La Acadèmia Valenciana de la Llengua celebra 25 años de historia, marcada por el consenso político y los desafíos actuales, incluyendo presiones presupuestarias y la adaptación a una sociedad diversa.

La creación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) ha sido envuelta en una mezcla de mitología política y cuchicheos palaciegos. Una de las historias más difundidas sitúa a Eduardo Zaplana y Jordi Pujol en una reunión en la primavera de 1996, en la residencia medieval de Mas Calbóen Reus.
Allí, se dice, decidieron poner fin a la larga Batalla de València que había polarizado la unidad lingüística durante décadas.
Más allá de las leyendas, fue el pragmatismo político el que prevaleció. La intelectualidad del PP zaplanista reconoció que había llegado el momento de superar las divisiones lingüísticas.
Como señala Verònica Cantóactual presidenta de la AVL, «fue una apuesta decidida de los partidos por sacar el valencià del debate partidista». Este momento, según Cantó, surgió del cansancio social ante una polarización que no llevaba a ningún lado y de una voluntad política de crear una institución que normalizara el uso del valencià.
De la creación a la institucionalización
Apenas dos años después de aquel encuentro entre Zaplana y Pujol, la AVL vio la luz. En 2001 se constituyó oficialmente, y en 2006, con la reforma del Estatuto de Autonomía promovida por Francisco Camps y apoyada por el PSPV-PSOEla AVL adquirió el estatus de único organismo con competencias para fijar la normativa valenciana. Sus miembros, elegidos por cooptación, tienen el rango de académicos, similar a los de la Real Academia Española de la Lengua (RAE).
Este proceso de institucionalización normalizó lo que una década antes parecía imposible. Las heridas del conflicto lingüístico comenzaron a cicatrizar, y tanto la izquierda como la derecha valenciana acordaron defender el valencià como un derecho significativo y un símbolo de identidad. «El valencià es la lengua que nos pertenece a todos», afirma Cantó, subrayando que es la lengua propia e histórica de los valencianos.
Logros y desafíos actuales
Desde su creación, la AVL ha trabajado en la normativa lingüística, elaborando diccionarios y gramáticas, y ampliando su influencia cultural. Sin embargo, el camino no ha sido fácil. Las refriegas políticas han sido constantes, aunque la institución ha mantenido un consenso amplio y poco discutido hasta hace poco.
En mayo de 2026, la AVL celebró su 25 aniversario en un acto en su sede del Monasterio de San Miguel de los Reyes. Sin embargo, la celebración estuvo marcada por una amenaza política. Voxcon representación en el Consell de Juanfran Pérez Llorcapresiona para reducir el presupuesto de la AVL en un 25%. Esta medida, vista como una provocaciónbusca tensar al PP valenciano y arrastrarlo a los tiempos más oscuros del conflicto lingüístico.
Pérez Llorca, valencianoparlante, es partidario de proteger la institución, pero los votos de Vox son cruciales para aprobar los presupuestos de la Generalitat. «La Acadèmia siempre ha estado en el foco, a pesar de su voluntad. Y siempre ha estado preparada para defenderse como institución estatutaria que ha de cumplir con lo que le pide la ley. Continuará haciéndolo», recuerda Cantó.
El debate sobre el valencià
Uno de los argumentos que Vox utiliza para desprestigiar la AVL es la supuesta distancia entre un valencià «de casa» y un idioma académico alejado del uso social. Cantó replica que «evidentemente tenemos un registro coloquial, como todas las lenguas, que empleamos en casa, con los amigos… y después hay un registro estándar, más formal, con el que leemos novelas, aprendemos la lengua… Es una característica inherente a las lenguas. El Diccionari Normatiu Valencià tiene casi 94.000 entradas. Eso es el valencià, allí estamos todos representados», afirma.
A pesar de las presiones, la AVL mira hacia el futuro con el propósito de renovar su respeto como entidad científica y adaptarse a una sociedad cada vez más diversa. Un reto mayúsculo es convencer a los nuevos habitantes del territorio valenciano, procedentes de muchas partes del mundo, de que el valencià también les interpela.

