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Cómo los conflictos en Oriente Próximo están redefiniendo la economía mundial en 2026

Explora cómo los conflictos en Oriente Próximo están redefiniendo los precios de la energía y la economía global en 2026

Cómo los conflictos en Oriente Próximo están redefiniendo la economía mundial en 2026

En 2026, el mundo enfrenta un escenario económico complejo marcado por los conflictos en Oriente Próximo. Estos conflictos no solo están afectando los precios de la energíasino que también están redefiniendo las perspectivas económicas de las principales regiones del mundo.

Desde la eurozona hasta EE. UU. y Chinalas economías se están adaptando a un nuevo entorno de incertidumbre y volatilidad.

El transporte marítimo, que representa entre el 80% y el 90% del comercio internacional, también está navegando en aguas revueltas.

Las tensiones geopolíticas y los bloqueos en estrechos clave como el de Ormuz están obligando a las navieras a adoptar estrategias innovadoras para aumentar su resiliencia y mantener sus operaciones.

El impacto de los precios de la energía en la economía global

Los conflictos en Oriente Próximo han tenido un impacto significativo en los precios de la energía. La región produce casi el 30% del crudo y el 20% del gas mundiales, lo que la convierte en un actor clave en el mercado energético global. Además, el gas es un insumo esencial en la producción de fertilizantes y helioelementos cruciales para la fabricación de semiconductores.

Los futuros energéticos están descontando una resolución progresiva del conflicto militar, pero reconocen que esto no implicará una recuperación inmediata de la actividad a los niveles preconflicto. En concreto, el barril de Brent superará los 100 dólares hasta julio, para abaratarse gradualmente hasta unos 85 dólares a final de año. Para 2027, se espera que el precio se estabilice en torno a los 80 dólares, niveles sustancialmente más elevados que los descontados antes del conflicto.

El impacto en la eurozona

La eurozona se enfrenta a otro shock energético. Aunque tiene una baja exposición directa a Oriente Próximo, sigue teniendo una elevada dependencia de los combustibles fósiles, que representan casi el 70% de toda la energía consumida. Esto hace que la inflación sea más elevada en los próximos meses, superando en media el 3,0% en 2026.

La capacidad de compra de las familias se reducirá y el consumo privado perderá ritmo en los próximos trimestres, pero sin llegar a retroceder, gracias al elevado colchón de ahorro existente y a un mercado de trabajo todavía resiliente. La eurozona evitará entrar en recesión, pero no podría descartarse si el conflicto se prolonga y se materializan escenarios más adversos.

El impacto en EE. UU.

EE. UU., como mayor productor mundial de crudo y gas, no está exento del impacto de la subida de precios de la energía. La inflación ya está acusando este impacto, con la gasolina superando los 4 dólares por galón. En consecuencia, el impacto directo del encarecimiento energético hará que la inflación general en 2026 sea, en media, casi 1,0 p. p. más elevada de lo que habría sido sin el conflicto.

A pesar de esto, la economía estadounidense mantendría ritmos de avance bastante robustos, gracias a la inversión en tecnología impulsada por el despliegue de la inteligencia artificial. No obstante, el crecimiento previsto para 2026 se ha recortado en 0,5 p. p., hasta un 2,1%.

El impacto en China

La economía china afronta el impacto de la guerra en Oriente Próximo con cierta ambigüedad. Al ser importador neto de energía, se ve castigada por el fuerte encarecimiento de la energía, al tiempo que sus exportaciones a Europa, que representan una parte significativa de su economía, se ven afectadas por la desaceleración económica en la región.

Sin embargo, China se beneficiará del impulso que suponen sus exportaciones de alto valor añadido, lo que ayudará a mitigar el impacto negativo de los mayores precios de la energía.

El transporte marítimo en tiempos de incertidumbre

El transporte marítimo de mercancías, responsable de entre el 80% y el 90% del comercio internacional, lleva años navegando en un mar revuelto a causa de unas tensiones geopolíticas que no dan tregua. El bloqueo del estrecho de Ormuz es el último episodio de una serie de desafíos que obligan a las navieras a adoptar estrategias para aumentar la resiliencia sin dejar de lado su viaje digital y sostenible.

En un contexto de gran complejidad, la capacidad para manejar la incertidumbre, anticiparse a incidentes en lugar de reaccionar a ellos y reprogramar operaciones en tiempo real se ha convertido en la verdadera ventaja competitiva.

Perspectivas de la economía mexicana en 2026

La actividad económica en México durante 2026 transita por un ciclo de desaceleración estructural. El Producto Interno Bruto (PIB) reportó una contracción del 0.6% en el primer trimestre, continuando la tendencia de exiguo avance del 0.7% registrado al cierre de 2026. Los pronósticos de crecimiento anual varían significativamente, con estimaciones que oscilan entre el 0.8% y el 2.2%.

El principal factor de riesgo se concentra en la esfera del comercio internacional, específicamente por la activación de la ventana de revisión obligatoria del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este proceso introduce una prima de riesgo sobre los flujos de inversión extranjera directa, afectando la consolidación de proyectos manufactureros vinculados a la relocalización de cadenas de suministro o nearshoring.

En el ámbito fiscal, las proyecciones de crecimiento para el segundo semestre dependen de la ejecución de esquemas de desarrollo mixto en proyectos de infraestructura energética y de transporte. La introducción de normativas de inversión público-privada busca contrarrestar el rezago acumulado por la contracción del 18% en la inversión pública experimentada durante el ciclo previo.

La estructura del mercado laboral mexicano muestra su rigidez característica ante el enfriamiento de la actividad productiva. La tasa de informalidad laboral se sitúa en un 54.85%, completando ciclos consecutivos de expansión marginal. Este fenómeno actúa como un amortiguador del desempleo abierto, que se mantiene en niveles históricamente bajos cercanos al 2.6%, pero a costa de una transferencia de la fuerza laboral hacia puestos de baja productividad y nulas prestaciones sociales.

Los mercados financieros locales resienten los choques geopolíticos globales, en especial la volatilidad en los mercados energéticos derivada de los conflictos en Medio Oriente. Esta prima por riesgo global ha presionado al alza la curva de rendimientos de los valores gubernamentales de largo plazo, elevando el coste marginal de financiamiento para el sector corporativo y restringiendo las condiciones generales del crédito comercial y bancario.


Contacto:
Diego Morales

Diego Morales escribe igual de bien sobre la táctica de un derbi madrileño y una ruta gastronómica por Asturias. Periodismo deportivo con contexto y crónica de viaje con itinerario real.