Una exposición que desvela la faceta rebelde de Manolo Millares y propone una escapada cultural por Cuenca.

El 2 de octubre de 2026 la Fundación Antonio Pérez de Cuenca abrió sus puertas a Manolo Millares, rebelde una muestra conmemorativa del centenario del nacimiento del pintor canario. La exposición, fruto de la colaboración con la familia Millares-Escobio y curada por Alfonso de la Torre, se sitúa en el antiguo convento de las Carmelitas, un escenario que ya albergaba una importante colección de arte contemporáneo.
Más allá de un repaso cronológico, el proyecto busca mostrar la rebeldía como elemento estructurante de la vida y la obra del artista, desde sus primeros contactos con el informalismo español hasta sus últimos experimentos con objetos y fotografía. Cada sala está pensada como una pequeña provocación que invita al visitante a cuestionar la realidad política y social de la posguerra.
El carácter contestatario en la muestra
En la capilla y en las salas inferiores se exhiben piezas emblemáticas como los Artefactos y Objetos obras que trascienden la pintura para convertirse en instalaciones críticas. La Serie Mussolini compuesta por dibujos y collages, muestra al artista enfrentándose abiertamente a los símbolos del autoritarismo europeo. Estas piezas utilizan una variedad de lenguajes visuales –tinta, carbón, papel rasgado– para crear un discurso visual que sigue repercutiendo en la actualidad.
Otro aspecto destacado es la presencia de fotografías y documentos que revelan la actitud irreverente de Millares frente a las convenciones artísticas de su época. Imágenes de su relación con Elvireta Escobio su pareja y colaboradora, aparecen intercaladas con anotaciones personales que muestran un pensamiento incómodo y una vida dirigida a la constante subversión.
Una amistad que ancló la obra en Cuenca
El vínculo entre Manolo Millares, Elvireta Escobio y el coleccionista Antonio Pérez se remonta a finales de los años cincuenta, cuando ambos circulaban entre los círculos vanguardistas de París y el entorno del Ruedo Ibérico. Esa complicidad se tradujo en la incorporación de numerosas obras del artista a la colección privada de Pérez, que con el tiempo se transformó en la Fundación Antonio Pérez.
El edificio, convertido en un centro cultural de referencia, alberga también obras de otros grandes nombres del informalismo y el arte contemporáneo, como Antonio Saura, Rafael Canogar o Andy Warhol. La presencia de Millares en este contexto refuerza la idea de Cuenca como punto neurálgico de la creación artística española del siglo XX.
Centenario y publicaciones para profundizar
Para acompañar la exposición se lanzaron tres publicaciones. «Ahora se quedó la prisa quieta» reúne la poesía completa del artista, revelando su faceta literaria. La reedición facsímil de «Memoria de una excavación urbana», editada por Gustavo Gili, permite el acceso a uno de sus textos más enigmáticos. Por último, el catálogo de la muestra, titulado Manolo Millares, rebelde ofrece análisis críticos y testimonios de quienes convivieron con él.
Estos libros convierten la visita a la exposición en una verdadera inmersión en el pensamiento de Millares, más allá de la pintura. Cada publicación abre una ventana distinta a su universo creativo, invitando al público a descubrir la coherencia entre su obra visual y su escritura.
Una escapada cultural por Cuenca
La exposición se presta como excusa perfecta para recorrer la oferta cultural de la ciudad. A pocos minutos del centro, el Museo de Arte Abstracto Español ubicado en las Casas Colgadas, muestra obras de Fernando Zóbel, Gerardo Rueda y, por supuesto, más piezas de Manolo Millares. Además, la ciudad cuenta con galerías emergentes y espacios dedicados al arte contemporáneo que complementan la experiencia.
Así, «Manolo Millares, rebelde» no es solo una visita puntual, sino una invitación a descubrir Cuenca como territorio de la creación artística, donde pasado y presente se entrelazan en un diálogo permanente.

