El regreso de Irak al Mundial 2026 después de 40 años es una hazaña que está uniendo a la diáspora iraquí y reviviendo sueños olvidados.

El fútbol, más que un deporte, es una pasión que trasciende fronteras y une a las personas. En el caso de Irak, este deporte ha demostrado ser un símbolo de unidad en tiempos de división. Con el regreso de la selección nacional al Mundial 2026 después de 40 años, la emoción y la esperanza han resurgido en la comunidad iraquí, tanto en el país como en la diáspora.
La última vez que Irak participó en el Mundial fue en 1986, un evento que inspiró a Waad Sana a abrir su tienda de fútbol, Soccer World, en Dearborn, Michigan. Hoy, 40 años después, Sana recibe alrededor de 100 llamadas diarias de fanáticos buscando camisetas de la selección nacional iraquí, un testimonio del renovado entusiasmo.
El fútbol como símbolo de unidad en Irak
En una cancha cubierta en los suburbios de Detroit, Zee Esho observa el primer partido de la temporada de la liga de fútbol iraquí Chaldean. La emoción es palpable, y no solo por el juego en sí, sino por el regreso de Irak al escenario mundial. Esho, quien emigró de Irak a Michigan de niño, recuerda cómo el fútbol era el único elemento que unía a las diversas comunidades étnicas y religiosas del país, incluso en tiempos de guerra.
«Incluso ahora puedes verlo«, dice Esho, refiriéndose a cómo la victoria de Irak en las eliminatorias del Mundial ha electrificado a la diáspora iraquí en Dearborn. «Cuando juegan, tienes a personas del sur, del norte, del oeste, del este, todas reunidas para ver el partido.»
El desafío del Grupo de la Muerte
Irak ha sido sorteado en un grupo que incluye a equipos como Noruega, Senegal y Francia, conocido como el Grupo de la Muerte. A pesar de la dificultad, la selección iraquí ha demostrado una notable mejora en su rendimiento. Bajo la dirección del entrenador australiano Graham Arnold, Irak ha logrado clasificarse para el Mundial después de una ardua jornada de 21 partidos en las eliminatorias asiáticas y las eliminatorias intercontinentales.
El equipo iraquí, apodado los Leones de Mesopotamiaestá listo para enfrentar este desafío con determinación. «Si ganan un partido, aunque sea uno, los fanáticos iraquíes enloquecerán«, afirma Esho, expresando la esperanza y la emoción de la comunidad.
La pasión del fútbol en la diáspora iraquí
La pasión por el fútbol no se limita a Irak. En los Estados Unidos, comunidades de inmigrantes de diversas procedencias están apoyando a la selección iraquí. Fatima Alzahraa Yazdchi, una joven de 16 años originaria de Kuwait, es una de ellas. «Siento que esto es un gran hito para ellos«, dice Fatima, destacando la importancia histórica de la participación de Irak en el Mundial.
Abbas Alwishah, director de Michigan FC, un equipo de fútbol juvenil en Dearborn, observa cómo los niños, incluso los más pequeños, están profundamente conectados con el fútbol iraquí. «Incluso si tienen 6 años, lo saben«, dice Alwishah, subrayando cómo el fútbol es parte de su herencia cultural.
El regreso de Irak al Mundial 2026 no solo es un evento deportivo, sino un símbolo de esperanza y unidad para una nación que ha enfrentado numerosas dificultades. Con la pasión y el apoyo de la diáspora iraquí y de fanáticos de todo el mundo, los Leones de Mesopotamia están listos para enfrentar el desafío y hacer historia.

