La Comisión Europea ajusta sus proyecciones: menor crecimiento en la eurozona, inflación al alza y España como excepción relativa entre las grandes economías

La Comisión Europea ha presentado una revisión de sus proyecciones macroeconómicas que refleja el impacto del conflicto en Irán y las tensiones en el suministro energético. En su actualización de primavera la institución reduce el pronóstico de crecimiento de la zona euro para este año de 2,3% a 0,9% y eleva la previsión de inflación desde el 1,9% hasta el 3%.
Estas cifras revelan el efecto inmediato de los precios del combustible y la menor holgura para las políticas públicas; al tiempo que el comisario Valdis Dombrovskis subraya el riesgo de estanflación, es decir, una combinación de bajo crecimiento y alta inflación.
El informe comunitario conecta ese deterioro con el cierre temporal del estrecho de Ormuz y las tensiones que se trasladan a los mercados globales de energía. La subida del precio del petróleo, alimentada por la menor oferta y por la presión sobre las reservas, ha obligado a ajustar las respuestas de política económica: medidas selectivas y temporales en lugar de paquetes amplios. En ese contexto, la CE también recalcula los indicadores fiscales y laborales, con un aumento previsto del déficit público y la revisión de la trayectoria de la deuda pública en varios Estados miembros.
Impacto global y distribución del choque
La revisión evidencia que el choque actual se transmite por materias primas energéticas comercializadas mundialmente, lo que difiere de los episodios previos provocados por cortes regionales de suministro. La CE apunta que la crisis no solo golpea a los países más dependientes del gas, sino que se distribuye de forma más homogénea por la economía global. En cifras, la previsión de crecimiento para la UE en 2027 se sitúa en torno al 1,4% y para la zona euro en el 1,2%. Al mismo tiempo, sectores sensibles al combustible —transporte y turismo— son los que concentran mayor riesgo de contracción si los costes de viaje y energía se mantienen elevados.
El caso español: resistencia y advertencias
España aparece como una excepción relativa dentro del bloque: la Comisión considera que la expansión española es robusta y eleva ligeramente su previsión para este año hasta el 2,4% —desde la estimación previa del 2,3%— impulsada por el crecimiento del consumo privado y la inversión. Sin embargo, la CE también revisa al alza la inflación en España (del 2% al 3%) por la misma presión de los combustibles, y estima que el crecimiento se moderará al 1,9% en 2027. El ajuste fiscal por las medidas adoptadas para mitigar el impacto energético explica el incremento del déficit estimado hasta el 2,4% del PIB, mientras que la deuda pública se sitúa alrededor del 99,6% del PIB en 2026.
Empleo, turismo y vulnerabilidades
En el terreno laboral la CE valora el dinamismo del mercado: la ocupación seguiría creciendo a ritmos superiores a los previstos en el último informe, con efectos de arrastre que elevan la creación de empleo. Aun así, España continúa siendo el país con mayor tasa de paro en la UE, aunque las previsiones apuntan a que la tasa descenderá por debajo del 10% —hasta el 9,9%— por primera vez desde 2008. Entre los riesgos señalados, el informe destaca la sensibilidad del turismo a los costes energéticos: un debilitamiento de la demanda desde destinos de larga distancia por el alza en los precios del transporte puede afectar de forma notable a la llegada de visitantes internacionales.
Perspectivas para las principales economías y respuestas políticas
En el conjunto de grandes economías, las cifras son menos halagüeñas que las españolas: la previsión de crecimiento se reduce para Alemania al 0,6%, para Francia al 0,8% y para Italia al 0,5%. Berlín, en particular, sufre por la combinación de costes energéticos, la competencia internacional en exportaciones y efectos estructurales que lastran su recuperación. Frente a este panorama, la Comisión defiende que las inversiones europeas en resiliencia energética, diversificación de suministro y descarbonización ofrecen un colchón que facilita una mejor absorción del choque actual.
Medidas recomendadas y límites
La CE aconseja respuestas temporales y dirigidas, evitando estímulos que perpetúen la demanda de combustibles fósiles. Se contemplan acciones como la liberación de reservas estratégicas y ayudas focalizadas a sectores electrointensivos, además de reducciones fiscales puntuales en la energía para amortiguar el impacto sobre hogares y empresas. No obstante, la institución advierte sobre las limitaciones de la política económica: los márgenes presupuestarios y la necesidad de no alentar dependencias energéticas obligan a buscar soluciones que equilibren el alivio inmediato con la transición energética a medio plazo.
En resumen, el ajuste de la Comisión refleja un entorno donde la geopolítica y los precios de la energía reescriben las expectativas. España mantiene un tono relativamente positivo en comparación con sus pares, pero las amenazas sobre el turismo, el empleo y la inflación mantienen la incertidumbre. La combinación entre medidas de corto plazo y reformas orientadas a la diversificación y la descarbonización será clave para limitar la posibilidad de que la economía europea entre en un escenario de estanflación más prolongado.

