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Ejercicios progresivos para mejorar la densidad ósea y reducir riesgo de fracturas

una propuesta práctica que sustituye la inmovilidad por ejercicios adaptados: sentadilla, peso muerto y glúteo medio para estimular la formación ósea con seguridad

La osteoporosis afecta a millones de personas y suele intensificarse tras la menopausia, especialmente en mujeres. Tradicionalmente se ha recomendado reposo y tratamientos farmacológicos, pero cada vez hay más evidencia de que el movimiento bien dosificado es esencial. En este artículo, publicado el 12/02/2026, presentamos un enfoque basado en la carga progresiva y tres ejercicios seleccionados para estimular la adaptación ósea sin sacrificar la seguridad.

Antes de detallar propuestas prácticas conviene recordar que la osteoporosis es una condición caracterizada por la pérdida de masa y calidad ósea, lo que incrementa la probabilidad de fracturas. El objetivo aquí no es forzar, sino provocar estímulos controlados que inviten al hueso a fortalecerse, al tiempo que se protege la musculatura y la estabilidad articular.

Por qué el hueso necesita carga

El hueso responde a las fuerzas externas: cuando se le aplica presión de forma segura, inicia procesos de remodelación que aumentan su densidad y resistencia. La inmovilidad y el sedentarismo, en cambio, favorecen la pérdida ósea. Por eso es clave incorporar actividades que aporten tensión mecánica moderada y progresiva. En este contexto, hablamos de estimulación mecánica como herramienta terapéutica y preventiva frente a la fragilidad ósea.

Tres ejercicios clave y cómo adaptarlos

Hemos seleccionado tres movimientos con gran impacto funcional: la sentadilla, el peso muerto y el trabajo específico del glúteo medio. Cada uno puede modificarse en intensidad y técnica para ajustarse a la condición física de la persona, desde variantes asistidas hasta versiones con resistencia añadida. La progresión gradual es la base: empezar suave, priorizar la técnica y aumentar carga o rango de movimiento según tolerancia.

Sentadilla: un gesto cotidiano convertido en estímulo

La sentadilla reproduce el patrón natural de sentarse y levantarse, por lo que resulta funcional y fácil de adaptar. Para quienes presentan limitaciones, existen variantes asistidas, como sentadillas con apoyo en la pared o usando una silla para controlar la profundidad. Para niveles intermedios se puede aumentar el recorrido o añadir una carga ligera. La idea es aplicar tensión al fémur y a la columna de manera controlada para promover la formación ósea sin comprometer la seguridad.

Peso muerto: estimular la cadena posterior con técnica

El peso muerto trabaja glúteos, isquiotibiales y zona lumbar, estructuras que protegen la columna y la cadera. No es necesario levantar grandes pesos: el objetivo es un movimiento bien ejecutado que genere una respuesta adaptativa del hueso. Comenzar con cargas ligeras o con movimientos hip hinge sin peso, revisar la alineación y progresar según resistencia y control. Este ejercicio aporta una presión axial controlada sobre la cadera y la columna, útil para mejorar la calidad ósea.

Glúteo medio: estabilidad para proteger articulaciones

El glúteo medio es clave para la estabilidad pélvica y la protección de la cadera y la zona lumbar. Su fortalecimiento reduce cargas compensatorias y disminuye el riesgo de caídas. Ejercicios de abducción de cadera, desde la variante con rodilla flexionada hasta la extensión con banda elástica, permiten modular la dificultad. Este trabajo focalizado complementa las sentadillas y el peso muerto al mejorar el control frontal y lateral del cuerpo.

Cómo estructurar una rutina segura

Una propuesta práctica consiste en distribuir los tres ejercicios en sesiones de 20 a 30 minutos, realizando cuatro series de diez repeticiones por ejercicio, tres o cuatro veces a la semana. La progresión debe ser individualizada: aumentar el número de repeticiones, añadir resistencia o ampliar el rango de movimiento sólo cuando la técnica sea impecable. La constancia y la gradualidad son más importantes que la intensidad inmediata.

Recomendaciones y precauciones

Antes de iniciar cualquier programa es fundamental consultar con un profesional de la salud para valorar la estabilidad ósea y posibles contraindicaciones. Priorizar la técnica, incorporar calentamiento y ejercicios de movilidad, y respetar los tiempos de recuperación ayudará a reducir riesgos. Evitar movimientos explosivos o giros bruscos si hay antecedentes de fractura vertebral y adaptar siempre la carga al nivel de cada persona.

Con un enfoque progresivo y supervisado, la sentadilla, el peso muerto y el trabajo del glúteo medio forman una base sólida para conservar la salud ósea y la funcionalidad en personas con osteoporosis.


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