La tormenta ha dejado calles inundadas, cortes masivos de luz y la suspensión de conciertos y partidos en la costa del Atlántico.

El viernes 25 de septiembre de 2026 la costa este de EE. UU. comenzó a sentir los efectos de una nor’easter de gran magnitud. Según el National Weather Service la tormenta ya había alcanzado a millones de personas con fuertes vientos y lluvias intensas, dejando a miles sin suministro eléctrico.
En el momento en que la oscuridad cubría la región, las aguas del Atlántico empujaban contra los diques y avenidas, convirtiendo carreteras en canales temporales. La combinación de vientos sostenidos y oleaje alto provocó los primeros indicios de una crisis que se intensificaría durante el fin de semana.
Inundaciones urgentes en Nueva Jersey y Delaware
En la localidad costera de Surf City, las calles se vieron cubiertas por una fina capa de agua que pronto se convirtió en una marea de varios pies. Más al norte, en Manasquan, el alcalde Mike Mangan alertó que «habrá mucha agua en las calles por mucho tiempo» y recordó que se había emitido una evacuación voluntaria en zonas bajas. Los residentes reportaron acumulaciones de hasta 1,8 metros de agua, una cifra comparable con la de la tormenta Irene de 2011.
El vecino municipio de Sea Bright, bajo la gestión del alcalde Brian Kelly se preparó para vientos de hasta 80 km/h y posibles inundaciones de 1,8 m. «Será peor que el promedio», advirtió Kelly, añadiendo que esperaba una situación similar a la de Irene. Para proteger a la población, el ayuntamiento abrió su centro recreativo como refugio temporal.
Vientos intensos amenazan a Nueva Inglaterra
Mientras el agua asediaba el sur, el norte del Atlántico enfrentaba ráfagas de entre 60 y 65 mph (97-105 km/h) en Cape Cod, Martha’s Vineyard y Nantucket. En Boston, los vientos rondaban los 50-55 mph y en el interior se estimaban entre 35 y 40 mph. El meteorólogo del NWS, Matthew Belk explicó que nor’easter es una tormenta costera típica del otoño, pero que la presencia de hojas en los árboles incrementa el riesgo de caída de ramas y, por ende, de cortes de energía y obstáculos en las vías.
En la frontera de Nueva Jersey y Delaware, los vientos podrían alcanzar los 96 km/h amenazando a comunidades costeras con daños estructurales y cortes de luz prolongados. Belk subrayó que «cuanto más cerca estés de la costa, mayor será el impacto».
Cancelaciones masivas de vuelos, ferris y eventos deportivos
El sector de transporte sufrió una paralización notable: más de 200 vuelos programados para Boston, Nantucket, Martha’s Vineyard y Nueva York fueron cancelados el viernes, y se esperaban nuevas cancelaciones el sábado. Aerolíneas ofrecieron la exención de cargos por cambios y reembolsos en un intento por mitigar el caos.
Los ferris públicos que conectan Cape Cod con Nantucket y Martha’s Vineyard también enfrentaron interrupciones, al igual que los servicios hacia Block Island en Rhode Island. El portavoz Sean Driscoll de la Steamship Authority comentó: «It’s not out of the realm of ordinary», indicando que la comunidad está acostumbrada a estos contratiempos y cuenta con planes de contingencia.
El Boston Red Sox tuvo que reprogramar su serie contra los Chicago Cubs, creando un doblete de fin de semana, mientras que el concierto de Ed Sheeran en Gillette Stadium fue cancelado por la amenaza de vientos dañinos. En Gloucester, Massachusetts, familias como la de Ashley Destino aprovecharon la tarde del viernes para pasar tiempo en la playa antes de refugiarse en casa, equipando generadores y asegurando embarcaciones.
Con la tormenta proyectada para mantenerse cerca de la costa durante el fin de semana, las autoridades siguen instando a la población a permanecer atenta a los boletines del NWS y a respetar las indicaciones de evacuación. La combinación de vientos fuertes, oleaje elevado e inundaciones mantiene a la costa este en estado de alerta máxima.
