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Cómo lograr subidas salariales sostenibles sin sacrificar competitividad

Subir sueldos es urgente, pero para que los incrementos sean reales y duraderos hay que abordar productividad, fiscalidad y el tamaño de las empresas

Cómo lograr subidas salariales sostenibles sin sacrificar competitividad

En el debate público suele presentarse la subida de salarios como una demanda legítima e incontestable. No obstante, aumentar la paga no garantiza por sí solo una mejora del poder adquisitivo cuando los precios de la vivienda, la energía y la cesta de la compra suben.

Además, elementos fiscales como la no deflactación del IRPF pueden comerse parte del incremento antes de que llegue al bolsillo de las familias. Para que un aumento salarial sea efectivo hace falta un diagnóstico amplio: hay que considerar tanto la presión de los precios como la estructura productiva que soporta esos sueldos.

Si queremos que las subidas sean sostenibles en el tiempo, la receta pasa por atacar varios frentes a la vez. Aumentar retribuciones sin mejorar la productividad ni la competitividad empresarial puede resultar en incrementos temporales y susceptibles de ser neutralizados por la inflación o por una fiscalidad que no se ajusta. Por eso es imprescindible combinar políticas laborales con medidas que potencien la capacidad de las empresas para generar valor, invertir y contratar con calidad. En otras palabras: los salarios y la fortaleza empresarial deben avanzar a la par.

Por qué la dimensión empresarial importa tanto como el salario

El tejido productivo determina el techo sobre el que se pueden sostener mejores sueldos. En países en los que existen empresas de mayor tamaño y con mayor capacidad de inversión, la renta por trabajador tiende a ser superior y las subidas salariales son más viables. En España, el predominio de micro y pequeñas empresas limita la creación de valor añadido por empleado y, por tanto, la posibilidad de ofrecer remuneraciones elevadas de forma estable. Si no facilitamos que las compañías crezcan y modernicen sus procesos, cualquier incremento salarial corre el riesgo de ser insostenible.

Comparación con Europa y lecciones prácticas

Indicadores que marcan la diferencia

Los números reflejan diferencias palpables: en microempresas Alemania supera los 58.000 euros de valor añadido bruto por ocupado, Francia se sitúa en torno a los 54.000 euros, y los Países Bajos superan los 64.000 euros. La media de la Unión Europea supera los 42.000 euros, mientras que España se queda por debajo de los 35.000 euros. Estas cifras no son meras estadísticas: muestran cómo la escala y la productividad condicionan la riqueza que se puede repartir en forma de salarios, inversión y servicios públicos.

Barreras que frenan a las pymes

El problema no es la falta de talento ni de iniciativa, sino las trabas para ganar tamaño: burocracia, saltos regulatorios, acceso limitado a financiación y costes administrativos que penalizan la expansión. Cuando una pyme intenta crecer suele encontrarse con complejidades que no existen en otros entornos competidores. Por eso muchas empresas españolas se mantienen pequeñas y con menor capacidad para modernizarse. Sin incentivos claros y una regulación que premie la escala, será difícil cerrar la brecha con los países mejor posicionados.

Propuestas para que la subida salarial sea real y duradera

Para que la mejora salarial vaya acompañada de mayor bienestar es necesario un paquete de medidas complementarias: una ley de impulso al crecimiento empresarial que elimine los saltos regulatorios, simplifique trámites y reduzca la carga burocrática; políticas que faciliten el acceso a financiación y que incentiven la inversión en tecnología y talento. Asimismo, es imprescindible abordar la fiscalidad con mecanismos que eviten que la no deflactación del IRPF deteriore el poder adquisitivo y reconocer con fuerza la voz de las pymes en el diálogo social. Solo así se podrán combinar sueldos más altos con empresas viables y competitivas.

Conclusión

Subir los sueldos es una meta legítima y urgente, coinciden sindicatos y empresas en ese punto. Pero para que esos aumentos sean sólidos y orientados al futuro hay que asegurarse de que se apoyan en productividad, competitividad y un entorno que permita a las pymes crecer. Si las remuneraciones avanzan por delante de la productividad de forma persistente, el resultado puede ser adverso. La solución pasa por construir empresas más grandes y eficientes, adaptar la fiscalidad y eliminar obstáculos a la inversión, de modo que una mejora salarial sea también un progreso económico real y duradero.


Contacto:
Ilaria Mauri

Ilaria Mauri, bolognesa, decidió dedicarse al periodismo deportivo tras una noche en el Dall'Ara durante un partido decisivo: hoy coordina las páginas de competiciones y comentarios. En la redacción prefiere los reportajes en el terreno y conserva la entrada de aquel partido como prueba del giro.