El Real Decreto 315/2026 establece criterios nutricionales, prohíbe grasas trans y limita azúcares y sal en los comedores escolares; expertos y la industria reaccionan

En España ha entrado en vigor un cambio normativo que pretende transformar la oferta alimentaria en los centros educativos. El Real Decreto 315/2026 centra sus medidas en la calidad nutricional de lo que se sirve en los comedores, estableciendo restricciones sobre productos con alto contenido en azúcares añadidos, grasas saturadas y sal, así como la prohibición de grasas trans industriales.
Además, establece límites calóricos para determinados productos vendidos en los centros y exige que los pliegos de contratación incluyan requisitos nutricionales obligatorios.
Qué exige la normativa y a quién afecta
El decreto obliga a que tanto los comedores gestionados directamente por las administraciones como aquellos contratados a empresas externas adopten medidas para garantizar una oferta alimentaria saludable.
En la práctica, las licitaciones públicas deberán incorporar criterios donde la calidad de la alimentación sea un factor relevante de adjudicación. Esto implica que los menús escolares, la gestión de compras y la supervisión nutricional se alineen con objetivos de salud pública y educación: fomentar hábitos adecuados y prevenir problemas como la obesidad infantil.
Requisitos técnicos y principios de adjudicación
Entre las prescripciones figura la limitación de productos ultraprocesados y la inclusión de parámetros técnicos en los pliegos, como el control de nutrientes por ración y la obligación de que exista un proyecto dietético adaptado. El decreto señala que la alimentación debe integrarse en las políticas educativas, lo que implica coordinación entre departamentos de salud y educación y la intervención de profesionales en nutrición para el diseño y evaluación de menús escolares.
Opiniones de expertos y operadores
Los especialistas en nutrición han valorado la medida como un paso en la dirección adecuada. Juan José López Gómez, coordinador del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), subraya la doble función del comedor: por un lado, cubrir necesidades nutricionales en edades de crecimiento y, por otro, ejercer como herramienta educativa para consolidar hábitos que perduren en la vida adulta. La SEEN defiende una orientación hacia un patrón próximo al mediterráneo y la reducción del consumo de ultraprocesados, siempre con desarrollos técnicos liderados por especialistas.
Respuesta del sector de restauración colectiva
La Federación Española de Restauración Colectiva, Food Service España, ha mostrado su conformidad con la nueva regulación y reivindica el trabajo ya realizado por sus empresas asociadas. Según su portavoz Mario Agudo, las compañías vinculadas a la federación gestionan más de 1,5 millones de menús diarios y colaboran con cerca de 2.000 dietistas-nutricionistas para adaptar menús y atender dietas especiales, que representan entre un 10% y un 12% del total por razones de alergias, intolerancias, convicciones religiosas o culturales.
Publicidad dirigida a menores: el debate público
Paralelamente a las restricciones en los comedores, el Gobierno ha mostrado interés en restringir la publicidad de productos alimentarios poco saludables dirigida a menores. Un barómetro oficial reflejó un apoyo mayoritario de la población a limitar esos anuncios, y el ministerio responsable ha planteado la necesidad de reducir la presión publicitaria sobre alimentos ultraprocesados con alto contenido calórico y bajo valor nutricional. La medida encaja con iniciativas ya implementadas en otros países europeos.
Experiencias internacionales y medidas complementarias
Países como Portugal, Noruega, Reino Unido, Suecia e Irlanda han avanzado en normas que restringen anuncios o aplican políticas fiscales y de reformulación para combatir el consumo excesivo de productos insanos. Irlanda, por ejemplo, incluye en su trayectoria el Plan de Acción contra la Obesidad (OPAP) 2016-2026, la limitación publicitaria por parte de su ASA en 2026 y medidas fiscales aplicadas desde 2018. Estas experiencias muestran combinaciones de regulación, fiscalidad y campañas educativas que complementan la intervención en los comedores.
En el plano sanitario, expertos recuerdan que la educación para la salud es fundamental para la prevención poblacional: limitar mensajes publicitarios agresivos y mejorar la calidad del alimento ofertado en los comedores contribuye a reducir riesgos de enfermedades crónicas ligadas al consumo prolongado de dietas desequilibradas. La aplicación eficaz del decreto requerirá seguimiento técnico, adaptación a realidades locales y la inclusión de la seguridad alimentaria y las intolerancias en el diseño de menús.
