Miquel Navarro, Premio Nacional de Artes Plásticas, muere a los 81 años dejando un amplio legado de ciudades escultóricas y obras monumentales en todo el mundo.

El reconocido escultor y pintor valenciano Miquel Navarro falleció este domingo a los 81 años en su domicilio de Mislata, después de una larga enfermedad. La noticia ha sido confirmada por su familia, que destaca la presencia de su pareja de toda la vida, Rafa Marí, y de sus seres más cercanos durante los últimos momentos.
El Ayuntamiento ha decretado tres días de luto oficial y ha dispuesto que la capilla ardiente se instale en la casa-taller del artista, ubicada en la calle San Martín 13, para que el público pueda rendirle el último homenaje.
Una vida entre el barro y el hierro
Desde niño, Navarro transformaba el barro de las huertas de su pueblo en pequeños modelitos, una práctica que describiría más tarde como el origen de su interés por lo tridimensional. Tras iniciar sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, se orientó primero hacia la pintura, pero en 1972 se volcó casi por completo a la escultura. Sus primeras piezas, realizadas con goma y plástico, fueron calificadas por él mismo como expresionistas, aunque pronto descubrió que el hierro le permitía crear obras de mayor escala y resistencia, lo que marcó el inicio de su firma estética basada en la volumetría y la arquitectura escultórica.
Reconocimientos y proyección internacional
La carrera de Navarro estuvo salpicada de distinciones de primer nivel. En 1986 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas, y en 1995 obtuvo el Premio Nacional de la Asociación de Críticos de Arte ARCO. Otros galardones incluyen el Premio Julio González (2008) y la Distinción al Mérito Cultural de la Generalitat Valenciana (2002). Su obra forma parte de importantes colecciones como el Guggenheim de Nueva York y Bilbao, el Centre Pompidou de París, el Reina Sofía y el IVAM. En 2008 fue nombrado académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde pronunció su discurso de ingreso titulado «Juegos de la infancia, donde se fragua el arte».
El legado en Mislata y el último adiós
Navarro mantuvo una relación inseparable con su ciudad natal. En Mislata se encuentran tres esculturas públicas que forman parte del patrimonio municipal: «Cabeza con luna menguante» (2001), «L’Almassil» (2010) y «Caminante» (2022). Además, la Fundación Miquel Navarro, creada en 2020, tiene como objetivo preservar su legado, promover la investigación y fomentar la conservación del patrimonio cultural. Cumpliendo su última voluntad, el artista será enterrado en el mismo nicho que su madre, Paquita Navarro, en el cementerio de Siete Aguas. Mientras tanto, la capilla ardiente permanecerá en su casa-taller hasta la tarde del lunes, y el cuerpo será trasladado posteriormente a la sede de la fundación para que admiradores y colegas puedan despedirse.

