En la Conferencia de Seguridad de Múnich, Marco Rubio presentó una oferta transatlántica condicionada; líderes como Ursula von der Leyen, Friedrich Merz y Emmanuel Macron respondieron con propuestas para reforzar la capacidad de defensa europea.

La edición 2026 de la Conferencia de Seguridad de Múnich se convirtió en escenario de un diálogo tenso pero civilizado sobre el futuro de la seguridad internacional. Entre el 13 y el 15 de febrero de 2026, figuras como Marco Rubio, Ursula von der Leyen, Friedrich Merz y Emmanuel Macron expusieron visiones que convergen en una idea: el orden global que conocimos está en transformación.
Rubio ofreció colaboración pero dejó claro que Washington espera que Europa acepte un enfoque más nacionalista y selectivo que refleja la filosofía de la administración Trump; en paralelo, Bruselas y varios capitales europeos reivindican pasos hacia una mayor autonomía estratégica.
La propuesta de Washington y su tono renovado
En su intervención frente a la audiencia muniquesa, el secretario de Estado Marco Rubio adoptó un matiz menos combativo que otros representantes del gobierno estadounidense, pero mantuvo los ejes principales de la política reciente de Washington. Rubio afirmó que Estados Unidos prefiere actuar en alianza con Europa, aunque dejó claro que está dispuesto a avanzar en solitario si es necesario: «Estamos preparados para hacerlo solos, pero nuestra preferencia es hacerlo juntos». Esa fórmula encierra una advertencia: la colaboración estadounidense vendrá condicionada por prioridades como la limitación de la inmigración masiva y la crítica a ciertas políticas sociales y climáticas europeas, elementos señalados por el funcionario como factores de desestabilización.
La respuesta europea: más capacidad propia y cláusula de defensa
Frente a la oferta estadounidense, las autoridades europeas pusieron el acento en la necesidad de reforzar la autonomía estratégica del continente. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió activar la cláusula de defensa mutua de la UE —contenida en el artículo 42.7 del Tratado de Lisboa— y señaló que la defensa mutua debe dejar de ser una opción y convertirse en una política operativa. Esta demanda busca asegurar que, ante vacilaciones externas, los países europeos cuenten con instrumentos propios para proteger su seguridad colectiva sin que ello suponga sustituir la OTAN.
Propuestas multilaterales y soberanía europea
En la práctica, la apelación a esa cláusula forma parte de un conjunto más amplio de iniciativas: inversión en industria de defensa, cooperación en tecnología militar y creación de mecanismos de disuasión conjunta. El canciller alemán, Friedrich Merz, fue aún más lejos al abordar contactos con Francia sobre una posible disuasión nuclear europea, una idea compleja y simbólica que busca enviar un mensaje de determinación en un momento en que, según palabras de Merz, el «orden internacional basado en reglas ya no existe». Este debate apunta a dar a Europa más margen para decidir, sin romper los compromisos con la alianza transatlántica.
El discurso francés y las prioridades en Ucrania
El presidente francés, Emmanuel Macron, centró su intervención en la guerra en Ucrania y en la urgencia de sostener a Kiev como prioridad estratégica. Macron defendió la necesidad de que Europa sea protagonista en cualquier negociación futura y subrayó que aceptar una derrota de Ucrania sería un error de consecuencias globales. Insistió en que el continente debe mejorar su capacidad industrial y tecnológica para reducir dependencias y garantizar apoyo financiero y militar sostenido a Ucrania, además de mantener sanciones dirigidas a erosionar la capacidad de agresión de Moscú.
Relación transatlántica y caminos prácticos
En los contactos bilaterales en Múnich también hubo gestos conciliadores: Merz y Rubio mantuvieron un encuentro en la «Casa Alemana» donde reafirmaron la importancia de una OTAN fuerte y de relaciones transatlánticas sólidas. Aun así, el mensaje europeo es claro: la cooperación con Estados Unidos sigue siendo vital, pero en un mundo en competencia entre potencias los países europeos buscan no depender exclusivamente de terceros. Esa búsqueda de equilibrio se refleja además en viajes y reuniones con líderes como Viktor Orbán y Robert Fico, así como en debates sobre Groenlandia y otras cuestiones soberanistas.
Conclusión: cooperación condicionada y autonomía buscada
La Conferencia de Múnich de 2026 dejó una lección pragmática: existe voluntad de colaboración transatlántica, pero también una determinación europea por construir capacidades propias. Estados Unidos ofrece alianza y presión selectiva; Europa responde reclamando instrumentos concretos para garantizar su seguridad sin renunciar a la cooperación con Washington. En ese cruce de ofertas y demandas se define el próximo capítulo de la política de seguridad mundial, en el que la palabra clave será la capacidad de combinar aliados fuertes con mayor independencia estratégica.
