Víctimas de abusos clericales en España exigen una reunión con el Papa León XIV, quien visitará el país en los próximos días. Las asociaciones denuncian la falta de compromiso de la Iglesia en la reparación de las víctimas.

La visita del Papa León XIV a España ha encendido los ánimos entre las asociaciones de víctimas de abusos clericales. Mientras el Pontífice se prepara para dirigir un histórico mensaje al Congreso y a los obispos, los supervivientes de agresiones sexuales en el seno de la Iglesia exigen un encuentro que, hasta ahora, no ha sido incluido en la agenda oficial.
El próximo lunes 8 de junio, varias asociaciones de víctimas, incluyendo ANIRAVA NavarraLulacrisJustice Initiative España y la Plataforma de Víctimas de Patxi Ezkiagase concentrarán ante la Nunciatura Apostólica de Madrid para expresar su indignación. Según Juan Cuatrecasas, portavoz de ANIR, la Iglesia española ha mostrado una falta de sensibilidad hacia las víctimas, especialmente en la gestión de la visita del Papa.
La exclusión de las víctimas de la agenda papal
Recientemente, el Arzobispado de Madrid contactó con una víctima que deseaba reunirse con el Pontífice para entregarle una carta. Según los colectivos, el Papa León XIV no prevé reunirse con los supervivientes de agresiones sexuales, a menos que se hayan acogido al plan de reparación PIVA puesto en marcha por la Conferencia Episcopal. Este plan, del que muchas víctimas recelan, ha sido recientemente complementado con un acuerdo entre la Iglesia y el Gobierno, mediante el cual el Defensor del Pueblo propondrá las indemnizaciones y reparación integral para las víctimas.
La falta de un encuentro con las principales asociaciones de víctimas ha generado una profunda indignación. Cuatrecasas afirma que si el Pontífice, que estará cinco días en España, no encuentra ni siquiera 20 minutos para reunirse con las víctimas, cometerá un error mayúsculo que los afectados no olvidarán ni perdonarán. «Será una ofensa imperdonable a los más vulnerables», opina.
La visita a Montserrat: un símbolo de controversia
Además de la falta de encuentro con las víctimas, la visita del Papa a Montserrat ha generado polémica. Miguel Hurtado, el primer denunciante del escándalo de abusos en la Abadía, ha pedido por carta que el Papa suspenda su visita al monasterio, al que considera la zona cero de la pederastia clerical. Hurtado sostiene que la Abadía de Montserrat, tras reconocer que el monje Andreu Soler fue un depredador sexual que violó a al menos 12 menores, se niega a implementar el acuerdo entre la Iglesia y el Estado rubricado en abril.
El acuerdo contempla que la reparación sea integral y que, si alguna institución se niega a pagar las indemnizaciones económicas que fije el Defensor del Pueblo, la Conferencia Episcopal responderá solidariamente. Sin embargo, la jerarquía de la Iglesia no puede llevar a cabo la reparación simbólicalo que Hurtado considera una discriminación hacia las víctimas de la Abadía. «Montserrat es el laboratorio del sector más reaccionario de la Iglesia al promover la impunidad y la insumisión moral», denuncia Hurtado.
La respuesta de la Iglesia y las expectativas de las víctimas
Ante las críticas, los organizadores de la visita del Papa argumentan que, si León XIV decide reunirse con las víctimas, lo hará de forma privada y se informará del encuentro una vez se haya realizado. Sin embargo, las asociaciones de víctimas consideran que esta postura es insuficiente y continúan exigiendo un encuentro público y transparente.
Mientras tanto, las víctimas y sus asociaciones se preparan para expresar su malestar ante la Nunciatura Apostólica de Madrid. La visita del Papa León XIV a España se ha convertido en un momento crucial para abordar el escándalo de la pederastia clerical y para demostrar el compromiso de la Iglesia con la reparación y la justicia para las víctimas.
