Andy Burnham se enfrenta a un complejo escenario diplomático con la disputa por las Islas Chagos, mientras Mauricio exige la cesión de soberanía y Estados Unidos presiona para mantener su base militar.

El primer ministro británico Andy Burnham se encuentra en una encrucijada diplomática apenas meses después de asumir el cargo. La disputa por las Islas Chagos se ha convertido en su primer gran reto internacional, con Mauricio exigiendo la cesión de soberanía y estados unidos presionando para mantener su base militar estratégica en Diego García.
La situación se complica aún más con la próxima Asamblea General de Naciones Unidas en nueva york, donde Mauricio planea intensificar su presión para que Reino Unido cumpla con el acuerdo de cesión firmado en mayo de 2025. Sin embargo, el acuerdo ha quedado congelado desde abril debido a las objeciones de la administración de Donald Trump que lo ha calificado de «acto de enorme estupidez».
El acuerdo de soberanía y las objeciones de Estados Unidos
En mayo de 2025, Reino Unido acordó entregar las Islas Chagos a Mauricio, poniendo fin a una larga disputa sobre la soberanía de su última colonia africana. Sin embargo, el acuerdo establecía que Reino Unido conservaría el control de la base militar conjunta con Estados Unidos en Diego García, un punto estratégico en el Indo-Pacífico, pagando un alquiler durante 99 años.
Inicialmente, Trump dio su visto bueno, pero luego retiró su apoyo, generando un conflicto diplomático. La oposición en Westminster también ha expresado preocupaciones sobre la estrecha relación de Mauricio con China. La legislación necesaria para hacer efectivo el acuerdo fue retirada por el Gobierno británico en abril, dejando la situación en un limbo.
Las estrategias de Mauricio y las presiones internacionales
Mauricio no está dispuesto a ceder en su demanda de soberanía. Funcionarios mauricianos han indicado que están estudiando todas las posibilidades, incluyendo promover una resolución en la ONU que considere ilegal la permanencia británica en las islas, acudir nuevamente a la Corte Internacional de Justicia o reclamar actuaciones de agencias de la ONU que compliquen las operaciones en Diego García.
Reino Unido, por su parte, argumenta que la base militar en Diego García es crucial para la seguridad de ambos países y que garantizar su futuro fue la razón principal del acuerdo con Mauricio. Sin embargo, la presión internacional y las acciones legales de Mauricio podrían aumentar significativamente el coste diplomático de mantener el statu quo.
El valor estratégico de Diego García y las implicaciones económicas
El verdadero valor de las Islas Chagos radica en Diego García, donde se encuentra una de las instalaciones militares más importantes compartidas por Reino Unido y Estados Unidos. Esta base es fundamental para proyectar fuerzas hacia Oriente Próximo y el Indo-Pacífico, una región que ha ganado importancia estratégica en los últimos años debido a los desafíos de China.
Además de las implicaciones geopolíticas, Mauricio tiene prisa por resolver la situación debido a motivos económicos. El Gobierno mauriciano enfrenta un déficit presupuestario sin financiar de unos 170 millones de libras y contaba con los ingresos procedentes del acuerdo con Londres. Sin embargo, la disputa se remonta a la descolonización, cuando Reino Unido separó las Chagos de Mauricio antes de su independencia en 1968.
La situación actual coloca a Burnham en una posición difícil, donde deberá decidir entre reactivar un acuerdo que enfurece a Washington o mantenerlo paralizado y arriesgarse a acciones legales de Mauricio. La encrucijada podría coincidir con su primer encuentro con Trump, lo que añade otra capa de complejidad a este desafío diplomático.

