Galicia está acelerando su transición hacia una economía circular, con inversiones significativas y políticas innovadoras para cumplir con los objetivos europeos de 2035.

Galicia se encuentra en un momento crucial en su camino hacia la economía circular. Con los objetivos europeos de 2035 en el horizonte, la comunidad autónoma está intensificando sus esfuerzos para transformar la gestión de residuos en una oportunidad económica y energética.
En el reciente Foro Económico Español ‘La Galicia que viene’, María Luz Rivas, directora de PreZero en Galicia y Asturias, destacó la urgencia de actuar. ‘El futuro es ahora’, afirmó, subrayando la necesidad de invertir en infraestructuras y tecnologías que permitan un reciclaje más eficiente y la generación de energía a partir de residuos.
Desafíos y oportunidades en la gestión de residuos
Actualmente, Galicia y España Mientras que la media nacional de residuos en vertederos es del 50%, y el reciclaje efectivo ronda el 26%, los objetivos para 2035 son reducir los vertidos al 10% y aumentar el reciclaje al 65%.
Rivas enfatizó la importancia de los servicios urbanos y la recogida selectiva para lograr estos objetivos. ‘Cada tonelada de residuos es energía que se pierde, materias primas que no se reciclan y puestos de trabajo que no se generan’, señaló. Por ejemplo, los residuos municipales que actualmente van a vertedero podrían generar energía equivalente al consumo anual de aproximadamente 4.800.000 habitantes.
Inversiones y políticas clave
Para alcanzar estas metas, se requieren inversiones significativas. A nivel nacional, la inversión estimada roza los 10.000 millones de euros. Sin embargo, el factor tiempo es crucial. Los proyectos de este tipo suelen tardar entre 6 y 8 años en estar operativos, por lo que la acción inmediata es esencial.
Galicia está liderando el camino con políticas autonómicas como la Estrategia Gallega de Economía Circular 2026-2030 que fomenta el reciclaje de residuos mediante incentivos fiscales. Un ejemplo destacado es la planta de PreZero en Cerceda, donde la valorización supera el 90% en todas las fracciones. Además, el Plan de gestión de residuos industriales de Galicia 2026-2030 promueve la producción de biogas a partir de residuos alimentarios, transformándolo en biometano para la red de gas natural o en biocombustibles para el transporte.
Tecnologías y retos sociales
Las tecnologías aplicadas varían según el tipo de residuo. Por ejemplo, los residuos orgánicos pueden convertirse en combustible para producir energía o en biometano, un gas renovable limpio. Los residuos no reciclables, como pañales o colillas, pueden quemarse o triturarse para convertirse en combustibles sólidos de residuos, utilizados en industrias como la cementera.
Rivas identificó tres grandes retos para la implantación de la economía circular: el compromiso de las administraciones públicas, la agilización de los trámites administrativos y el apoyo social. ‘Ninguna de las infraestructuras sale adelante sin el apoyo del territorio’, destacó. La colaboración público-privada es esencial para acelerar este proceso.
Con inversiones estratégicas, políticas innovadoras y el apoyo de la ciudadanía, la comunidad autónoma está bien posicionada para cumplir con los objetivos europeos y convertir los residuos en recursos valiosos.
