Veintidós países iberoamericanos han firmado un acuerdo histórico para impulsar la economía social y solidaria, reconociéndola como un actor clave frente a la desigualdad y la precarización laboral.

En un hito sin precedentes, 22 países iberoamericanos han unido fuerzas para impulsar un modelo económico más justo y sostenible. Durante la VI Conferencia Iberoamericana Ministerial de Trabajo organizada por la Organización Iberoamericana de seguridad Social (OISS) en Avilés se aprobó el Compromiso Iberoamericano por la Economía Social y Solidaria 2026-2030.
Este acuerdo histórico reconoce a la economía social y solidaria como un actor estratégico para combatir la desigualdad, la precarización del trabajo, la transición ecológica y el fortalecimiento democrático.
Este no es un simple gesto simbólico. Para las empresas sociales y emprendedores que ya trabajan desde la cooperación y la redistribución, este acuerdo representa un respaldo institucional sin precedentes.
Ahora, sus esfuerzos por construir una economía más humana y sostenible cuentan con el apoyo de 22 gobiernos de la región.
El Compromiso Iberoamericano: una hoja de ruta para la transformación económica
El Compromiso Iberoamericano por la Economía Social y Solidaria 2026-2030 es la primera hoja de ruta regional que sitúa a este sector como pieza clave para abordar desafíos como la desigualdad, el empleo precario, la transición ecológica, la cohesión territorial y la calidad democrática. Este acuerdo, conocido como la Declaración de Avilés compromete a los países firmantes a alinear sus políticas públicas en torno a un objetivo compartido durante los próximos cuatro años.
Para el ecosistema emprendedor, esto significa que la economía social y solidaria en Iberoamérica deja de depender de iniciativas aisladas por país y empieza a contar con un marco de referencia común. Esto facilita la comparación de buenas prácticas, el acceso a redes regionales y la anticipación de cambios normativos.
Palancas clave para la transformación: financiación, fiscalidad y contratación pública
El acuerdo reconoce que la transformación real de la economía social y solidaria exige marcos normativos coherentes, financiación estable, contratación pública responsable y políticas fiscales favorables. Además, plantea la creación de espacios permanentes de participación donde las redes de economía solidaria puedan intervenir en el diseño, seguimiento y evaluación de las políticas públicas.
Para un proyecto en fase de crecimiento, estas medidas pueden marcar la diferencia entre sobrevivir con recursos propios o escalar con respaldo institucional. La contratación pública más accesible y la fiscalidad más favorable son dos de las palancas que el acuerdo busca activar para impulsar este modelo económico.
Inteligencia artificial y economía digital con derechos laborales en el centro
La Declaración de Avilés también incorpora compromisos concretos sobre la regulación de la inteligencia artificial la gestión algorítmica y las nuevas formas de empleo digital. El acuerdo parte de la idea de que la transformación tecnológica no es neutra y necesita marcos regulatorios que garanticen los derechos laborales frente al uso de algoritmos e IA.
La región apuesta por desarrollar estas tecnologías desde la transparencia, la gobernanza democrática, la soberanía tecnológica y la utilidad social, en lugar de subordinarlas solo a intereses mercantiles. Este mensaje es un respaldo político claro para las startups y proyectos tecnológicos con vocación de impacto.
Los cuidados, una prioridad compartida
La Declaración de Avilés sitúa los cuidados entre las prioridades compartidas de Iberoamérica, reconociéndolos como un derecho y una responsabilidad colectiva. Este cambio de paradigma implica reorganizar las prioridades económicas para colocar la sostenibilidad de la vida en el centro, abriendo un espacio de oportunidad para proyectos que trabajan en servicios de cuidado, conciliación o economía de los cuidados.
La juventud, la inclusión y el papel de la Red Iberoamericana de Fomento de la Economía Social y Solidaria (RIFESS) también son aspectos centrales del acuerdo. Este refuerza el papel de la RIFESS como espacio de cooperación entre países, impulsado dentro del marco de cooperación de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB).
Oportunidades para emprendedores de impacto
Que el reconocimiento internacional se traduzca en oportunidad real depende de que estos compromisos se conviertan en recursos, legislación y apoyo efectivo. Mientras esto ocurre a nivel de políticas públicas, la economía social y solidaria en Iberoamérica también avanza proyecto a proyecto: profesionalizando modelos, validando propuestas de valor y conectando con mentoría y financiación disponibles.
Quien esté construyendo una empresa con propósito puede empezar por revisar qué recursos y guías de emprendimiento social tiene ya disponibles, o valorar cuándo tiene sentido dar el paso hacia un programa de aceleración que ayude a convertir la intención en un modelo de negocio sólido.
La economía social y solidaria es un modelo económico basado en la cooperación, la redistribución, la democracia interna y el cuidado de la vida, frente al enfoque puramente mercantil. Incluye cooperativas, empresas sociales y proyectos con impacto positivo en su comunidad.
Los 22 países iberoamericanos que participan en la Conferencia Iberoamericana Ministerial de Trabajo, en el marco de la Declaración de Avilés, son los firmantes del Compromiso 2026-2030.
La Red Iberoamericana de Fomento de la Economía Social y Solidaria (RIFESS) es un espacio de cooperación entre países de la región para fortalecer este sector.

