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Tensión en Oriente Medio: Israel lista y Estados Unidos mantiene la puerta abierta a la diplomacia con Irán

Israel incrementa su nivel de alerta y organiza planes operativos ante la posibilidad de un ataque conjunto con Estados Unidos, mientras en Ginebra prosiguen las conversaciones indirectas con Irán

La región experimenta un nuevo episodio de tensión: Israel ha elevado su nivel de alarma y ha intensificado los preparativos militares ante la posibilidad de una acción conjunta con estados unidos contra Irán. A la vez, las partes mantienen canales diplomáticos indirectos en Ginebra, donde persisten desacuerdos esenciales sobre el alcance del programa nuclear y el futuro del programa de misiles iraní.

La combinación de señales militares y diplomáticas dibuja un escenario complejo: por un lado, Tel Aviv trabaja en contingencias operativas y defensivas; por otro, la Casa Blanca explora si la vía negociada puede limitar los avances nucleares iraníes. Esa dualidad define la estrategia actual y las decisiones a corto plazo.

Preparativos en Israel y la coordinación con Estados Unidos

Fuentes informadas han señalado que Israel ha acelerado su planificación operativa y ha elevado el estado de alerta de sus fuerzas. El propósito es estar listo ante la posibilidad de una ofensiva que, de autorizársela el presidente de Estados Unidos, podría implicar una operación coordinada de mayor envergadura que episodios previos como la guerra de 12 días en junio. El primer ministro Benjamín Netanyahu ha mantenido consultas de seguridad para estudiar escenarios y calibrar la respuesta.

Escenarios y contingencias

En despachos cerrados, las autoridades israelíes han evaluado desde operaciones limitadas hasta strikes de precisión más amplios, además de defensas ante posibles réplicas. La exigencia central de Tel Aviv sigue siendo conservar libertad de acción, incluida la posibilidad de actuar de forma autónoma si lo considera necesario, y asegurar coordinación o, al menos, tolerancia por parte de Washington en caso de que la diplomacia fracase.

Negociaciones indirectas en Ginebra y los puntos de fricción

Paralelamente, las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán en Ginebra continúan con voluntad de avanzar pero sin decisiones cerradas sobre los puntos neurálgicos. El 15.02, Irán confirmó la celebración de una segunda ronda de contactos —mediada por Omán— y envió a su ministro de Exteriores con una delegación diplomática y técnica. En estas reuniones, Teherán rechaza el enriquecimiento cero y condiciona concesiones a un alivio de sanciones.

Demandas y límites: enriquecimiento y misiles

Las diferencias son notables: Israel exige límites drásticos, incluido el fin del enriquecimiento de uranio en territorio iraní y restricciones severas al programa de misiles balísticos, además de la eliminación de cláusulas temporales que permitan la recuperación futura de capacidades. Washington, por su parte, parece inclinarse hacia un enfoque más pragmático: extender los plazos para el avance nuclear y evitar su militarización, sin necesariamente exigir la eliminación completa del enriquecimiento.

Política interna y el cálculo estratégico de líderes

Las motivaciones de los actores incluyen importantes factores domésticos. Para Netanyahu, presentar firmeza frente a Irán tiene una enorme carga política interna: su discurso contra Teherán ha sido un pilar de su legitimidad y buscar mostrar coordinación con Estados Unidos quien le permita reforzar esa imagen. Sin embargo, la visita reciente de Netanyahu a Washington concluyó sin anuncios públicos de alineamiento decisivo, lo que dejó en evidencia que, aunque existe cooperación, Israel no controla la política exterior estadounidense.

En Washington, el presidente mantiene una mezcla de diplomacia y presión. Ha reiterado la preferencia por un acuerdo negociado pero ha advertido sobre consecuencias si Irán no concreta concesiones. Esa ambigüedad calculada —apoyo a la negociación acompañado de amenazas de fuerza— pretende mantener la opción militar sobre la mesa como palanca para la diplomacia.

Riesgos y caminos posibles

El resultado del proceso dependerá de múltiples variables: si las exigencias de Teherán y las condiciones de Estados Unidos resultan compatibles; si Israel acepta soluciones parciales sin ver comprometida su seguridad; y si la diplomacia logra contener la expansión nuclear iraní en términos suficientes para reducir el riesgo de una escalada. En caso de fracaso negociador, tanto Tel Aviv como Washington disponen de planes de contingencia y la región podría enfrentar una fase más peligrosa.

Mientras tanto, la coexistencia de preparativos militares y de contacto diplomático subraya una realidad: la estrategia actual combina disuasión y diplomacia, con los gobiernos calibrando cuidadosamente el equilibrio entre riesgos y beneficios. Los próximos movimientos, tanto en los salones de Ginebra como en los centros de decisión de Tel Aviv y Washington, marcarán el pulso de la próxima etapa.


Contacto:
Giulia Romano

Ha gastado presupuestos publicitarios que harían girar la cabeza a muchos emprendedores, aprendiendo qué funciona y qué quema dinero. Cada euro mal gastado en ads le costó noches sin dormir y reuniones difíciles. Si una estrategia no trae resultados medibles, no la recomienda.