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Cómo la crisis energética está redefiniendo el panorama político en Alemania

El encarecimiento de la energía en Alemania está teniendo un impacto significativo en la política y la economía del país, con consecuencias que se extienden por toda Europa.

Cómo la crisis energética está redefiniendo el panorama político en Alemania

El reciente triunfo de la AfD en Sajonia-Anhalt con un 44,1% de los votos y 39 de los 83 escaños ha puesto de manifiesto un fenómeno que va más allá de la inmigración. La economía, y en particular la política energética está en el corazón de este cambio político.

El PIB alemán ha experimentado una caída significativa en los últimos años, con un retroceso del 0,9% en 2023 y un 0,5% en 2024. En 2025, el crecimiento fue exiguo, del 0,2% y las previsiones para 2026 han sido recortadas al 0,6% menos de la mitad de lo esperado.

Tres años consecutivos de retroceso industrial y caída de las exportaciones han dejado una huella profunda en la economía alemana.

El impacto de la política energética en la industria alemana

La decisión de Alemania de apagar sus tres últimos reactores nucleares en abril de 2023 ha tenido consecuencias profundas. La sustitución de la energía nuclear por gas, un 55% del cual era de origen ruso, ha cambiado el panorama energético del país. La industria alemana ahora paga 22,64 céntimos por kilovatio hora un 23% por encima de la media europea y el triple que en Finlandia.

Como consecuencia, desde febrero de 2022, la producción de las ramas industriales intensivas en energía ha caído un 15,2%. Sectores como la química (18,1% de caída) y el vidrio y la cerámica (25% de caída) han sido particularmente afectados. Estas ramas han destruido 53.200 empleos y una de cada tres grandes empresas industriales ya está trasladando producción. El paro en Alemania ha superado los tres millones, algo que no ocurría desde 2015.

Sajonia-Anhalt: un caso de estudio

Sajonia-Anhalt es un ejemplo perfecto de los efectos de la crisis energética. Su triángulo químico, que incluye las localidades de LeunaSchkopau y Bitterfeld concentra casi la mitad de la producción industrial del Land. La tasa de paro en la región es del 8,2% frente al 6,5% nacional, y la renta per cápita es un 28% inferior a la media.

Un ejemplo concreto es la corporación Dow que cerrará el cracker de Böhlen y la planta de cloro-álcali-vinilo de Schkopau en el cuarto trimestre de 2027, alegando «operaciones intensivas en energía y costosas» y sobrecapacidad regional.

Las consecuencias políticas y económicas

Cuando la clase media industrial pierde el suelo bajo los pies, vota contra quien se lo quitó. Las consecuencias de esta crisis energética se extienden por toda la Unión Europea ya que Alemania representa aproximadamente una cuarta parte del PIB de la Unión. Si el motor económico alemán se gripa, no hay carrocería que aguante.

Mientras tanto, España mantiene un calendario de cierre nuclear decidido en 2019, en un mundo energético que ya no existe. La energía cara no solo destruye empleo industrial, sino que también financia a quienes prometen derribar el sistema que la encareció. Esa factura también se paga en votos.

El encarecimiento de la energía no solo está afectando a Alemania, sino que también está teniendo un impacto significativo en otros países europeos. Rumanía por ejemplo, combina la inflación más alta de la UE con una economía prácticamente estancada. En Italia el encarecimiento energético se está trasladando rápidamente a los precios.

La Comisión Europea ya anticipaba en mayo que el encarecimiento provocado por el conflicto en Oriente Medio reduciría el crecimiento de la UE al 1,1% en 2026 y elevaría la inflación al 3,1%. Los datos publicados durante el verano muestran que la presión todavía no ha desaparecido.

La energía se encareció un 14,3% interanual en la zona euro en agosto, frente a una inflación general del 3,3%. Este dato permite observar hasta qué punto el problema actual procede de la energía. Según Eurostat mientras la inflación de la zona euro alcanzó en agosto el 3,3% los precios excluyendo la energía aumentaron únicamente un 2,2%.

En Rumanía la inflación armonizada alcanzó el 8,2% en julio, el nivel más alto de toda la Unión Europea, frente al 3,0% del conjunto comunitario. En junio había llegado incluso al 9,2%. El encarecimiento de la energía tiene un peso considerable en este comportamiento. Los combustibles y lubricantes para transporte subieron un 24,2% interanual en julio, el incremento más elevado de todos los países de la UE.

En Italia el principal problema está en la rapidez con la que la energía está afectando a los precios. La inflación en Italia se situó en el 3,2% en 2026, con un crecimiento del PIB del 0,5%. La energía pagada por los consumidores italianos era en agosto un 10,5% más cara que un año antes, frente al 8,3% de julio y el 3,4% de junio.

En Alemania la inflación no es la más elevada de Europa, pero el país está especialmente expuesto por el peso de la industria manufacturera y de sectores que consumen grandes cantidades de electricidad, gas y derivados del petróleo. La Comisión Europea calcula que el PIB alemán crecerá únicamente un 0,6% este año después de dos años de recesión y un avance de apenas el 0,2% en 2025.

El impacto es todavía mayor en las importaciones. En julio, los precios de la energía importada por Alemania aumentaron un 26,4% interanual. Los productos derivados del petróleo subieron un 47,5% el crudo un 22,3% la electricidad un 19,7% y el gas natural un 18,8%.

La subida resulta especialmente sensible para sectores como la química, el acero, los metales, el vidrio, el papel o determinados segmentos de la automoción. Son actividades en las que la factura energética forma una parte relevante de los costes y donde una subida persistente puede terminar traduciéndose en menor producción, pérdida de competitividad o traslado de precios al consumidor.


Contacto:
Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.