
La Comisión Europea ha anunciado que en este momento solo se ha utilizado un 40% del fondo de recuperación, a tan solo dos años de finalizar este instrumento crucial, implementado durante la pandemia. De acuerdo con las proyecciones de Bruselas, se espera que antes de que termine 2024 se hayan activado 300.000 millones de euros.
En el informe sobre la ejecución del plan de recuperación, hasta el 31 de agosto se han desembolsado 170.800 millones de euros en subvenciones y 94.600 millones de euros en préstamos. Los cálculos actuales del Ejecutivo sugieren que, si se continúa al ritmo actual, para finales de 2024 la Comisión habrá transferido 300.000 millones de euros a los estados, de un total de 650.000 millones inicialmente previstos.
Es esencial actuar con celeridad, ya que el tiempo y los recursos son limitados. La Comisión ha instado a los países a que pongan en marcha sus proyectos, ya que el fondo expirará en 2026 y no se anticipa su prórroga. Desde su inicio a principios de 2021, el plan ha tenido destacados beneficiarios como España, aunque en 2023 enfrentó demoras en los desembolsos debido a la necesidad de actualizar los planes para incluir iniciativas que disminuyan la dependencia de los combustibles fósiles de Rusia. Entre 2023 y 2024, la Comisión autorizó un pago de 112.000 millones de euros en solo un año, lo que representa casi el triple de lo aprobado el año anterior. En contraste, en los primeros años del plan se habían aprobado 152.400 millones de euros. Desde la Comisión destacan que esta situación se debe en parte al aumento de flexibilidad, lo que ha acelerado los pagos, especialmente mediante la metodología de aprobar desembolsos por fases, liberando solo una parte del dinero si aún no se habían cumplido ciertas reformas.
Recientemente, varios países, incluyendo Italia, Portugal, Rumanía y España, han experimentado situaciones similares. En el caso de España, el país recibió la suma de casi 10.000 millones el año anterior, aunque se le descontaron 133 millones debido a la falta de cumplimiento en el programa de digitalización para las pequeñas y medianas empresas. Durante una reunión de ministros de finanzas, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, compartió esta información y mencionó que existe un total de 16 solicitudes de desembolso que suman 45.000 millones de euros. Gentiloni enfatizó que la implementación de estas medidas presentará desafíos en los próximos dos años, haciendo hincapié en la necesidad de que los Estados miembros se mantengan comprometidos y colaboren estrechamente con la Comisión Europea.
Sin embargo, la distribución de los fondos varía notablemente entre los países, ya que no todos han solicitado los pagos disponibles, y algunos ni siquiera han hecho la primera solicitud. España y Portugal lideran con cuatro desembolsos aprobados, situándose detrás de Italia y Croacia, que están en la primera posición. En el extremo opuesto, Luxemburgo y Suecia no han solicitado ningún pago, mientras que Hungría tiene sus fondos congelados debido a problemas vinculados al Estado de Derecho. Este año, España ha recibido únicamente un desembolso, el cuarto tramo, aunque el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, expresó su esperanza de que se pueda solicitar el quinto desembolso, que alcanzaría 7.000 millones de euros en préstamos y subvenciones, antes de que termine el año.
El informe emitido por la Comisión Europea llega poco después de que auditores europeos advirtieran sobre las «deficiencias» en el mecanismo de control del plan de recuperación de España, señalando que el sistema de supervisión actual no ofrece información exhaustiva sobre el progreso de los hitos y objetivos que no se han cumplido.
Sin embargo, los auditores reconocen que el Gobierno está en proceso de implementar mejoras a través del sistema conocido como “Minerva”, aunque su implementación no ha finalizado aún.
