Miquel Navarro se despide a los 81 años, dejando una huella imborrable en la escultura contemporánea

El 1 de noviembre de 2026 la comunidad artística española perdió a uno de sus pilares: Miquel Navarro, escultor y pintor originario de Mislata, Valencia, falleció a los 81 años tras una larga enfermedad. Su partida ha sido anunciada por la Fundación Bancaja y ha provocado una serie de homenajes que resaltan su papel fundamental dentro de la Nueva Escultura Española, movimiento que renovó el lenguaje escultórico a finales del siglo XX.
Navarro, formado en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos, se consolidó como una figura clave al recibir en 1986 el Premio Nacional de Artes Plásticas y, en 2008, el Premio Julio González. Además, fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y recibió la Distinción al Mérito Cultural de la Generalitat en 2002.
Una trayectoria que cruzó los grandes museos
Su obra ha sido adquirida por instituciones de primer orden: el Guggenheim Museum de nueva york y el de Bilbao, el Centre Pompidou de París, el Museo Reina Sofía de Madrid y, en su tierra, el IVAM, que conserva más de 500 piezas donadas y adquiridas. En 1990 el IVAM organizó la exposición «Les ciutats», que reunió ocho instalaciones de gran envergadura, consolidando una relación que se mantiene hasta hoy, con la Galería 1 del museo llevando su nombre.
Los temas que habitaban su universo creativo giraban en torno a la idea de la ciudad como organismo vivo. Obras como «Torre Avenida con fábrica» (1975-1976) y «Ciudad» (1984-1985) exploran la interacción entre lo urbano y lo rural, utilizando cerámica, hierro y acero para reproducir estructuras que recuerdan barrios, fábricas y rutas de energía. Los símbolos recurrentes —guerreros, lunas, chimeneas y formas fálicas— se interpretan como metáforas del poder y la vitalidad humana.
El vínculo con Mislata y la Casa-Taller
Aunque su fama cruzó continentes, Navarro nunca abandonó su arraigo a Mislata. En 2020 la fundación sin ánimo de lucro que él lideró lanzó la creación de la Casa-Taller, un antiguo almacén de productos químicos reconvertido en espacio de trabajo y exposición. Tras años de gestiones y trabas burocráticas, el proyecto se inauguró a finales de junio de 2023, convirtiéndose en punto de referencia para artistas emergentes y visitantes internacionales.
El Ayuntamiento de Mislata decretó tres días de luto oficial y emitió un comunicado describiendo a Navarro como «un referente cultural de la ciudad» y resaltando la importancia de proteger y difundir su legado para las próximas generaciones. El alcalde, Carlos Fernández Bielsa, enfatizó que «Mislata pierde a un vecino querido, pero su nombre seguirá presente en los museos más emblemáticos del mundo».
Reacciones institucionales y legado cultural
Las autoridades autonómicas y nacionales rindieron tributo al artista. El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, elogió su capacidad de transformar metal, tierra y espacio en expresiones con alcance universal. La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, recordó haber compartido un momento con él en el verano anterior y calificó su obra como «irrepetible».
En el ámbito cultural, la consejera de Cultura, Carmen Ortí, subrayó que Navarro había recibido el Mérito Cultural en 2002 y que su obra permanece en el imaginario colectivo de los valencianos. Por su parte, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, lo definió como «hijo adoptivo de Valencia, artista extraordinario y gran amigo».
Además de los grandes museos, algunas de sus piezas forman parte del espacio público: la famosa fuente de 23 metros conocida como «La Pantera Rosa» en Valencia, y esculturas instaladas en Barcelona, Zaragoza y Bruselas, demuestran su vocación por resignificar el entorno urbano. Su humor, presente en la mayoría de sus declaraciones, seguirá resonando en los talleres, galerías y calles que él supo convertir en ciudades en miniatura.
El IVAM anunció una exposición póstuma titulada «La ciudad que late bajo las ruinas», programada para diciembre, donde se combinarán sus esculturas con restos arqueológicos romanos, ofreciendo una visión única de cómo el pasado y el presente pueden coexistir en la obra de un creador que nunca dejó de observar la vida en movimiento.

