Ayuso alabó el mestizaje en un acto trasladado al Frontón de México, donde coincidieron elogios a figuras históricas, la presencia de Nacho Cano y marchas indígenas que exigieron disculpas por la conquista

En Ciudad de México, durante un acto celebrado tras el traslado desde la Catedral al Frontón de México, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, defendió el valor del mestizaje entre España y México y reivindicó figuras históricas como Isabel la Católica y Hernán Cortés.
La ceremonia formó parte del evento titulado «Celebración por la Evangelización y el Mestizaje en México: Malinche y Cortés», impulsado por el compositor Nacho Cano, responsable también de la producción del musical Malinche. El cambio de ubicación obedeció a la negativa de la Arquidiócesis Primada a permitir la grabación en la Catedral, una decisión que marcó el tono de la jornada.
Ayuso expresó desde el escenario su propuesta de mirar la historia como un cruce de culturas que ha dejado un idioma y apellidos comunes en ambos lados del Atlántico, y apuntó contra quienes, según ella, prosperan «del odio» para eludir responsabilidades presentes. El acto se celebró el 4 de mayo y la presidenta anunció que su agenda en México se prolongaría hasta el 12 de mayo, con encuentros académicos, empresariales y culturales programados en diversas plazas del país.
El acto y su traslado
La organización prevista inicialmente para la Catedral Metropolitana fue cancelada por no contar, según la Arquidiócesis, con todos los permisos para la filmación. Frente a esa situación, los promotores llevaron la ceremonia al Frontón de México, un recinto civil que permitió continuar con el homenaje. En ese escenario, Nacho Cano defendió la figura de Hernán Cortés y aseguró que su intención no tenía carácter político: una lectura que buscaba subrayar el componente cultural y artístico del proyecto y reivindicar el papel del encuentro como celebración del mestizaje y la evangelización.
Reacciones y protestas
La posibilidad de homenajear a conquistadores cerca de la iglesia donde reposan los restos de Hernán Cortés provocó la movilización de colectivos indígenas que calificaron el acto como una ofensa y reclamaron una disculpa histórica por los abusos durante la conquista. En las inmediaciones de la Catedral se vivieron manifestaciones pacíficas en las que líderes indígenas pidieron a Ayuso y a los organizadores reconocer los crímenes cometidos en ese periodo y demandaron que no se use el pasado para negar sufrimientos colectivos.
Dimensión política y económica
La visita de la presidenta madrileña no se limitó a un acto cultural: incluyó encuentros con autoridades locales, como la alcaldesa de Cuauhtémoc, y la firma de una «carta de la amistad» para impulsar la cooperación cultural, turística y económica. México, con una población cercana a los 130 millones, figura como mercado prioritario para la Comunidad de Madrid; según cifras aportadas por el equipo de Ayuso, los turistas mexicanos representan una parte significativa de la afluencia a la región y la inversión mexicana en la Comunidad creció en años recientes.
Relaciones bilaterales y tensiones previas
El viaje ocurre en un contexto diplomático que ha conocido episodios de tensión: peticiones de disculpas por la conquista realizadas por figuras como Andrés Manuel López Obrador en 2019 y posteriores demandas públicas han complicado las relaciones entre gobiernos. Aunque en encuentros recientes autoridades de ambos países han intentado normalizar vínculos, la presencia de Ayuso —autora de críticas previas sobre México— reavivó debates sobre memoria histórica, responsabilidad política y la manera de abordar episodios del pasado.
Agenda y objetivos
Además de los actos culturales, la agenda de Ayuso incluye visitas a universidades, reuniones con grupos empresariales como Alsea y asistencia a eventos como la gala de los Premios Platino en la Riviera Maya. Los organizadores sostienen que el objetivo es reforzar la colaboración económica y turística y proyectar la Comunidad de Madrid como destino favorable para inversiones y turismo mexicano, al tiempo que se busca expandir iniciativas culturales que, según los promotores, celebran el legado compartido.
Claves finales
La jornada en Ciudad de México dejó sobre la mesa la tensión entre celebraciones del pasado y reclamos de memoria; por un lado, defensores del mestizaje y la difusión de la lengua española, y por otro, voces indígenas que exigen reconocimiento y reparación. El episodio subraya cómo la conmemoración histórica puede convertirse en un terreno de disputa contemporánea, donde la política, la cultura y la economía conviven y se confrontan.
