La gestión penitenciaria de los presos de ETA genera fuerte polémica, con acusaciones de trato preferencial y planes para la última manifestación pro-amnistía.

El proceso de excarcelación de los presos de ETA ha encendido un intenso debate en el País Vasco. Mientras algunos sectores celebran los avances hacia la reinserción socialotras voces denuncian un trato de favor que genera dolor y división entre las víctimas.
La izquierda abertzale, a través de la plataforma Sare, ha anunciado que el 61% de los exmiembros de la banda terrorista ya han obtenido el tercer grado penitenciario o beneficios similares. Esta organización ha convocado para enero de 2027 lo que podría ser la última manifestación anual en demanda de la liberación de todos los reclusos.
Acusaciones de desigualdad en el tratamiento penitenciario
Koldo Domínguez, víctima de ETA, ha criticado duramente la gestión penitenciaria actual. Según su testimonio, no existe un consenso previo ni un soporte moral claro que justifique las decisiones tomadas. Domínguez denuncia un trato desigual entre los presos de ETA y el resto de la población reclusa, acusando al sistema de negociar con la paz de manera selectiva.
El portavoz de Sare, Joseba Azkarraga, ha defendido los avances logrados, señalando que hace 12 años había 465 presos de ETA en más de 50 cárceles entre España y Francia. Actualmente, quedan aproximadamente 120, de los cuales más del 60% han obtenido beneficios penitenciarios. Azkarraga considera que este cambio de escenario exige adaptar las dinámicas de la organización.
El objetivo de liberar al último preso
Sare ha dejado claro su objetivo: que el último preso, exiliado y deportado vasco regrese a casa. La organización confía en que durante 2027 todos los reclusos de ETA estén en semilibertadlo que haría innecesarias las manifestaciones anuales que han caracterizado su lucha.
La manifestación prevista para el 9 de enero de 2027 podría ser la última de su tipo, según las expectativas de Sare. Sin embargo, aún quedan desafíos, como la situación de los 40 presos que no han accedido a progresiones de grado. La organización espera que el denominado modelo penitenciario vasco pueda resolver estos casos en el transcurso del año.
El futuro de las manifestaciones pro-amnistía
La convocatoria de la manifestación del próximo enero ha sido presentada como un paso definitivo hacia la resolución del conflicto. Sare espera que este acto marque el inicio de una nueva etapa donde palabras como convivencia y resolución se hagan realidad.
Mientras tanto, las víctimas de ETA continúan expresando su malestar. La percepción de un trato preferencial hacia los presos de la banda terrorista sigue siendo un punto de conflicto que divide a la sociedad vasca. El debate sobre cómo equilibrar justicia y reconciliación sigue abierto, con posturas encontradas que reflejan las profundas heridas dejadas por décadas de violencia.
