Investigadores del CNIO describen cómo la proteína RANK transforma células basales en células infieles y proponen una firma genética que podría evitar tratamientos innecesarios

La investigación liderada por el Grupo de Transformación y Metástasis del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) propone un cambio en la forma de entender el origen del cáncer de mama. El equipo, dirigido por la investigadora Eva González-Suárez, ha publicado en Nature Communications un trabajo que conecta la actividad de la proteína RANK con la aparición de células híbridas que, según sus datos, serían el semillero de la mayoría de los tumores mamarios.
Este descubrimiento abre la posibilidad de identificar de forma temprana cuáles lesiones precancerosas tienen mayor probabilidad de progresar a cáncer invasivo.
Tradicionalmente se había pensado que los tumores de mama nacían exclusivamente de una subpoblación de células luminales llamadas progenitoras luminales, responsables de la producción láctea.
Sin embargo, los nuevos resultados muestran que las células de la capa basal, tras activar RANK, pierden su identidad y adquieren un fenotipo mixto. Los autores denominan a esas nuevas poblaciones células infieles, porque combinan atributos de las células basales y luminales y, desde ahí, pueden originarse tanto tumores hormonales positivos como los denominados triples negativos.
Un origen común para distintos tipos de tumor
El hallazgo plantea una concepción más unificada de la carcinogénesis mamaria: la pérdida de identidad celular actúa como desencadenante. Según Eva González-Suárez, la identidad definida de una célula funciona como barrera frente a la transformación; cuando esa identidad se diluye, emergen las células infieles que son más proclives a iniciar tumores. Este fenómeno explicaría por qué tumores muy distintos desde el punto de vista molecular pueden compartir un origen común en el tejido mamario. En este sentido, el estudio aporta una evidencia experimental que obliga a reconsiderar la jerarquía celular asociada a los orígenes del cáncer de mama.
La firma genética que distingue lesiones de riesgo
Partiendo de modelos murinos, el grupo dirigido por Eva González-Suárez identificó un conjunto de genes cuya expresión caracteriza a las células infieles. Ese patrón, definido como firma genética, permite marcar lesiones precancerosas en sus fases iniciales. Tras obtener la señal en ratones, los investigadores aplicaron el marcador a una cohorte de muestras humanas de lesiones mamarias precancerosas y comprobaron que la firma señalaba con capacidad predictiva aquellas que acabarían evolucionando a tumores invasivos. Este avance sugiere que no todas las lesiones catalogadas como precancerosas requieren el mismo manejo clínico.
Validación en modelos y en humanos
La aproximación incluyó pruebas funcionales en animales y análisis retrospectivos en tejido humano. En los modelos experimentales se observó que la activación de RANK en células basales generaba la transición hacia fenotipos híbridos; en las muestras clínicas, la presencia de la firma genética se asoció con una mayor probabilidad de progresión. Este doble camino —modelo y evidencia humana— refuerza la robustez del hallazgo, aunque los autores insisten en la necesidad de ampliar la validación con cohortes independientes y en distintos entornos poblacionales antes de implementar la prueba en la práctica habitual.
Implicaciones clínicas y próximos pasos
En la práctica clínica actual, muchas mujeres reciben tratamientos agresivos ante diagnósticos de lesiones como el carcinoma ductal in situ, porque no es posible predecir con seguridad cuáles lesionarán progresarán. Según los datos citados por el equipo, hasta un 20% de los diagnósticos que entran por programas de cribado corresponden a estas lesiones precancerosas, y solo alrededor del 30% terminarán siendo cáncer. La firma genética desarrollada por el CNIO podría convertirse en una herramienta para personalizar decisiones terapéuticas, reduciendo el sobretratamiento y sus secuelas, siempre que se complete su validación y refinamiento para uso clínico.
Retos éticos y de implementación
Antes de su aplicación generalizada será necesario confirmar la firma en cohorts independientes y optimizar su sensibilidad y especificidad. Además, su incorporación al flujo clínico plantea debates éticos sobre la información al paciente y sobre cuándo aconsejar vigilancia versus intervención. Los autores proponen que, con pruebas fiables, la medicina mamaria avance hacia estrategias menos invasivas y más ajustadas al riesgo individual, evitando intervenciones innecesarias sin comprometer la detección oportuna de tumores invasivos.
