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Muere a los 81 años el guitarrista fundador de Triana

Eduardo Rodríguez Rodway, piedra angular de Triana, fallece a los 81 años, cerrando una era del rock andaluz.

Muere a los 81 años el guitarrista fundador de Triana

El sábado 26 de septiembre de 2026, el Hospital Universitario de Puerto Real, en la provincia de Cádiz, recibió la partida definitiva de Eduardo Rodríguez Rodway. Con 81 años, el músico sevillano se despide como el último sobreviviente de la alineación original de Triana grupo que, desde su fundación en 1974, se convirtió en referente del rock andaluz y en una de las voces más resonantes de la Transición española.

Rodway nació en Sevilla el 10 de junio de 1945 y empezó a tocar la guitarra a los 16 años, experimentando con varias agrupaciones locales. Fue en los grupos Los Payos y Tabaca donde coincidió con los futuros socios Juan José Palacios (conocido como “Tele”) y Jesús de la Rosa.

En 1974, los tres decidieron unir sus caminos y crear una banda que mezclara la potencia del rock progresivo con la tradición flamenca y andaluza. Así nació Triana una propuesta que pronto rompió moldes y conquistó a un público ávido de innovación sonora.

La explosión de Triana y su huella en la música española

El primer álbum, El patio (1975), marcó un antes y un después en la escena musical del país. Canciones como “Abre la puerta”, “Rumor” y “Una noche de amor desesperada” mostraron la capacidad del grupo para combinar guitarras eléctricas con palmas, castañuelas y melismas cantados. A lo largo de su carrera, Triana publicó seis discos, culminando con Llegó el día (1983). Cada trabajo consolidó la reputación del conjunto como pionero del rock andaluz influyendo en posteriores artistas de la región y del resto de España.

El sonido de Triana se caracterizaba por la fusión de rock progresivo –con estructuras complejas y cambios de compás– y elementos autóctonos como la guitarra flamenca y los ritmos de la música popular. Esta amalgama, impulsada por la visión de Rodway como guitarrista y compositor, logró que la banda alcanzara un estatus de culto, convirtiéndose en una pieza esencial del panorama cultural de los años setenta y ochenta.

Los últimos años de Rodway: carrera en solitario y defensa del legado

Tras la trágica muerte de Jesús de la Rosa en un accidente de tráfico en 1983, y la posterior pérdida de Juan José Palacios en 2002, Rodway quedó como único superviviente de la formación original. En lugar de retirar el bastón, el músico siguió activo. Entre 1986 y 1987 lanzó dos discos en solitario, Velo de amor y Noche y día que exploraron sonidos más íntimos sin abandonar la esencia melódica que había definido a Triana.

En la década del 2000, el guitarrista se involucró en proyectos de homenajes y archivos históricos. Lideró la iniciativa Eternos Triana destinada a preservar documentos, fotografías y grabaciones inéditas de la banda. Además, co-escribió el libro Triana. A través del aire en colaboración con el escritor Pablo Selma Luna, donde se recabaron testimonios y anécdotas que permiten comprender el impacto cultural del grupo.

La familia de Rodway, en un comunicado difundido por Selma Luna, expresó su agradecimiento por el cariño recibido a lo largo de su trayectoria y describió la pérdida como “un tremendo vacío artístico y emocional”. Palabras que resonaron en la comunidad musical, que recordó al artista como “un maestro del aire”, una metáfora que aludía a su capacidad de crear atmósferas sonoras tan ligeras como el viento que brotaba de Andalucía.

El legado que deja el último ex-miembro de Triana

Con la partida de Eduardo Rodríguez Rodway se cierra el capítulo de los supervivientes directos de la legendaria formación. Sin embargo, su influencia sigue viva en las generaciones actuales que reinterpretan el rock andaluz y en los festivales que mantienen su música como parte esencial de su programación. La banda sigue vigente bajo la denominación “Triana Original”, que continúa presentando el repertorio clásico y rindiendo homenaje a sus fundadores.

El recuerdo de Rodway se mantiene en cada acorde que evoca la fusión de la guitarra eléctrica con el cante jondo, en cada papel que narra la historia de una España que buscaba su voz en la década de los setenta. Su vida y obra demuestran que la creatividad puede romper barreras geográficas y culturales, dejando una impronta imborrable en la cultura popular. El silencio que su partida produce será, al fin y al cabo, la señal de que la música que ayudó a crear seguirá resonando en los corazones de quienes la escuchan.


Contacto:
Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.