La empresa productora de Malinche ha solicitado liquidarse y el juzgado ha admitido el concurso voluntario; el caso combina problemas contables, el cierre del espectáculo en Ifema y viejas controversias laborales

La compañía responsable del musical Malinche, que tenía como presidente del consejo a Nacho Cano, ha solicitado la liquidación y su entrada en concurso de acreedores ha sido admitida a trámite por el Juzgado de lo Mercantil número 12. En un auto publicado el pasado 28 de abril se recoge la petición de la sociedad, que alega la falta de recursos para atender compromisos de pago inmediatos.
Este movimiento formaliza una situación que venía arrastrando sombras económicas y administrativas desde hace tiempo.
El expediente responde a una solicitud de concurso de tipo voluntario, registrada por el propio administrador de la sociedad, Ignacio de la Macarena Cano Andrés, nombre real de Nacho Cano.
Con la admisión del procedimiento, la gestión del proceso queda en manos de una administradora concursal designada por el juzgado, y la compañía afronta ahora la posibilidad de una liquidación definitiva si no se encuentra una solución financiera. El expediente incluye la designación de la firma encargada del control del proceso.
Contexto y motivos de la solicitud
Según las cuentas depositadas y los informes citados en la tramitación, la sociedad no presentó sus cuentas oficiales en el Registro Mercantil desde 2026, ejercicio en el que declaró 1.000.000 euros de ingresos y unas pérdidas de 231.243 euros. Esos desajustes contables, junto a una amonestación por la posibilidad de cierre de la hoja registral fechada el 1 de enero de 2026, alimentaron dudas sobre su solvencia patrimonial. A la hora de solicitar el concurso, el presidente alegó la imposibilidad de afrontar deudas de vencimiento inmediato.
Cuentas, activos y situación patrimonial
Los registros señalan que, pese a las pérdidas declaradas en 2026, la sociedad consignaba activos por un valor aproximado de 4,5 millones de euros, lo que inicialmente podría permitir una reestructuración. No obstante, la ausencia de actualizaciones contables en los años siguientes y los costes recurrentes de la producción teatral complicaron la recuperación. La paralización de funciones y la caída de ingresos operativos precipitaron la petición de liquidación como salida técnica al problema de liquidez.
Cierre temporal del espectáculo y responsabilidades
El musical Malinche dejó de representarse en Ifema en marzo de 2026, antes de lo previsto, en parte por las obras vinculadas al circuito de Fórmula 1 en la zona. Sin embargo, fuentes judiciales y contables indican que la empresa ya arrastraba pérdidas que influenciaron la decisión de suspender las funciones. Esa clausura anticipada intensificó la presión financiera y facilitó que la administración solicitara formalmente el concurso como mecanismo para ordenar pasivos y activos.
Administración concursal y pasos procesales
Tras admitir el concurso, el juzgado asignó el control de la gestión a la firma Medley Consursal y nombró administradora concursal a la abogada Nieves Gómez de Segura Sánchez, quien asumió la dirección del procedimiento desde el 28 de abril. En su papel de administradora concursal deberá evaluar el patrimonio, verificar créditos, negociar con acreedores y decidir sobre la continuidad o liquidación de la compañía siguiendo la normativa concursal vigente.
Qué implica el nombramiento
La figura de la administradora implica la toma de control operativo y contable mientras se tramita el concurso: inventariar activos, estudiar la viabilidad de propuestas de convenio y, en su defecto, ejecutar la liquidación ordenada. Los acreedores quedan habilitados para presentar sus créditos y la administradora actúa como interlocutora principal entre partes, con la potestad de proponer fórmulas de pago o venta de activos para cubrir deudas.
Controversias previas y otros negocios del promotor
El expediente no llega en un vacío: la trayectoria del promotor incluye polémicas, desde la cesión de un suelo municipal en la avenida de Machupichu hasta denuncias laborales. El proyecto de un teatro propio, que iba a costar más de 11 millones, fue abandonado tras protestas vecinales y críticas políticas. En enero de 2026 la producción recibió una condena por despido improcedente relacionada con un artista, con una indemnización cercana a 12.000 euros, y en 11 de enero de 2026 una becaria presentó una denuncia por condiciones laborales que finalmente fue archivada provisionalmente tras la inspección.
A pesar de este revés concreto, el creador sigue manteniendo otras empresas con balance positivo: sociedades como Yogi Songs SL, Laika Records SL y la rama gastronómica Dalai Tacos SL registraron en 2026 cifras de facturación relevantes y beneficios que apuntan a una diversificación de actividades. Además, los ingresos por royalties derivados de su catálogo como autor —parte importante del legado de Mecano— constituyen otra fuente de recursos que, sin embargo, no han sido suficientes para revertir la situación de la productora de Malinche.
En conjunto, el caso plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de grandes producciones escénicas, la necesidad de mayor transparencia contable y el alcance de las responsabilidades empresariales en el sector cultural. Con la entrada efectiva del procedimiento concursal, la atención se dirige ahora a la labor de la administradora y a si será posible reordenar la deuda o, por el contrario, culminar en la liquidación definitiva de la sociedad.
