El Ejecutivo organiza el traslado de 14 nacionales contagiados a Madrid, garantiza medidas de protección para el personal médico y exige consentimiento informado para la cuarentena

La ministra de Defensa ha anunciado que está listo el operativo para traer a España a los 14 ciudadanos que viajaban en el crucero afectado y que resultaron contagiados por hantavirus. El plan prevé emplear un avión medicalizado de las Fuerzas Armadas, gestionado por la Unidad Médica de Aeroevacuación, y seguir las directrices marcadas por el Ministerio de Sanidad y la Organización Mundial de la Salud.
Según la explicación oficial, el traslado se realizará con todas las medidas de seguridad para minimizar cualquier posibilidad de transmisión, dado que actualmente los repatriados son, en su mayoría, asintomáticos.
Robles ha subrayado que la intención es compatibilizar la protección de la salud pública con el respeto a los derechos individuales: la estancia en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla será de carácter voluntario y condicionada a la firma de un consentimiento informado.
El Gobierno asume la responsabilidad sobre sus nacionales y coordina el operativo logístico que incluye un primer aterrizaje en la base aérea y el posterior ingreso en el hospital militar de Madrid, donde se habilitarán habitaciones individuales para quienes acepten la cuarentena.
Logística del traslado y medidas de protección
El despliegue contempla el embarque desde las islas y el vuelo hasta la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, seguido del ingreso hospitalario en el Gómez Ulla. El transporte estará a cargo de la Unidad Médica de Aeroevacuación (UMAR), que operará dentro de una burbuja de aislamiento y con protocolos diseñados para evitar contagios. El material y los procedimientos incluyen equipos de protección individual para la tripulación y el personal sanitario, controles de asepsia y circuitos diferenciados para los pacientes. Las autoridades insisten en que estas medidas responden a la necesidad de contener riesgos, aunque los repatriados no presenten síntomas en el momento del traslado.
Consentimiento informado y régimen de aislamiento
La ministra ha remarcado el carácter jurídico del procedimiento: por tratarse de una medida que implica una restricción temporal de la libertad de movimiento, cada persona deberá firmar un consentimiento informado para aceptar la cuarentena voluntaria en el centro militar. Las habitaciones serán individualizadas y el régimen no se equiparará al de unidades de enfermedades de alta peligrosidad; en concreto, no se plantea un ingreso en una unidad especializada como la utilizada para casos de ébola. No obstante, el personal sanitario aplicará protocolos estrictos de asepsia y protección para evitar cualquier riesgo, dado que existe un margen de desarrollo en personas inicialmente asintomáticas.
Coordinación internacional y responsabilidad del Gobierno
El operativo se ha coordinado con organismos internacionales y con las autoridades sanitarias nacionales para garantizar que el traslado siga las mejores prácticas. La ministra ha indicado que, mientras el Gobierno español asume la responsabilidad sobre sus nacionales, el resto de pasajeros del crucero serán gestionados por sus respectivos países desde las islas. Además, la actuación se inspira en las directrices de la Organización Mundial de la Salud, que ha advertido en otras ocasiones sobre distintas cepas de hantavirus y su comportamiento epidemiológico, incluido que algunas variantes pueden presentar una transmisión limitada entre personas con contactos estrechos y prolongados.
Protección del personal y seguimiento clínico
Entre las medidas para el personal se incluyen formación específica, uso de equipos de protección personal certificados, y protocolos de desinfección antes y después de cada intervención. El seguimiento clínico de los repatriados comprenderá monitorización periódica de signos y síntomas y, en caso de agravamiento, traslado a unidades de mayor complejidad. La ausencia de sintomatología en la mayoría de los repatriados permite un manejo menos intensivo, pero la vigilancia se mantendrá por precaución: la detección temprana sigue siendo clave en patógenos que no tienen tratamientos específicos o vacunas aprobadas para su control.
Comunicación y expectativas públicas
Robles ha insistido en la preparación del Ejército del Aire y del personal especializado del Hospital Gómez Ulla para este tipo de operativos, buscando transmitir tranquilidad a la población. El objetivo del mensaje oficial es doble: por un lado, informar de que existe un plan detallado y recursos asignados para su ejecución; por otro, resaltar la necesidad del consentimiento y del respeto a la voluntariedad para las medidas de aislamiento. Finalmente, las autoridades recuerdan que las decisiones se adoptan con la finalidad de proteger tanto a los afectados como a la comunidad en general.
