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Crecimiento, empleo y saldo exterior: qué dice el informe del FMI sobre España

El análisis del FMI muestra una España con más empleo, productividad y mejor posición exterior, aunque la sensación de pérdida de poder adquisitivo y la distribución desigual de los beneficios sigue presente.

Crecimiento, empleo y saldo exterior: qué dice el informe del FMI sobre España

En las últimas lecturas económicas hay una tensión evidente entre la realidad de los indicadores y la percepción social. Por un lado, las cifras macro muestran una economía que acumula avances en varios frentes; por otro, muchas familias perciben que la mejora no llega o que el coste de la vida erosiona cualquier ganancia.

El informe del Fondo Monetario Internacional sobre España resume este contraste y aporta datos útiles para entender la dirección de la economía a corto y medio plazo.

Este texto sintetiza tres ejes del estudio que explican por qué la economía parece más sólida hoy: empleo y productividad, saldo por cuenta corriente y solvencia exterior.

También aborda las limitaciones que atenúan la sensación de bienestar general, como la inflación y la distribución del crecimiento.

Empleo y productividad: más trabajadores y mejor rendimiento horario

El informe destaca que en 2026 la productividad por hora trabajada mostró una mejora. Esta evolución no surgió exclusivamente de aumentos en la eficiencia de la población ocupada nativa; estuvo muy vinculada a cambios en la composición del mercado laboral. En concreto, la creación de puestos de trabajo se apoyó de forma notable en la llegada de mano de obra extranjera.

La contribución de la inmigración al mercado laboral

Según el estudio, aproximadamente el 75% del incremento del empleo correspondió a trabajadores inmigrantes, de los cuales cerca de dos tercios proceden de América Latina y del este de Europa. Este flujo compensó la caída de las horas trabajadas entre la población nativa y, en conjunto, elevó la productividad medida por hora. En términos prácticos, ello significa que la oferta de trabajo se diversificó y permitió absorber demanda laboral que, de otro modo, hubiera presionado más los costes y la inflación.

Saldo por cuenta corriente: un superávit persistente

Otro punto señalado por el FMI es la continuidad del superávit por cuenta corriente. En 2026 este saldo fue de 2,9% del PIB, y forma parte de una cadena de resultados positivos que se remonta a 2011. Esa secuencia convierte al período actual en el más largo de bonanza exterior registrado en la historia reciente del país, muy diferente de episodios anteriores donde los saldos positivos eran esporádicos y ligados a recesiones.

Implicaciones del superávit continuado

Un saldo por cuenta corriente sostenido implica que el país exporta más capital neto del que recibe, lo que refuerza reservas y reduce dependencias externas. El FMI proyecta que esta situación se mantendrá en el trienio 2026-28, consolidando una transformación de la economía que limita vulnerabilidades frente a choques externos y financia crecimiento sin recurrir a endeudamiento exterior masivo.

Solvencia exterior: mejora sustancial tras ajustes profundos

La posición de inversión internacional neta (PIIN), que mide la diferencia entre activos españoles en el exterior y pasivos de no residentes en España, fue una fuente de fragilidad en el pasado. Entre 2008 y 2012, valores muy elevados acercaron a la economía a puntos de tensión. Desde entonces se han producido correcciones relevantes: reajustes en el sector financiero, una reducción notable de la deuda de hogares y empresas y un prolongado superávit por cuenta corriente.

Como resultado, la posición neta internacional cayó hasta el 45% del PIB en 2026. El FMI prevé que continúe descendiendo hacia registros en torno al 31% en 2028, lo que estaría por debajo del umbral del 35% que la Comisión Europea considera como referencia para reducir el riesgo de solvencia exterior.

¿Significa esto que no hay riesgos?

No todo es sinónimo de tranquilidad. Aunque los indicadores externos y de productividad han mejorado, persisten desafíos que matizan el cuadro: la inflación sigue impactando el poder adquisitivo, y el crecimiento no es homogéneo entre sectores y territorios. Además, la percepción pública puede tardar en ajustarse a la realidad estadística cuando los salarios reales no crecen al mismo ritmo que los precios.

Conclusión: una economía distinta, pero con retos por delante

En conjunto, empleo en alza, mejoras en productividad, un saldo por cuenta corriente positivo sostenido y una reducción notable de la exposición exterior configuran una economía más resistente que la de hace unos años. No obstante, la sensación general de que las mejoras no llegan a todos los hogares es legítima: el reparto del crecimiento, la inflación y ciertas brechas territoriales siguen exigiendo políticas públicas orientadas a distribuir mejor los beneficios y reforzar el poder adquisitivo.

El informe del FMI ofrece una lectura optimista sobre la estructura macroeconómica, pero recuerda que la confianza colectiva y la percepción ciudadana dependen tanto de los agregados como de la experiencia cotidiana de las familias. Mantener la tendencia positiva requerirá combinar reformas estructurales, políticas sociales y vigilancia sobre los desequilibrios que aún persistan.


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