Steve Reich, a sus 90 años, sigue reinventando la música con ideas tan simples como una cinta desincronizada.

El 3 de octubre de 2026 se cumplen noventa años del nacimiento de Steve Reich en nueva york. Hijo de un abogado y de la letrista Joyce Sillman, su niñez estuvo marcada por el divorcio de sus padres y frecuentes viajes en tren entre la costa este y Los Ángeles.
Esa experiencia infantil, vivida bajo la atenta mirada de una institutriz, más tarde se transformaría en materia sonora en piezas como Different Trains donde los recuerdos de la infancia se cruzan con los trenes de la Segunda Guerra Mundial.
Formación y primeras influencias
Reich inició sus estudios universitarios en Cornell, donde se acercó a la filosofía con Suzanne Langer, una etapa que le ofreció un marco analítico que aplicaría a la música. Decidió entonces profundizar en composición en Juilliard y, más adelante, en Mills College, donde recibió lecciones de gigantes de la vanguardia europea como Luciano Berio y Darius Milhaud. Su curiosidad lo llevó a África en 1970, donde estudió percusión en el Institute of African Studies de Ghana, y más tarde se fascinó con el gamelán balinés y la cantilación hebrea, material que materializó en Tehillim (1981).
El hallazgo del phasing y el concepto de música de proceso
En 1965, mientras reproducía dos copias de una cinta que contenía la voz del predicador Brother Walter, descubrió que una mínima diferencia de velocidad hacía que los bucles se desfasaran gradualmente. Ese fenómeno, que él denominó phasing generó patrones rítmicos y timbrales imposibles de ejecutar a mano. Reich plasmó la idea en su ensayo «Music as a Gradual Process» (1968), sentando las bases de lo que él describiría como música de proceso una obra que se construye como un experimento audible, observable paso a paso.
Obras emblemáticas y reconocimientos
Tras el descubrimiento, la carrera de Reich despegó con obras que escalaron en dimensión sin perder rigor. Drumming (1970-71) introdujo una arquitectura de percusión, voces femeninas y piccolo basada en el proceso gradual. Music for 18 Musicians (1976) se consolidó como su pieza más famosa, un organismo sonoro de pulsos hipnóticos que sigue atrayendo a audiencias a medio siglo de su estreno. En 1988 Different Trains mezcló testimonios del Holocausto con cuarteto de cuerdas, y en 2008 Double Sextet le valió el Premio Pulitzer en 2009. Sus galardones incluyen el Praemium Imperiale, el Polar Music Prize y el León de Oro de la Bienal de Venecia.
Celebración del noveno decenio y nuevas composiciones
El mismo año de su cumpleaños, Reich presentó In All Your Ways estrenada por el Colin Currie Group en el Edinburgh International Festival. La pieza, escrita para percusión y voces, demuestra que a los 90 años sigue explorando nuevas texturas sin abandonar su sello de phasing. Simultáneamente, el Southbank Centre organizó un «Steve Reich-fest» donde la Paraorchestra de Charles Hazlewood y la London Sinfonietta, dirigida por Chloe Rooke y con la participación de Jonny Greenwood, interpretaron obras como Music for 18 Musicians y Pulse confirmando la vigencia de su legado.
Influencia transversal y futuro
La universalidad del lenguaje de Reich explica su arraigo más allá del círculo de la música contemporánea. Artistas como Brian Eno, David Bowie, Radiohead o Aphex Twin han mencionado públicamente su deuda estética con el compositor, adoptando el phasing como una nueva gramática sonora. De esta forma, el minimalismo americano, del cual Reich forma parte junto a Terry Riley y Philip Glass, se convirtió en una herramienta que ha permeado géneros tan dispares como el rock, la electrónica y la música popular, manteniendo su capacidad de emocionar tanto a oyentes casuales como a analistas musicales.

