Lindsey Vonn llegó a casa tras una hospitalización prolongada por la caída en Cortina y afronta una recuperación larga tras múltiples fracturas y operaciones

La exestrella del esquí Lindsey Vonn regresó a estados unidos el lunes 16 de febrero tras más de una semana hospitalizada en Italia luego de la aparatosa caída sufrida en la prueba de descenso. Después del accidente ocurrido el 8 de febrero en Cortina d’Ampezzo, la deportista de 41 años recibió varios tratamientos quirúrgicos y cuidados intensivos para estabilizar las lesiones antes de volar a casa y empezar las primeras fases de rehabilitación.
En sus publicaciones en redes sociales Vonn contó que no había podido mantenerse en pie durante varios días y mostró imágenes del hospital agradeciendo a quienes la atendieron. La esquiadora, que volvió a competir tras su retiro en 2019, había sufrido una rotura del ligamento cruzado anterior (ACL) en enero, pero decidió continuar su preparación pensando en los Juegos de 2026; sin embargo, la caída del 8 de febrero provocó una lesión distinta y de mayor gravedad.
Detalles de las lesiones y las intervenciones médicas
Según los comunicados y las declaraciones médicas, Vonn sufrió una fractura compleja de la tibia que requirió múltiples operaciones. Los equipos sanitarios utilizaron técnicas destinadas a estabilizar la fractura y colocar fijaciones temporales, lo que permitió controlar el daño y prepararla para sucesivas cirugías. La presencia de un dispositivo externo —descrita por especialistas como un fijador externo o «pinza enorme»— indica que la reconstrucción completa aún queda pendiente y que la consolidación ósea llevará tiempo.
El alcance funcional y las expectativas médicas
Expertos consultados señalaron que, aun con cirugías exitosas, la recuperación de la movilidad puede extenderse durante meses. El doctor Bertrand Sonnery-Cottet advirtió que la lesión es «extremadamente seria» y podría provocar secuelas a largo plazo. Este diagnóstico no solo contempla la reparación ósea sino también la restauración de la fuerza, el equilibrio y la capacidad de cargar peso en la pierna afectada, aspectos que definirán el ritmo de la rehabilitación.
El impacto en la carrera y la decisión sobre el futuro
El padre de Vonn comentó a la prensa que esta lesión podría marcar el fin de su trayectoria competitiva, una posibilidad que la propia deportista ha asumido con cautela: Vonn ha declarado que su foco inmediato es «hacer progresos» y que la definición de éxito ahora tiene otro sentido tras las operaciones. Recordemos que, antes de esta caída, Vonn había regresado a la élite tras su retirada en 2019 y acumulaba una trayectoria con múltiples medallas y títulos a nivel mundial.
Contexto de su regreso y comparación con otros casos
La situación de Vonn remite además a otros atletas que compitieron con lesiones serias, como la esquiadora Rell Harwood, quien participó en los Juegos pese a una rotura de ACL previa. Estos ejemplos muestran una dualidad: por una parte la determinación y capacidad de rendimiento bajo dolor; por otra, el costo físico y las decisiones clínicas necesarias tras la competencia. En el caso de Vonn, la lesión que desencadenó la caída fue distinta de la rotura de ACL previa y complejizó su recuperación.
Rehabilitación y pasos próximos
El proceso de rehabilitación de Vonn se centrará en la recuperación de la fuerza muscular, la movilidad articular y la reeducación de la marcha. Tras su primer alta hospitalaria es probable que combine fisioterapia intensiva, terapias específicas para la cicatrización ósea y, más adelante, programas de acondicionamiento físico para recuperar resistencia y estabilidad. La propia Vonn ha subrayado su gratitud hacia el equipo médico y el apoyo recibido, y reconoció que cada avance es «lento pero real».
Mientras tanto, la comunidad deportiva y sus compañeras de equipo han mostrado respaldo público, y Vonn ha expresado orgullo por los compañeros que siguieron compitiendo. Aunque el horizonte competitivo queda ahora en dudas, su determinación y el tratamiento especializado abren la posibilidad de que recupere funcionalidad en el mediano plazo, aunque los expertos recuerdan que algunas secuelas podrían persistir.
Lo que sí parece claro es el acompañamiento médico y emocional que rodea a la esquiadora mientras trabaja para recuperar movilidad y calidad de vida.
