
Esta semana, España demostró una vez más su destreza dentro del agua al obtener la medalla de bronce en natación artística en los Juegos Olímpicos de París 2024. Este logro fue compartido con Estados Unidos, ganador de la plata, y China que se alzó con el oro, gracias a la labor de la entrenadora Anna Tarrés.
Tarrés, quien transformó a España en una potencia significativa en este deporte, fue posteriormente marginada por la Federación Española de Natación.
La exnadadora nacida en 1967 tomó el mando del equipo nacional en 1997 y durante su carrera acumuló cuatro medallas olímpicas y 52 en total, contando logros en Campeonatos Mundiales y Europeos.
Sin embargo, su impresionante récord no evitó su salida complicada de la natación artística (también conocida como sincronizada) española en 2012.
Le quedaban tres meses en su contrato cuando, el 6 de septiembre de 2012, el presidente de la Federación Española de Natación, Fernando Carpena Pérez, le informó telefónicamente de su despido. Esto marcó el inicio de una serie de controversias relacionadas con sus métodos.
Tarrés fue acusada por varias nadadoras de usar tácticas inapropiadas y no deportivas en la formación, así como de acosar a sus atletas, generando altos niveles de estrés psicológico en ellas. Declaraciones ofensivas y despectivas atribuidas a Tarrés, fueron expuestas por las nadadoras en una carta.
Las alegaciones resultaron en el despido de Tarrés, que rechazó las acusaciones sosteniendo que se trataba de una estrategia diseñada por el presidente para justificar su despido basado en discordias personales. Sin embargo, logró una victoria legal que finalizó su periodo con la selección española con una indemnización de casi 400.000 euros.
Aparte de su participación en política, como parte de los candidatos de Junts para el Parlamento de Cataluña en 2017, Tarrés continuó su carrera profesional en diversos países como México, Francia, Ucrania, Israel y China. Con su enfoque en trabajo duro, la perfección, la superación de límites y la honestidad, llevó al equipo chino a la cima. En varias entrevistas ha afirmado que su rigurosidad ha causado que algunas de sus atletas lloraran por la presión.
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