los años venideros.
