La captura de Maduro dejó un país que trabaja, estudia y sale a la calle con cautela: hay liberaciones, un aplazamiento parlamentario y expectativas económicas ligadas a la reapertura internacional.

En Venezuela se percibe una mezcla de cotidianeidad y desconfianza desde los acontecimientos que condujeron a la captura de Nicolás Maduro. Las personas han vuelto a su trabajo, los estudiantes a las universidades y algunos espacios recreativos han reabierto, pero la conversación pública sobre política sigue siendo reservada.
Esta situación refleja una transición compleja: por un lado, reapertura social; por otro, la persistencia de mecanismos de control que mantienen a la población en alerta.
Entre los hechos verificables destacan las liberaciones parciales de presos políticos, el aplazamiento del debate sobre la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática y declaraciones oficiales que prometen procesos electorales.
Sin embargo, la ausencia de certezas sobre calendarios y la continuidad de actores del poder generan un clima donde la calma es frágil y la prudencia ciudadana sigue vigente.
La realidad cotidiana: normalidad vigilada
En las calles se observa una rutina que a simple vista parece normal, pero que está teñida de precaución. Muchos ciudadanos evitan hablar de política en público por miedo a posibles represalias y, según testimonios desde Caracas y otras regiones, existe la sensación de que hay vigilancia sobre comunicaciones privadas. En barrios populares como Petare se reportan controles y revisiones que ahuyentan la vida nocturna: a partir de las 20:30 las calles se vacían y la conversación política se concentra en grupos reducidos. Esta prudencia social es una respuesta a experiencias recientes de detenciones durante controles policiales.
Movimiento estudiantil y protesta
El 12 de febrero, Día Nacional de la Juventud, los estudiantes salieron a las calles para reclamar la liberación de presos políticos. Las marchas en la Universidad Central de Venezuela y otras ciudades reivindicaron una amnistía total con consignas como «ni uno, ni dos, que sean todos». La movilización juvenil marca un retorno público de la oposición en las plazas, aunque con un perfil medido y consciente de los riesgos.
Política y legalidad: amnistía y debates parlamentarios
El proceso legislativo que busca una amnistía general ha avanzado con dificultad. La Asamblea Nacional, de mayoría chavista, aprobó inicialmente hasta el artículo sexto del proyecto, pero el debate se detuvo al llegar al séptimo artículo: la exigencia de que las personas procesadas se presenten ante la justicia para acceder al perdón generó rechazo entre sectores opositores, que lo interpretan como un estigma. Por ello, la discusión fue aplazada para la próxima semana, tras el Carnaval, evidenciando la tensión entre las interpretaciones legales y las demandas de la sociedad.
Liberaciones y cifras
Según la ONG Foro Penal, desde el anuncio de liberaciones el 8 de enero hasta comienzos de febrero se han verificado 431 excarcelaciones; sin embargo, todavía habría más de 600 personas detenidas, con estimaciones que mencionan 644 encarcelados. Estas cifras muestran avances modestos en materia de libertades individuales pero también subrayan que la situación penitenciaria sigue siendo un problema por resolver.
Economía y expectativas
El impacto económico es otro elemento relevante en la percepción pública. Tras la captura de Maduro y el anuncio del levantamiento de algunas sanciones por parte de Estados Unidos, se registró inicialmente un alza de precios que luego comenzó a estabilizarse. En supermercados muchos productos han bajado de precio respecto a niveles recientes, aunque esta mejoría no compensa la realidad salarial: el salario mínimo oficial continúa siendo insuficiente frente al costo de la canasta básica. El sector privado suele pagar por encima del decreto oficial, pero la recuperación económica dependerá de la llegada de inversión extranjera y de la normalización de relaciones diplomáticas.
Influencia internacional y seguridad
La presencia e influencia de actores internacionales también ha cambiado la percepción interna: la reapertura de la embajada de Estados Unidos y las declaraciones de autoridades foráneas generan la impresión de una tutela externa que para algunos ciudadanos transmite seguridad y para otros preocupación por la soberanía. En este nuevo escenario, las opciones políticas y económicas estarán mediadas por un equilibrio entre la presión doméstica y los condicionamientos internacionales.
