El balance oficial al 31 de diciembre de 2026 muestra 853.509 pacientes a la espera de una cirugía y marcadas diferencias entre comunidades en tiempos y porcentaje de retrasos prolongados

El boletín del Ministerio de Sanidad correspondiente al segundo semestre de 2026 a 31 de diciembre ofrece una imagen detallada de las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud. Según los indicadores oficiales, había 853.509 pacientes pendientes de una intervención quirúrgica, cifra que supone un aumento de 6.926 personas respecto al año anterior (un 0,8%) y 20.781 pacientes más que en junio de 2026.
Estos datos permiten evaluar tanto la carga asistencial acumulada como la tendencia temporal en la atención quirúrgica.
En paralelo a los volúmenes, el informe aporta medidas del ritmo de atención: el tiempo medio de espera para cirugía se sitúa en 121 días, que es 5 días menos que en el mismo periodo del año precedente, pero 3 días más que hace seis meses.
Además, el 21,6% de los pacientes en las listas lleva esperando más de seis meses; ese porcentaje está 1,3 puntos por debajo del año anterior, aunque 2 puntos por encima del dato de junio. Estas cifras combinadas explican la complejidad del seguimiento y la planificación sanitaria.
Panorama nacional de la actividad quirúrgica
Los números globales conviven con diferencias marcadas entre especialidades y territorios. En términos generales, los 11 procesos monitorizados en el sistema presentan un tiempo medio de espera conjunto de 93 días. En cuanto a consultas externas, la tasa de personas registradas en lista de espera para una primera consulta en Atención Especializada hospitalaria es de 84,42 por cada 1.000 habitantes, una cifra que ha subido 1,2 puntos respecto a diciembre de 2026 y 3 puntos respecto a hace seis meses. El tiempo medio para estas primeras consultas es de 102 días, con el 61,5% de las citas asignadas a más de 60 días.
Diferencias entre comunidades autónomas
La distribución territorial revela contrastes significativos: la Comunidad de Madrid presenta el mejor tiempo medio en lista quirúrgica, con 50 días, seguida del País Vasco (64 días) y Galicia (73 días). En el extremo opuesto, Andalucía lidera las esperas con 173 días, seguida de Cataluña con 142 días. Otras comunidades con tiempos elevados incluyen Cantabria (137), Extremadura (135) y Aragón (132). En el apartado de pacientes que llevan más de seis meses esperando, Madrid solo alcanza el 0,82%, mientras que Andalucía y Cataluña superan el 30% (32,16% y 31,97% respectivamente), una diferencia que condiciona la percepción pública sobre la accesibilidad del sistema.
Especialidades con más y menos demora
No todas las ramas de la medicina tienen el mismo comportamiento: algunas acumulan retrasos prolongados mientras otras se gestionan con mayor agilidad. Entre las especialidades con menor tiempo medio figuran Dermatología (64 días) y las áreas de Cirugía cardiaca y Oftalmología (77 días cada una). En contraste, la mayor demora se concentra en Cirugía Plástica, con un tiempo medio de espera de 269 días, seguida por Neurocirugía con 172 días y Angiología y Cirugía Vascular con 151 días. Estas diferencias reflejan tanto la demanda específica como la capacidad quirúrgica y de recursos de cada servicio.
Consultas externas y procesos monitorizados
Los 87.42 por cada 1.000 habitantes no son homogéneos por región ni por tipo de atención: mientras La Rioja presenta la menor espera para primera consulta (32 días) y el País Vasco y Cantabria muestran tiempos competitivos (49 y 61 días), Canarias y Navarra registran retrasos notables (162 y 152 días). Asimismo, los 11 procesos que el sistema vigila ofrecen una fotografía más centrada, con una media de 93 días, útil para priorizar intervenciones y planificar programas de reducción de lista de espera.
Lectura de los datos y medidas en marcha
El propio Ministerio reconoce limitaciones del sistema de análisis, que según fuentes sanitarias ha quedado obsoleto, y anuncia trabajos de modernización que incluirán nuevos parámetros para evaluar la actividad asistencial. Interpretar estos indicadores exige distinguir entre variaciones estacionales, acumulación de demanda y capacidad local. La información disponible permite identificar puntos críticos —como las especialidades con mayores retrasos o las comunidades con porcentajes altos de pacientes esperanzados más de seis meses— y orientar decisiones en gestión, inversión y priorización clínica para reducir el impacto sobre los pacientes.
