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El empleo proporciona incentivos a las pequeñas y medianas empresas para acortar la jornada de trabajo

El departamento laboral del gobierno está proporcionando incentivos a las pequeñas empresas para ayudar en la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas. Tras retomar las conversaciones hoy después de un receso veraniego, el ministerio presentó una nueva estrategia para acercarse a un acuerdo que ha sido difícil hasta ahora, principalmente para persuadir a la patronal para negociar en profundidad, una tarea que no ha logrado hasta la fecha.

Se está buscando facilitar a las pequeñas empresas la disminución de horas de trabajo sin afectar la productividad. Con el denominado plan de respaldo «Pyme 375», se espera incentivar las contrataciones indefinidas que las pequeñas empresas necesitan realizar para suplir las brechas dejadas por la reducción de la jornada laboral.

Dichos contratos, precisa el ministerio, deben ser permanentes. «Estos incentivos deben destinarse a aquellos trabajos, aquellos contratos de trabajo, que se crean para cubrir el tiempo liberado por las plantillas cuando se disminuye la jornada «, declaró el secretario de empleo, Joaquín Pérez Rey, al presentar las medidas. El plan de respaldo también contempla asesoramiento y soporte para estas empresas pequeñas y medianas, dada la observación de que son las que pueden tener mayores obstáculos para adaptarse a la reducción de la jornada laboral. Es una medida adicional que intenta persuadir a la CEOE para que participe activamente en las negociaciones. Primero se intentó con un ultimátum que después fue revocado; luego se ofrecieron dos elementos más. Por un lado, dar un amplio margen para la implementación de la reforma, que sería en algún momento del 2025, no necesariamente el 1 de enero; y por otro, permitir una distribución irregular de la jornada laboral. Esto significa que las 37,5 horas semanales pueden ser distribuidas según las necesidades empresariales, una opción que podría ser beneficiosa para industrias como la hostelería.

Pérez Rey ha indicado que la intención no es incrementar las horas laborales sino reorganizarlas para que estén disponibles cuando las empresas requieran más personal. Aunque la actitud de los empresarios en la reunión reciente fue valorada de manera positiva por el secretario de Estado, no se ha observado ninguna variación significativa en su postura hasta ahora. Por este motivo, los sindicatos van a mantener sus protestas durante este mes, con el objetivo de ejercer presión tanto sobre los empresarios como sobre los políticos. Es evidente que cualquier reducción en la jornada laboral requerirá una complicada tramitación parlamentaria, sin importar si cuenta o no con el respaldo de los empresarios. «Se está agotando el tiempo y los empresarios deben tomar una decisión ahora mismo», manifestó Fernando Luján, subsecretario general de Política Sindical de UGT. Carlos Gutiérrez, secretario de Formación y Estudios de CC.OO, agregó: «Estamos prácticamente igual que en julio, la patronal sigue cuestionando la meta de las 37.5 horas». Según el plan del Ministerio de Trabajo, la propuesta de rebajar la jornada laboral a 37.5 horas, con la adición de ciertos elementos de flexibilidad, también incluirá la implementación de un eficiente y digital registro de horas trabajadas para prevenir el fraude, y garantizar la desconexión digital para asegurar que los empleados no sean requeridos después de sus horas de trabajo.