El Barcelona Supercomputing Center celebra una década de innovación con el nacimiento de 15 spin-offs que han captado 100 millones de euros y creado 610 empleos.

El Barcelona Supercomputing Center (BSC) ha alcanzado un hito significativo al celebrar el décimo aniversario de su primera spin-off, Nostrum Biodiscovery. En una década, el centro ha facilitado la creación de 15 empresas que han captado más de 100 millones de euros en inversión y generado 610 empleos altamente cualificados la mayoría en Barcelona.
Este logro fue destacado en un acto de conmemoración al que asistieron la consellera de Recerca i Universitats de la Generalitat de Catalunya, Nuria Montserrat el fundador y director del BSC, Mateo Valero y otras personalidades del mundo académico y empresarial.
Durante el evento, se resaltó el éxito de la iniciativa, que ha permitido transferir 45 tecnologías desde el entorno investigador al mercado.
El impacto de las spin-offs del BSC
Entre las empresas destacadas se encuentran Openchip especializada en diseño de chips y que ha recibido 122 millones de fondos europeosMitiga Solutions que utiliza inteligencia artificial para anticipar los impactos del cambio climático; y Qilimanjaro Quantum Tech que ofrece soluciones de computación cuántica. Otras empresas notables incluyen NextmolQbeastOneCareAI y Safe and Secure Technologies.
El BSC ha impulsado una AI Factory en colaboración con la asociación Tech Barcelona con el objetivo de acercar la comunidad científica al mundo emprendedor e inversor. Esta iniciativa refleja el compromiso del centro con la innovación y el desarrollo tecnológico.
El futuro del programa de spin-offs
De cara al futuro, el BSC tiene como objetivo duplicar el número de empresas impulsadas en los próximos cinco años. Mariona Sanz directora de Innovación en el BSC, comentó: «En una década hemos logrado impulsar el nacimiento de 15 compañías y dentro de cinco años nos gustaría llegar a las 30. No es un camino fácil en el mundo de la supercomputación y de la inteligencia artificial, pero tenemos mucha ambición.»
El centro cuenta con un presupuesto anual de 1 millón de euros para brindar herramientas y servicios de acompañamiento a la comunidad científica que desee impulsar una spin-off. A cambio, el BSC se convierte en accionista minoritario de cada compañía y proveedor mediante la venta de licencias por el uso de su tecnología. El objetivo es que este programa llegue a ser sostenible con un modelo de negocio que contemple el cobro de dividendos e ingresos por licencias tecnológicas.
El compromiso con la innovación y el empleo
Mateo Valero director del BSC, destacó que «siempre hemos tenido claro que la investigación del BSC tenía que llegar a la sociedad en forma de soluciones tecnológicas reales; hoy, diez años después de lanzar nuestra primera spin-off, vemos que la excelencia científica se traduce en innovación, riqueza y empleo de calidad.» Además, subrayó que «crear este tejido es lo que nos permite generar competitividad para que Europa sea fuerte y autónoma tecnológicamente.»
El éxito del programa de spin-offs del BSC no solo se mide en términos económicos, sino también en su impacto social y tecnológico. Las empresas surgidas del centro están contribuyendo a la competitividad de Europa y a la creación de empleo de calidad en el sector tecnológico.
