Un nuevo tratamiento experimental reduce el antígeno de superficie y alcanza curación funcional en cerca del 19% de participantes en dos ensayos fase III, lo que plantea la posibilidad de abandonar la terapia antiviral de por vida para algunos pacientes.

La investigación sobre la hepatitis B ha dado un paso notable: un fármaco experimental llamado bepirovirsen ha demostrado la capacidad de alcanzar una curación funcional en una proporción relevante de pacientes con hepatitis B crónica. Dos ensayos clínicos multicéntricos de fase III, publicados en una revista científica de referencia, evaluaron este tratamiento en pacientes que ya recibían análogos de nucleós(t)idos y seleccionaron a quienes tenían niveles de HBsAg por debajo de ciertos umbrales.
Estos resultados suponen un cambio en la expectativa terapéutica, porque hasta ahora la mayoría de los afectados dependían de tratamiento antiviral continuo.
La hepatitis B es una infección vírica del hígado que puede volverse persistente cuando el sistema inmunitario no elimina el virus tras la infección aguda.
La carga global de la enfermedad sigue siendo alta, con millones de personas conviviendo con la infección crónica; sus consecuencias incluyen cirrosis y carcinoma hepatocelular. En países con baja endemicidad, como España, la prevalencia es reducida pero estable, y los servicios de salud continúan vigilando la incidencia. En este contexto clínico, la aparición de terapias capaces de inducir una respuesta sostenida sin medicación adquiere gran relevancia.
Diseño y alcance de los ensayos
Los datos proceden de dos estudios denominados B-Well 1 y B-Well 2, ensayos internacionales, aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo realizados en numerosos centros. En conjunto incluyeron más de mil ochocientos pacientes adultos que se encontraban en tratamiento con análogos de nucleós(t)idos y con niveles de HBsAg ≤ 3.000 UI/ml. El diseño buscó evaluar la capacidad de bepirovirsen para reducir la expresión viral y conseguir una situación en la que el virus no fuera detectable en sangre tras la interrupción de la terapia, es decir, una curación funcional.
Resultados principales y subgrupos
Tras seis meses de tratamiento con bepirovirsen, los estudios informaron que aproximadamente el 19% de los pacientes en la población global alcanzaron la curación funcional—233 de 1.220 pacientes tratados—en comparación con ninguno en el grupo que recibió placebo junto al tratamiento estándar. Cuando se analizó el subgrupo con menor carga de antígeno de superficie al inicio, definido por HBsAg ≤ 1.000 UI/ml, la tasa aumentó hasta el 26%. Estos resultados destacan la importancia de la carga viral basal como predictor de respuesta.
Medidas intermedias de eficacia
Más allá de la curación funcional, los ensayos mostraron beneficios adicionales: casi la mitad de los pacientes tratados lograron reducir los niveles de HBsAg a ≤ 100 UI/ml un año después de finalizar el tratamiento, según un análisis exploratorio informado por la compañía desarrolladora. Esta reducción se asocia en la bibliografía médica con un mejor control inmunitario y podría traducirse en menos necesidad de continuidad terapéutica, potencialmente beneficiando a quienes no alcanzaron la curación completa.
Mecanismo de acción y perfil de seguridad
Bepirovirsen es un oligonucleótido antisentido diseñado para interferir con la producción de ARN y proteínas víricas esenciales del virus de la hepatitis B. Al reducir la síntesis de componentes virales, disminuye los niveles circulantes de HBsAg y pretende facilitar que el sistema inmunitario mantenga el control sobre la infección sin fármacos continuos. En términos de seguridad, la compañía informó un perfil tolerable: los eventos adversos más habituales fueron eritema y dolor en el lugar de la inyección, junto con elevaciones transitorias de enzimas hepáticas, observaciones que concuerdan con experiencias previas.
Limitaciones y consideraciones regulatorias
Las conclusiones vienen acompañadas de precauciones. Los ensayos no representaron todos los perfiles clínicos de la hepatitis B crónica, y la eficacia se concentró en pacientes con menor nivel de HBsAg al inicio. Además, el fármaco aún no cuenta con aprobación: se encuentra en revisión por las agencias regulatorias internacionales, y las decisiones finales determinarán su disponibilidad. Si obtiene la autorización, bepirovirsen podría convertirse en una de las primeras terapias dirigidas a lograr una curación funcional para esta infección crónica.
En conjunto, estos hallazgos abren una vía esperanzadora para cambiar la estrategia de manejo de la hepatitis B crónica: desde el control virológico sostenido mediante antivirales de por vida hacia la posibilidad de una remisión mantenida sin tratamiento en una proporción de pacientes. La comunidad médica y las autoridades sanitarias seguirán evaluando la aplicabilidad práctica de este enfoque y sus implicaciones para los programas de prevención y seguimiento clínico.
