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Opciones del Pentágono para sancionar aliados que no apoyaron la guerra contra Irán

Un correo interno del Pentágono sugiere medidas contra aliados reticentes, desde la suspensión simbólica de España en la OTAN hasta la reconsideración del apoyo estadounidense a reclamaciones territoriales como las Islas Malvinas

Opciones del Pentágono para sancionar aliados que no apoyaron la guerra contra Irán

Un Correo interno del Pentágono ha puesto sobre la mesa una lista de opciones para presionar a aliados de la OTAN que, según funcionarios estadounidenses, no brindaron apoyo a las operaciones lideradas por Estados Unidos en la guerra contra Irán.

Entre las alternativas figura la posibilidad de suspender a España de la Alianza y reevaluar el respaldo diplomático a territorios europeos reclamados por terceros países, como las Islas Malvinas. El documento, cuya existencia reveló Reuters, se presenta como un catálogo de respuestas destinadas a enviar una señal política de mayor peso que la simple queja bilateral.

El mensaje interno destaca la frustración por la negativa o la reticencia de algunos socios a conceder derechos de acceso, estacionamiento y sobrevuelo—identificados en el texto como ABO, es decir, los mínimos operativos requeridos para el apoyo logístico—y sugiere medidas que van desde la retirada de cargos honoríficos dentro de la Alianza hasta ajustes en apoyos diplomáticos históricos. Estas propuestas habrían circulado en altos niveles del Pentágono, aunque no constituyen decisiones formales del Gobierno estadounidense.

Qué contiene la nota y qué implicaría

El documento contempla varias respuestas escalonadas: limitar la participación de países “problemáticos” en puestos de prestigio dentro de la OTAN, usar sanciones simbólicas como la suspensión de derechos políticos en la Alianza y revisar respaldos diplomáticos a territorios en disputa. En el caso de España, la suspensión tendría un impacto más simbólico que operativo para las fuerzas estadounidenses, pero serviría como advertencia política. El correo también menciona la posibilidad de reevaluar el apoyo estadounidense a reclamaciones como la de las Islas Malvinas, una medida con notables implicaciones diplomáticas en la relación con Reino Unido y Argentina.

En el texto se subraya que el derecho de sobrevuelo y el acceso a bases representa “el mínimo imprescindible para la OTAN”, una frase que resume la percepción de que la cooperación logística es la vara de medir la solidaridad entre aliados. Fuentes consultadas por Reuters describen el correo como parte de una batería de opciones destinadas a forzar comportamientos y reducir lo que el mensaje califica de sensación de “derecho” entre socios europeos.

Limitaciones legales y respuestas oficiales

La propia OTAN ha subrayado que el Tratado de Washington, base jurídica de la Alianza, no contempla un procedimiento para suspender a un miembro, expulsarlo o limitar su participación —una limitación que devuelve muchas de las amenazas a un terreno más político que legal. En paralelo, el Gobierno español, representado por el presidente Pedro Sánchez, ha defendido que España es un socio leal que cumple sus responsabilidades “dentro del marco de la legalidad internacional”, declaraciones realizadas en el marco de una cumbre europea en Nicosia.

Desde el Pentágono, la portavoz Kingsley Wilson remarcó que el Departamento quiere ofrecer al presidente opciones creíbles para que los aliados “dejen de ser un tigre de papel” y asuman sus responsabilidades. Sin embargo, el correo no proponía, según funcionarios, cierres masivos de bases ni retiradas inmediatas de tropas, y no aclaró mecanismos concretos para materializar una suspensión de un miembro de la OTAN.

Dimensión geopolítica y riesgos para la alianza

Los expertos coinciden en que la filtración refleja tensiones más amplias: el presidente Donald Trump ha criticado duramente a aliados por no sumarse al bloqueo naval alrededor del estrecho de Ormuz, cerrado al tráfico desde el inicio de la guerra aérea el 28 de febrero. Trump llegó a cuestionar incluso la permanencia de Estados Unidos en la Alianza —en una entrevista el 1 de abril preguntó retóricamente si él no haría lo mismo en su lugar— y ha dirigido insultos hacia líderes como Keir Starmer por su negativa inicial a participar en operaciones ofensivas.

El documento y las declaraciones oficiales ponen en evidencia un dilema: forzar a los socios puede clarificar responsabilidades, pero también erosionar la confianza básica que sostiene a la Alianza. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, señaló que la guerra con Irán ha revelado debilidades y subrayó que, si bien los misiles iraníes más potentes no alcanzan a Estados Unidos, sí ponen en riesgo a Europa. Ese diagnóstico alimenta el argumento de los halcones, pero al mismo tiempo profundiza el debate sobre si la OTAN seguirá siendo una plataforma de cooperación sólida o se convertirá en un campo de fricciones políticas.

Impacto simbólico frente a capacidad operativa

Suspender a un miembro como España tendría más valor simbólico que efecto práctico sobre las operaciones estadounidenses: las bases en Rota y Morón seguirían siendo estratégicas, pero la señal enviada a la comunidad internacional sería potente. Esa dualidad —símbolo versus utilidad— es clave para entender por qué las opciones del correo priorizan medidas políticas antes que acciones militares.

Escenario futuro para la alianza

Si se materializan sanciones simbólicas o cambios en apoyos diplomáticos, la OTAN entraría en una fase de tensión prolongada que podría impulsar a Europa a buscar mayor autonomía estratégica. A su vez, decisiones sobre territorios como las Islas Malvinas reabrirían debates bilaterales con Reino Unido y Argentina, con consecuencias difíciles de predecir. En suma, el correo del Pentágono revela la fragilidad de la cohesión aliada en un momento de alta volatilidad internacional.


Contacto:
Dr.ssa Anna Vitale

Dietista y periodista. Alimentacion basada en evidencia cientifica.