en Múnich, voces europeas, estadounidenses y de terceros países coincidieron en la necesidad de unidad y autonomía estratégica, aunque discreparon sobre prioridades militares y diplomáticas

La Conferencia de Seguridad de Múnich concentró a mandatarios y responsables políticos en torno a cuestiones que trazan el mapa de la seguridad contemporánea. En ese foro, se confrontaron propuestas sobre rearme, alianzas transatlánticas y la necesidad de integrar al llamado Sur Global en decisiones que trascienden fronteras.
Las intervenciones pusieron de relieve tanto la urgencia de reforzar la defensa colectiva como la preocupación por no repetir errores históricos al negociar la paz.
Participantes como el presidente del Gobierno español, el líder ucraniano, responsables europeos y representantes de potencias extraeuropeas ofrecieron diagnósticos distintos pero complementarios sobre cómo proteger la estabilidad regional y global.
Entre los ejes del debate estuvieron la autonomía estratégica de Europa, la forma de cooperación con Estados Unidos y el papel que China reclama como actor global.
Posiciones europeas sobre defensa y autonomía estratégica
Desde la delegación europea se enfatizó la necesidad de fortalecer capacidades propias sin renunciar a la cooperación con aliados. La presidenta de la Comisión Europea subrayó que Europa debe avanzar hacia una mayor independencia estratégica, argumentando que una Unión capaz de proteger sus intereses complementa, en vez de contradecir, la alianza atlántica. Asimismo, se reclamó la puesta en práctica de la cláusula de defensa mutua de la Unión, recogida en los tratados, como un compromiso tangible: un instrumento jurídico que exige voluntad política para materializar la cooperación militar y logística.
España y el equilibrio entre flancos
El presidente español defendió el aumento del gasto militar y la ampliación de despliegues en misiones de la OTAN como muestra de compromiso con el flanco oriental, pero apeló a no olvidar la periferia sur de Europa. Recordó la importancia de atender las preocupaciones de los países ribereños del Mediterráneo y de mantener una posición coherente sobre la integridad territorial en escenarios como Ucrania y los territorios palestinos. Su intervención también abordó la necesidad de combinar la acción militar con políticas sobre cambio climático, salud y desigualdad, demandas recurrentes del Sur Global.
La urgencia de apoyo a Ucrania y el discurso de Zelenski
El presidente ucraniano advirtió sobre los límites de negociaciones que prescindan de garantías de seguridad sólidas. Afirmó que sin mecanismos que aseguren la protección posterior a un alto el fuego, cualquier acuerdo será frágil y la guerra podría reaparecer. En ese contexto, comparó la amenaza rusa con regímenes autoritarios que no titubean en su expansión y reclamó aceleración en la ayuda militar para sostener la defensa y preservar la integridad del país. Su alegato subrayó que cada día de demora incrementa riesgos sobre la estabilidad europea.
Reflexiones sobre negociaciones y precedentes históricos
Zelenski advirtió contra soluciones que intenten resolver conflictos territoriales mediante cesiones que puedan facilitar futuras agresiones, evocando lecciones del pasado donde conceder frente a la agresión no garantizó la paz duradera. Reclamó además una mayor presencia europea en las mesas de negociación para evitar que decisiones clave se tomen sin su participación, reforzando la idea de que la seguridad continental requiere voz y voto activos de los europeos.
La postura estadounidense y los límites de la nueva relación transatlántica
La delegación norteamericana ofreció matices: por un lado, aseguró voluntad de mantener el vínculo con Europa; por otro, planteó una revisión de términos bajo una visión más asertiva. El secretario de Estado estadounidense expresó su voluntad de «revitalizar» la alianza, aunque condicionada a prioridades definidas desde Washington, y criticó modelos europeos sobre inmigración y políticas sociales. Ese mensaje generó inquietudes sobre la igualdad en la cooperación y abrió un debate sobre cómo conciliar intereses estratégicos con valores compartidos.
Cooperación, soberanía y mensajes para el Sur Global
La tensión entre preservar la soberanía nacional y fomentar la solidaridad internacional fue un hilo conductor. Voces tanto europeas como de terceros países reclamaron coherencia: defender la integridad territorial en todos los frentes y al mismo tiempo atender las demandas de desarrollo y justicia global que plantean muchas naciones del Sur Global. China, desde su representación, pidió participar en la negociación de la paz y promover un papel europeo como socio, no rival, defendiendo la gobernanza multilateral y un mayor protagonismo de la ONU.
El reto, según los participantes, consiste en traducir esas coincidencias retóricas en compromisos operativos y en una diplomacia que incluya a todas las regiones afectadas por las decisiones sobre paz y seguridad.
