×

Cuando las tecnológicas buscan al Estado: el manifiesto de Palantir

Descubre cómo el manifiesto de Palantir plantea militarizar la tecnología y reorganizar el papel del Estado y las élites

Cuando las tecnológicas buscan al Estado: el manifiesto de Palantir

En los orígenes de la era digital ya hubo manifiestos que reconfiguraron el debate público. En 1994 A magna carta for the knowledge age marcó el tránsito desde un optimismo ingenuo por la tecnología hacia una corriente de tecnolibertarios que promovían la reducción del papel del Estado y la primacía del mercado.

Figuras como Alvin Toffler y George Keyworth participaron de ese impulso, y políticos como Newt Gingrich convirtieron esas ideas en un programa influyente que acabó alimentando movimientos como el Tea Party y, a la postre, la base social que contribuiría al ascenso de Trump.

Hoy, el debate resurge con otra firma en el centro: Palantir. Su hilo en X titulado La República tecnológica resume una propuesta elaborada por Alexander C. Karp, publicada en febrero, apenas un mes después de la toma de posesión de Trump. A diferencia de la receta de 1994, que defendía un Estado reducido, el documento actual aboga por integrar a las grandes empresas tecnológicas con un Estado potente; su idea clave es que el poder duro del siglo XXI se asienta sobre el software.

De la tecnolibertad a la fusión Estado-empresa

La propuesta de Palantir propone una vuelta de tuerca ideológica: ya no se trata de liberar a la tecnología de las ataduras estatales, sino de convertirla en la columna vertebral del poder público. Los autores sostienen que el poder blando clásico ha llegado a un límite y que hace falta un poder duro alimentado por soluciones digitales. Esa transformación incluye la financiación pública de proyectos tecnológicos, el despliegue de herramientas de control ciudadano y la priorización de la industria del software para fines militares y de seguridad interna. En esta visión, las empresas tecnológicas dejan de ser fuerzas externas y pasan a ser apéndices del aparato estatal.

Qué contiene el manifiesto

Poder, errores y legitimidad

El texto reivindica el derecho de quienes se enriquecieron con la tecnología a asumir responsabilidades de gobierno. Es una apelación a la autoridad de la experiencia técnica que, según sus promotores, legitima la participación de directivos en decisiones públicas aun cuando existan fallos o prácticas cuestionables. El manifiesto sugiere relajar los requisitos éticos y de transparencia para integrar a esa élite en la gestión estatal, tolerando en ocasiones abusos o corrupción con el argumento de que su inclusión es necesaria para el progreso técnico y estratégico. Esa lógica recuerda la alianza pragmática entre empresarios tecnológicos y sectores políticos populistas.

Cultura, universidades y jerarquía

Otra arista del documento es la crítica a un supuesto pluralismo cultural que frena la innovación. El manifiesto jerarquiza culturas: unas, compatibles con el avance tecnológico y, por tanto, superiores; otras, consideradas regresivas. De ahí surge la intención de intervenir en el control ideológico de instituciones como las universidades y en el contenido público, buscando definir una cultura nacional única que favorezca la adopción tecnológica. En este punto el discurso converge con campañas políticas que atacan a centros académicos y a la diversidad cultural en nombre del progreso.

Implicaciones políticas y geoestratégicas

Alianzas, financiación y lobbies

En el plano exterior, el manifiesto propone delegar funciones de seguridad en aliados regionales equipados con armamento y sistemas de control comprados a empresas estadounidenses. La estrategia plantea, además, una estrecha relación entre actores como Palantir y figuras influyentes del ecosistema tecnológico: Peter Thiel preside Palantir y es un mecenas recurrente que conecta a la empresa con intereses políticos, mientras que candidatos como JD Vance aparecen vinculados como beneficiarios de ese apoyo. Grupos como Innovation Council Action y Leading the future, y donaciones de gigantes como OpenAI y Meta, son elementos de una red que ya se está moviendo en la arena electoral.

Militarización y control interno

El manifiesto no se limita a ideas abstractas: documenta la aplicación práctica de tecnologías para el control de población —herramientas usadas por agencias como ICE— y sistemas de operaciones autónomas en teatros de conflicto. Ese enfoque describe una economía militarizada donde la inteligencia artificial y el software son recursos estratégicos, y donde la protección estatal se combina con la monetización de la vigilancia. La confluencia entre megacorporaciones y gobierno reabre preguntas sobre ética, transparencia y límites democráticos.

El precedente de 1994 demostró que los manifiestos tecnológicos pueden redefinir el mapa político. Hoy, la República tecnológica de Palantir no solo es una propuesta teórica: es un proyecto que busca recursos públicos, influencia en las universidades y peso en las campañas electorales. Si se atiende a la historia, conviene vigilar con atención cómo se traducen esas ideas en políticas, contratos y normas que condicionarán tanto la seguridad como la vida cívica.


Contacto:
Edoardo Vitali

Edoardo Vitali coordinó la cobertura de la remodelación del mercado de pescado de Palermo, manteniendo la línea editorial sobre transparencia fiscal. Jefe de redacción de economía, aporta un enfoque pragmático y un detalle personal: aún conserva cuadernos de las reuniones en la Sala delle Lapidi.