Mercados nerviosos, crudo al alza y una planta gasística clave dañada: factores que explican la nueva ola de volatilidad tras el choque entre EE. UU. e Irán

El 12/05/2026 las bolsas europeas iniciaron la sesión teñidas de rojo, con descensos cercanos al 1% en la apertura. Los inversores reaccionaron a las declaraciones en las que se aseguró que el alto el fuego entre EE. UU.
e Irán está «en estado crítico» y al rechazo iraní de las propuestas de paz, lo que aleja las expectativas de un acuerdo próximo. En este escenario, los principales índices europeos, como el Ibex 35, se situaron en torno a los 17.700 puntos mientras que plazas como Frankfurt y Londres replicaron la tensión con caídas similares.
La evolución de la energía se ha convertido en un termómetro central para los mercados. El Brent, referencia en Europa, repuntó alrededor del 2% y superó los 106 dólares el barril, mientras que el WTI, seguido en Estados Unidos, se movió cerca de los 100 dólares. La posible prolongación del conflicto eleva el riesgo de nuevas perturbaciones en el suministro, sobre todo con el estrecho de Ormuz cerrado, un factor que alimenta la preocupación por la inflación y la costes energéticos a corto plazo.
Reacción de los mercados y factores inmediatos
La caída generalizada de las cotizaciones refleja una combinación de riesgo geopolítico y la preocupación por repercusiones en la economía real. En España el Ibex 35 marcó retrocesos del orden del 1%, replicados por el EuroStoxx que agrupa a las principales empresas del continente. Los analistas advierten que, si no se alcanza un acuerdo pronto, la volatilidad podría mantenerse y condicionar decisiones de inversión, cartera y flujo de capitales hacia activos considerados refugio.
Atención a los indicadores macro
Este martes la mirada también se dirigió al dato de inflación americana, susceptible de acelerarse por el encarecimiento energético. La incertidumbre macro se combina con un cambio en la cúpula de la Reserva Federal: el mandato de Jerome Powell finaliza esta semana y está previsto que Kevin Warsh asuma el relevo. El objetivo de la Casa Blanca de reducir tipos se complica si la tasa de inflación permanece elevada, lo que podría obligar a mantener una política monetaria más restrictiva de la prevista.
El petróleo como palanca de presión económica
Los expertos coinciden en que la progresión del precio del crudo tendrá efectos palpables sobre el crecimiento global y la inflación. Suvro Sarkar, de DBS Bank, señaló que si no se logra un acuerdo antes de finales de mayo, los riesgos alcistas para el petróleo volverán a ganar peso. Tim Waterer, de KCM Trade, advierte que cualquier escalada o nuevas amenazas de bloqueo podrían empujar al Brent hacia los 115 dólares o más, con efectos en las cadenas de suministro y los costes energéticos de hogares y empresas.
Impacto sobre crecimiento e inflación
Según estimaciones sectoriales, cada 10 dólares adicionales y sostenidos por barril podrían reducir en una décima el crecimiento mundial y elevar la inflación entre 0,3 y 0,5 puntos. En escenarios donde la crisis no sobrepase los tres meses se podría evitar una recesión, como se observó en 2017, pero la prolongación del conflicto multiplica los riesgos y complica la planificación económica a medio plazo.
Daños en infraestructuras y efectos en el suministro
En paralelo, la compañía Adnoc Gas comunicó que el complejo de Habshan en Abu Dabi, una de las mayores plantas de procesamiento de gas del mundo, no alcanzará su plena capacidad hasta 2027 tras los daños sufridos por ataques a principios de abril. La operadora indica que ya se ha recuperado alrededor del 60% de la capacidad y que la meta es llegar al 80% para finales de 2026, con la plena capacidad operativa prevista en 2027. La limitación del suministro incrementa la presión sobre precios y abastecimiento, lo que añade otra capa de riesgo para los mercados.
En conjunto, los elementos geopolíticos, el comportamiento del petróleo y las limitaciones en instalaciones clave configuran un panorama en el que la volatilidad puede permanecer elevada. Los inversores y los responsables de política económica tendrán que seguir de cerca tanto las negociaciones diplomáticas como los indicadores macroeconómicos para calibrar los efectos sobre inflación, crecimiento y expectativas de mercado en las próximas semanas.

